Madruga invita al Gobierno «a quedarse quietecito»

C.M
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Madruga invita al Gobierno «a quedarse quietecito» - Foto: David Pérez

El secretario general de Fedeto consideró que las nuevas obligaciones para con la Inspección de Trabajo y Seguridad Social responden «a una insaciable voracidad recaudatoria del Estado»

La sede de Fedeto albergó la jornada informativa ‘La actuación de la Inspección Laboral en 2019’ destinada a dar a conocer a los empresarios la normativa que desde la Inspección de Trabajo y Seguridad Social se ha gestado para este año. El encuentro, al que asistió Gonzalo Martín Alberca como jefe de la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social de Toledo, le sirvió al secretario general de Fedeto para explicitar la opinión que le merece la gestión de un Gobierno -nacional- que ha tomado por habitual «imponernos nuevas obligaciones a través de reales decretos» fruto de su «insaciable voracidad recaudatoria» que es, «a su vez, consecuencia de un desproporcionado gasto público, de un desproporcionado déficit público y de una abultadísima e impagable deuda pública».
Manuel Madruga, ante ello, apreció que el encuentro planificado por Fedeto estaba llamado a «ayudar a que nuestros empresarios puedan adaptarse a los cambios normativos a los que, lamentablemente, ya nos tienen acostumbrados los distintos gobiernos», de ahí que la persona invitada fuera la indicada para abordar cuestiones «que no comprendemos pero que queremos saber». Y puesto que estaba en su casa y que la ocasión se tornó irrepetible, el secretario general de la Federación Empresarial Toledana consideró propicia realizar «un llamamiento al Gobierno de España y al Ministerio para que de ninguna manera legisle de aquí a las elecciones» de «forma improvisada, como ha venido haciendo en los últimos meses».
En este punto, no olvidó aludir a la reforma laboral advirtiendo al Gobierno de Madrid que no puede ejecutarla «contando sólo con los sindicatos». Y es que, explicó Madruga, este tipo de anuncios «lastran las inversiones empresariales» porque «antes de meternos en ese tipo de modificaciones, que son de mucho calado y que precisarían, desde nuestro punto de vista, de una amplia mayoría en el Congreso, creo que lo mejor es quedarnos quietecitos».
 Además, y también sobre este proceso, criticó que «entrar en estos momentos» en la modificación de la reforma laboral «excluyendo a los empresarios de la negociación, supone decirnos que se va a negociar exclusivamente con los sindicatos», lo que alude a que «que cualquier decisión que pueda adoptar un empresario tendrá que venir visada por la Administración, y tal vez con el visto bueno de los sindicatos». Sobre ello, indicó que «más bien haría la ministra de Trabajo en aconsejar a la de Hacienda que devuelva a peluqueros y esteticistas el IVA que tenían»; esto, es, «el 8% en lugar del 21%» con el que «se les ha metido un rejón de muerte que no consiguen superar».
Tuvo tiempo también para criticar «el acuerdo de los supuestos representantes de los autónomos» con el Gobierno que «ha sido un error y una traición» que ha «subido las cotizaciones sólo por haber convertido en obligatorio las prestaciones o las contingencias antes voluntarias». Igualmente descalificó «la penalización en los contratos laborales inferiores a cinco días» -que son un «instrumento esencial» en sectores como la hostelería y donde sube la cotización del 36 al 40%-, «los cambios en las cotizaciones de las prácticas no laborales», y la subida «desproporcionada del salario mínimo interprofesional».