Las cicatrices del Covid-19

C. de la Cruz
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Agotamiento, disnea y atrofia muscular, con una tremenda pérdida de peso, son las secuelas más generalizadas en los pacientes que superan el coronavirus y en el que la fisioterapia juega un papel fundamental en la recuperación

Las cicatrices del Covid-19 - Foto: Pablo Lorente

Heridas por dentro y por fuera, daños que todavía son visibles y que tardarán en sanar. Las cicatrices son evidentes en aquellas personas que han superado el COVID-19 tras haber estado hospitalizadas en unidades de críticos, que de forma generalizada presentan una enorme pérdida de peso y secuelas asociadas al agotamiento, disnea y atrofia muscular. Y por dentro, miedo.
Carmen de la Cruz fue una de las primeras pacientes ingresadas por coronavirus en el Hospital General Universitario de Ciudad Real. En la primera semana de marzo, cuando todavía se discutía sobre cómo actuar ante la nueva amenaza, Carmen ya estaba en una cama del centro hospitalario y el 17 de marzo entraba en la UCI. Una ‘veterana de guerra’ que representó «uno de los primeros casos, no sabían cómo tratarnos», explica.
Dentro de las «lagunas» en su memoria, ha sido una vez superada la enfermedad cuando ha sido consciente de muchas cosas. Relata que «a mi marido lo llamaban a diario para informarle y según me cuenta le llamó una doctora a los pocos días de estar en la UCI para pedirle autorización para cambiar el tratamiento», pero el momento más duro fue cuando «un médico llamó a mi marido para decirle que me iban a desconectar, que me dejaban ir porque no estaba funcionando el tratamiento, pero les dijo que no había pasado ni doce horas desde que había hablado con la doctora. Si no hubiera sido por mi marido no estaría aquí».
Estuvo en el hospital 39 días, 17 de ellos en la UCI. A punto de cumplir los 50 años, Carmen ha vuelto a nacer, pero este nuevo comienzo no está siendo nada sencillo: «Empecé a caminar a la tercera semana de estar en mi casa, y fue para moverme al menos de la cama al cuarto de baño. No podía comer sola porque no podía ni sostener una cuchara, como si fuese un bebé».
También tiene una sensación de hambre casi permanente: «Tras la UCI estuve dos semanas más en planta y empecé a sentir hambre, mucha, y continúa a día de hoy. El cuerpo demanda con desesperación cada pocas horas». Se señala el brazo y recuerda que «tenía toda la carne descolgaba, parecía que sólo había cuero y hueso. Perdí muchos kilos y al adelgazar perdemos la fuerza, perdemos el músculo, es como si fuese gelatina». A lo físico se suma lo psicológico, un «trauma total, sudo de los nervios», un temor que también se extiende a la familia, y es que sus hijas «no quieren salir de casa».
Como ella mismo reconoce, es como si fuese una recién nacida: cuando volvió a abrir los ojos y pudo hablar por teléfono con su marido y dos hijas fue «un llanto de felicidad, hasta el que no es católico cree en Dios».
Las consecuencias del SARS-CoV-2 son similares en el caso de Miguel Arias, que estuvo siete días en la UCI y  ha perdido entre 15 y 20 kilos de masa muscular. «No me podía ni poner en pie. Lo pasé muy mal», explica Miguel, que añade que tuvo que llevar pañal tras la hospitalización por la tremenda debilidad resultante de la enfermedad. Enfatiza que «ni al peor enemigo le deseo esto», y es que «no tienes fuerzas». A sus 67 años le toca volver a empezar con un «virus que te destruye».
Ernesto Moraga, de 59 años, señala que «hay momentos que te ves bien, pero cuando tienes que hacer el mínimo esfuerzo te das cuenta de que no puedes». Estuvo ingresado 40 días, una semana en la UCI, y tras los cuales ha perdido 18 kilos. «Sólo tenía pellejo», una falta de masa muscular que se traduce en «agotamiento» y en el hecho de que «me duelen mucho las piernas, en mi caso me afecta también sobre todo el tema de los pulmones, la falta de aire. Esto te deja una debilidad muy grande». Recuerda que «cuando me dieron el alta no me podía ni lavar por sí solo», pero ahora «hago una vida más o menos normal». Hay recuperación, lenta, pero la hay.


Fundamentales.

La fisioterapia desempeña un papel de primer ordenen la recuperación de estos pacientes. Carmen, Miguel y Ernesto, más allá de las secuelas, tienen en común que reciben atención ambulatoria en el centro de salud Ciudad Real 3. Allí, la fisioterapeuta Pilar García refleja que todos ellos comparten «un cansancio que va más allá de la disnea, cualquier cosa les cansa. No es porque les falta el aire, es la sensación que comentan que no pueden con su alma, de altibajos, deseo un día están bien y otro mal».  Esta profesional sanitaria con 29 años de experiencia a sus espaldas reconoce que «este desacondicionamiento físico tan severo no lo había visto nunca antes».
De hecho, Pilar añade que «hemos buscado información, pero no queda claro el porqué». Todo se debe a que se trata de una enfermedad nueva y «no tenemos datos en el mundo, investigo mucho con artículos ingleses y alemanes, pero no tenemos experiencia. Es difícil evaluar la progresión al no tener datos ni referencias». De manera general, señala, «casi todos eran obesos y se ha producido una pérdida de peso brutal con más de 20 y 30 kilos».
Además, junto a las secuelas reflejadas, Pilar García señala que los pacientes también están sufriendo un fuerte dolor en hombros, con mucha limitación de movimientos, como consecuencia de la posición de decúbito prono, con el cuerpo boca abajo y la cabeza de lado, que han tenido los afectados en las UCI al ser intubados.
En todo caso hay motivos para el optimismo porque «en dos semanas se nota mejoría». El tratamiento consiste en «acondicionarles físicamente, trabajar su musculatura y aparato respiratorio, que entre más oxígeno».
Y de lo físico a lo psicológico, y es que «del puro cansancio se desaniman mucho, cualquier esfuerzo supone un obstáculo, no salen a la calle porque les da miedo. Algunos de ellos incluso tienen que subir escaleras a rastras».


Aprendizaje.

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla - La Mancha (COFICAM) se ha adaptado rápidamente a las nuevas circunstancias. Su labor es imprescindible en la recuperación de estas personas y para ello han insistido en la formación con el curso online ‘Fisioterapia en el manejo del paciente con COVID-19’.