Los «expertos» abogan por un desarrollo urbano «sostenible»

latribunadetoledo.es
-

Son partidarios de optimizar el suelo urbanizado y dar continuidad a los núcleos habitados mientras rechazan la zonas residenciales aisladas sin buenas conexiones de transporte

El turismo ligado al patrimonio histórico sigue siendo la industria más competitiva de Toledo capital. - Foto: V. Ballesteros

El desarrollo urbano de Toledo capital proporcionará mayor calidad de vida a sus habitantes en la medida que el crecimiento sea ordenado y sostenible «por encima incluso de factores como la mejora del precio de la vivienda o de la disponibilidad de suelo para actividades económicas». Es una de las conclusiones a las que llega el documento sobre las ‘Oportunidades de Toledo en el sistema centra del ciudades’ elaborado en 2004 por ‘Ezquiaga Arquitectura’ para el Ayuntamiento  que Urbanismo ha resucitado como asistencia técnica para redactar el próximo Plan de Ordenación Municipal.
Las líneas maestras surgen de respuestas que dan un grupo de «expertos» tras observar la realidad física de la ciudad y comienzan por una propuesta para «preservar los espacios naturales y rústicos» y facilitar el uso por parte de los ciudadanos.
También abogan por «optimizar el uso de suelos ya urbanizados», por ejemplo las parcelas vacías del Polígono o llevar a cabo el proyecto de reordenación de Palomarejos. En el caso de la clasificación de nuevo suelo residencial sugieren algo tan lógico como «supeditar el crecimiento residencial a la existencia de un sistema de transporte público que garantice la adecuada movilidad a los nuevos residentes».
Por eso mismo son partidarios de dar «prioridad a los crecimientos residenciales en continuidad con núcleos tradicionales». Y, a la inversa, son contrarios a la formación «de enclaves aislados sin otro uso que el residencial» ya que entienden que donde haya viviendas debe haber sitio también para establecer negocios que oferten «empleos locales».
Como condición previa a la clasificación de suelo para actividades económicas repiten la misma premisa de movilidad: debe existir «una adecuada conexión con las redes de transporte público y con el sistema viario de alta capacidad evitando atravesar núcleos residenciales».
En todos los casos reclaman  la posibilidad de crear un «sistema de movilidad blanda» como los carriles bici o los circuitos peatonales «que reduzcan las necesidades de medios motorizados».
Por último advierten que deben tenerse en cuenta «las condiciones de riesgo natural (como inundaciones) y tecnológico (ligado a actividades humanas) a la hora de definir nuevos crecimientos». Este catálogo es apenas una pincelada de todo lo que aporta el documento cuyos autores invitan «a la reflexión para determinar  las políticas más acertadas de cara a hacer de la ciudad y su entorno un lugar más atractivo para residir, trabajar y disfrutar».