Las mátemáticas del Método Singapur llegan al 'Bárcena'

Leticia G. Colao
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Las mátemáticas del Método Singapur llegan al ‘Bárcena’

El colegio 'José Bárcena' es el primero de la provincia en implantar el Método Singapur para el aprendizaje de las matemáticas con un sistema de manipulación de material que consigue la motivación de los alumnos

El Colegio Público José Bárcena se ha adentrado este curso en una aventura que tiene a las matemáticas y su aprendizaje como principal protagonista. Se trata del Método Singapur, una metodología basada en los principios pedagógicos estructurados sobre la base de la resolución de problemas como eje principal en la enseñanza, donde la manipulación y el uso de material son piezas clave.
Así lo explica a este diario Matilde Muñoz Díaz, colaboradora del proyecto junto a la profesora-tutora de los alumnos de Primero de Primaria, Pilar Muñoz López, curso en el que se ha empezado a impartirse este proyecto. Se trata de un sistema que trabaja las matemáticas «manipulativas con diferente material haciéndolas más atractivas y divertidas para los alumnos, lo que hace que poco a poco surja el conocimiento».
Se trata de un sistema utilizado en Singapur, país que encabeza los resultados de pruebas educativas internacionales con un método que gana adeptos cada día. El método Singapur en matemáticas desarrolla la comprensión, la retención, el gusto por la aplicación de las matemáticas y la resolución de problemas de la vida diaria a través de habilidades sencillas. No se busca la memorización sino generar una comprensión de fondo y duradera, algo así como «estudiar menos temas pero en mayor profundidad».
Los 24 alumnos de Primero del Bárcena son pioneros en la provincia de Toledo en desarrollar este método, que está consiguiendo que las matemáticas «sean atractivas y funcionales» y a la vez, «pierden el miedo» a una de las asignaturas más complicadas. El método será progresivo en años sucesivos hasta estar completamente implantado en Educación Primaria.
Matilde Muñoz, colaboradora de la tutora y formada en este método, explica que en las clases siempre parten de un problema a raíz del que «debatimos, dialogamos y llegamos a una solución o varias, porque el problema no tiene siempre un solo camino para llegar a la solución». Es decir, mirar un mismo objeto desde distintos puntos de vista o llegar al mismo destino usando diferentes caminos.
En este caso, el trabajo se divide en parejas de alumnos. Uno de ellos trae un problema -historia- que crea y analiza en casa y que posteriormente presenta al resto de la clase. El otro compañero de la pareja, apunta en la pizarra las diferentes fases del problema mientras que los demás, de forma cooperativa, analizan si es un problema de suma o resta, las operaciones a realizar  y llegan juntos a la conclusión previa al aprendizaje.
Este camino se acompaña además de material manipulativo, que contribuye a hacer la tarea más amena y que el conocimiento ‘entre’ mejor. Cuentan con cubos encajables, rejillas cuadriculadas, tiras y tarjetas con números para adentrarse en el temario de Primaria, con decenas o cuerpos geométricos, entre otros. Este material se va afianzando en su forma de aprender las matemáticas y lo utilizan hasta un determinado momento en el que los mismos alumnos «no quieren el material porque ya está en su mente».
«Es un método lento -explica- pero el aprendizaje se va afianzando» y los resultados, más profundos, son evidentes. Así, reconoce que no hay ningún método que consiga que todos los alumnos aprendan eficazmente, pero está demostrando que con el Singapur «hay más alumnos que llegan más lejos y menos alumnos que se quedan atrás», frase que recoge el sentir de esta metodología con muchos años de estudio a sus espaldas.