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Feriantes: volver a la feria, volver al trabajo

Mario Gómez
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La Asociación de Industriales y Feriantes de Castilla-La Mancha se muestra contenta de regresar a su actividad y recuerda que durante los últimos años han sido «uno de los sectores más afectados y sin apenas recibir ayudas del Estado»

Feriantes: volver a la feria, volver al trabajo - Foto: Manu Reino

Cuando arrancan las atracciones, se iluminan los puestos, las planchas de comida se encienden y la música suena, además de ser indicativo de que comienzan las Ferias, para el colectivo feriante significará «volver a la normalidad», que no es otra cosa que «poder trabajar». 

Se trata de un colectivo «muy afectado» por la pandemia y sus consecuencias, tal y como indica Manuel Martínez, presidente de la Asociación de Industriales y Feriantes de Castilla-La Mancha, quien recuerda que, debido a las condiciones especiales en las que desarrollan habitualmente su trabajo, si no se celebran las ferias, tienen muy difícil «incluso acceder a ayudas por desempleo». Ni siquiera las propias derivadas de la Covid, por lo que han estado dos años sin facturar, puesto que el coste de poner en marcha vehículos, casetas y atracciones, no les «compensaba» respecto de las pocas fiestas o eventos que se han podido desarrollar; así como la duración de los mismos que hasta ahora se han podido celebrar mermados

Martínez explica que, en su mayoría, los feriantes son autónomos, aproximadamente entre 2.500 y 3.000 en la región, por lo que además de las escasas ayudas con las que cuentan de forma habitual, al desatarse la pandemia en unas fechas en las que «la mayoría no estaban dados de alta, no tuvieron derecho a subsidio», cifrando en el 90% el porcentaje del colectivo que quedó al margen de las ayudas estatales, viviendo «situaciones muy duras». Asegura incluso que muchos de ellos «recurrieron a Cáritas o a sus familias para poder comer», y en el mejor de los casos «agotando todos sus escasos ahorros para mantenerse a flote». Algunos tuvieron que reconvertirse hacia otros sectores,  como transportistas o repartidores, aprovechando sus carnés para conducir vehículos de gran tonelaje. 

Explica el presidente que «la época en la que solemos estar dados de alta es del 1 de abril al finales de octubre o noviembre», puesto que son estas fechas en las que se desarrollan el grueso de las celebraciones populares en las que instalan sus negocios. 

A pesar de catalogar este tiempo como «muy complicado», desde el colectivo se muestran «muy ilusionados», y cuentan con las buenas sensaciones que les trasladan otros compañeros que han comenzado su actividad «en el levante o Andalucía». 

Precisamente desde la Feria de Abril de Sevilla regresa en estos días Martínez, pudiendo hacer un balance positivo y asegurando que «cargados de ánimo» para empezar en Castilla-La Mancha, donde recalca que se están encontrando «ayuntamientos comprensivos y colaboradores». En este sentido cita que en su mayoría respetan las tasas de la última festividad celebrada, llegando en algunos casos a realizar «considerables rebajas o incluso eximirles del pago de las mismas», algo que reciben con agrado, ya que «cualquier ayuda es poca», tras una inactividad tan severa. 

La sintonía tanto con el Consistorio talaverano como con la ciudad es «muy positiva», puesto que a lo largo de los años, la predisposición y actitud de los talaveranos han convertido a las fiestas de la ciudad en una de las predilectas para los feriantes, por lo que esperaban con mucho deseo el comienzo de estas Ferias de San Isidro,. Recuerda que «aquí no hablamos de atracciones o puestos, aquí se habla de familias enteras que necesitan la oportunidad de trabajar para salir adelante», y a pesar de «haber capeado el temporal como se ha podido», los feriantes «volverán a empezar, aunque sea con algo más pequeño, porque es una profesión que la llevan en la sangre y la viven», relata convencido.