Tradiciones y ritos en la noche de San Juan

José García CAno*
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La próxima madrugada del martes 23 al miércoles 24 será una noche especial en la que antiguamente se cortaban algunas plantas cuyas propiedades curativas y poderosas solo se daban si esa planta era recogida precisamente en la noche de San Juan.

Tradiciones y ritos en la noche de San Juan

Entre celebraciones religiosas y rituales mágicos se celebra la noche de San Juan el próximo día 24 de junio, cuya tradición sobrepasa los límites cristianos y nos habla de otros tiempos en los que se realizaban ritos de fertilidad, llamadas a la suerte y bailes a la luz de las hogueras. En la provincia de Toledo aún encontramos a San Juan presente en decenas de iglesias  y como patrón de muchas localidades. Tenemos el ejemplo de la localidad de Huecas, donde San Juan es el patrón y cuyo templo parroquial está dedicado a este santo. Dicen las crónicas que en el mismo lugar donde se sitúa la iglesia de Huecas estuvo ubicada la alcazaba musulmana. Algo similar ocurre con Camarena donde también San Juan es el patrón y el titular de su iglesia del siglo XV de estilo gótico-mudéjar. En uno de los lugares de nuestra provincia donde mejor cerámica se confecciona, es decir El Puente del Arzobispo, también saltan hogueras en la noche de San Juan y recuerdan al santo cada año. La tradición de las hogueras de San Juan es algo que escapa a los límites de nuestra provincia para llegar a prácticamente toda la geografía nacional, ya que el sentido de las mismas es sobre todo purificador; es decir saltarlas o quemar objetos en ellas conlleva una doble misión: por un lado dejar atrás las malas energías, lo viejo, lo que queremos olvidar y por otro acercarnos a la luz, al sol, que comienza a brillar en nuestras vidas y en los campos de una manera mucho más fuerte e intensa. Se decía en algunos lugares que saltar el fuego de las hogueras nos ayudaba a curarnos de algunas enfermedades y dolencias. Incluso en las encrucijadas de los caminos era costumbre encender hogueras para purificar esas vías y evitar que malos espíritus rondasen alrededor. La localidad de Ugena es otro de los lugares de nuestra geografía provincial donde tienen lugar multitud de actos festivos, culturales y de ocio alrededor del 24 de junio; ese día celebran a su patrón y los vecinos salen a la calle para participar en todas las actividades que giran alrededor de San Juan. Y los habitantes de La Mata también celebran a San Juan –su patrón- cada año, demostrándose el fervor que tiene este santo en buena parte de la provincia.  
Lo interesante de esta noche de San Juan, además de que en ella se celebre el solsticio de verano, es que nos encontramos ante una de las noches más cortas y mágicas del año. La próxima madrugada del martes 23 al miércoles 24 será una noche especial en la que antiguamente se cortaban algunas plantas cuyas propiedades curativas y poderosas solo se daban si esa planta era recogida precisamente en la noche de San Juan. Se trata de prácticas que se enmarcan en la dendrolatría o culto a los árboles, a los bosques y a los espíritus que los acompañan y como principal protagonista encontramos al helecho, el cual  pensaban los antiguos que florecía esta noche y que si era recogido –tanto la planta como su simiente- durante la misma, ofrecería diferentes poderes a aquellos que la poseían, como por ejemplo encontrar tesoros ocultos, ganar partidas de cartas, conseguir un amor esquivo o caminar todo lo que se quisiera sin cansarse. Otra de las plantas especiales y preferidas por las hechiceras en esta noche era la mandrágora, cuya forma antropomorfa desataba la fantasía y la imaginación de los lugareños y usuarios de estas prácticas. Científicamente se sabe que la mandrágora contiene atropina y su uso en grandes dosis puede producir la muerte. Las curanderas más sabias la recogían con guantes ya que el alcaloide de la atropina puede absorberse por la piel y así evitaban sus efectos. Incluso en algunas crónicas se dice que al arrancar la mandrágora del suelo se oían terribles chillidos y gritos que podían causar la muerte de quien los escuchara y por ello una fórmula para extraerla, era atando la raíz con una cuerda y el extremo de ella a un perro, el cual era llamado por la curandera o por su amo y cuando iba en su busca arrancaba la mandrágora muriendo el pobre can al oír los chillidos. Estas tradiciones vienen de muy antiguo ya que por ejemplo en el Concilio de Toledo celebrado en el año 661 se avisaba del castigo que se daría a aquellos que venerasen piedras y los que dieran ‘culto a árboles y fuentes’. Tan arraigada estaba en la sociedad esta costumbre de visitar nuestros campos y recolectar helecho, mandrágora y otras plantas, que los religiosos no estaban exentos de participar en la misma, ya que se creía que si eran ellos quienes recogían la planta, tendría aún más poder mágico y efectividad. 
Otra práctica habitual que realizaban las jóvenes durante esta noche de San Juan era la de buscar novio -o al menos intentarlo-. Había diversas formas de encontrar pareja siempre con la influencia del santo, del rocío de la noche o de manos de las múltiples curanderas y alcahuetas que ofrecían sus servicios y fórmulas. Una de ellas era especialmente escatológica pues las damas que querían buscar marido, introducían un huevo abierto en su orinal con agua y lo tapaban. Durante toda la noche de San Juan la pretendiente realizaba una serie de rezos iluminada con dos velas, hasta que éstas se apagaban; en ese momento se asomaba a la ventana hasta que un animal o persona pasara por la calle. Al salir el sol, el huevo del orinal era ofrecido al astro rey y entonces la cara de su futuro marido se aparecería en el citado huevo, conociendo por fin la moza a su media naranja. No podemos olvidar otra curación reiterada durante esta mágica madrugada tanto en nuestra provincia como en el resto de la región, que consistía en curar a los herniados sirviéndose de algunos árboles concretos, como los álamos o las higueras, a los que eran arrimados los herniados para curar su mal. Si buscamos el origen de esta festividad será complicado encontrarlo, aunque es cierto que al celebrarse en el mes de junio podemos relacionarlo con la diosa romana Juno, a quien se dedicó el cuarto mes del calendario romano, ya que era la diosa de la fertilidad, de la maternidad y del matrimonio, razón por la cual desde hace siglos este mes era una fecha ideal para celebrar matrimonios. 
Este 2020 desgraciadamente se van a suspender la mayor parte de verbenas, fiestas y celebraciones alrededor del día de San Juan en nuestros pueblos toledanos por las circunstancias de la pandemia. No dudamos que en todos ellos el próximo año se podrán celebrar con todo el esplendor y devoción que sus vecinos demuestran a este santo. Y los que puedan (y crean) en las mágicas cualidades de esta noche, que guarden agua tocada por la luna de San Juan, que busquen tréboles de cuatro hojas, que recolecten helecho, mandrágora o verbena y sobre todo que no dejen de tener ilusión y ánimo ante este verano que nos llega, pues aunque será diferente a otros veranos, no dudamos que se podrá disfrutar de él plenamente, pero siempre con prudencia, mesura y respeto. Y recuerden: «El que coja la verbena/la mañana de San Juan/no le picará culebra/ni bicho que le haga mal».

 

*Académico correspondienteen consuegrade la Rabacht