La historia de un superviviente

J Galán
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La historia de un superviviente - Foto: David Pérez

Fadi Janawi es un abogado de origen sirio que tuvo que abandonar su país para salvara su familia. Actualmente, trabaja con Cáritas en programas de ayuda humanitaria


«La situación era insoportable porque la muerte estaba alrededor de nosotros, dentro de casa y en cualquier parte». Una afirmación tan dura define el calvario que vivió durante años Fadi Janawi en Siria y que, actualmente, siguen viviendo muchos habitantes del país. Janawi cuenta su huida de Siria junto a su familia después de que su vida como abogado haya sido sustituida por una en la que el principal objetivo era sobrevivir. Naturales de Alepo, la familia vivía en un barrio totalmente asediado por los grupos armados, donde la caída de morteros, misiles u otros artefactos arrasaban las vidas de sus vecinos diariamente. A día de hoy, Fadi Janawi trabaja en Cáritas Diocesana de Toledo y participa en el programa de ‘Cristianos perseguidos’ en Siria como intermediario por sus contactos en su país natal.
Desde que el conflicto sirio comenzara allá por el año 2011, Janawi intentó salir de su país para salvar su vida y la de su familia, pero no pudo hacerlo realmente hasta tres años después. Esto es debido a que los grupos armados bloquearon las principales salidas de las ciudades y cualquier intento de huida podía acabar en secuestros, o directamente, la muerte. «Yo conozco gente que intentaron salir y ahora están muertos. Por eso no tuve coraje para hacerlo antes», se sinceró Fadi. Este bloqueo de algunas vías no solo influía a la hora de abandonar la ciudad, sino que Janawi contó que para ir a su lugar de trabajo tenía que cruzar por una carretera de quince metros en la que los francotiradores disparaban contra todo aquel que cruzara. «Mis ojos vieron la muerte enfrente de mí». Por suerte, en palabras de Fadi Janawi, la vida en Siria ha mejorado para el pueblo, porque el Gobierno habilitó algunas vías de salida de las ciudades y devolvió la electricidad a los hogares durante un par de horas al día.
A la hora de decidir donde llevar a su familia el destino puso a Toledo en el mapa de Fadi Janawi. Unos meses antes del comienzo de la guerra en Siria, Fadi y su familia asistieron a las Jornadas Mundiales de la Juventud que tuvieron lugar en Madrid en el año 2011. Allí conocieron a una familia toledana con la que crearon un vínculo de amistad y que, posteriormente, sirvió para que Janawi les pidiera ayuda o alojamiento debido a su difícil situación. Gracias a esta relación de amistad Fadi Janawi y su familia se afincaron en Toledo y salvaron sus vidas. Como miembro y trabajador actual de Cáritas Diocesanas de Toledo, Fadi Janawi es uno de los que ha llevado a cabo la iniciativa que hace unos días envió a Siria un contenedor de 7.000 kilogramos en materia de ayuda humanitaria. El sirio reconoció que este programa ya estaba sobre la mesa cuando él llegó, ya que la organización planeaba financiar la construcción de una clínica en Irak. Su llegada a Toledo hizo más fácil que este tipo de ayudas salieran adelante.
Fadi Janawi también destacó su sorpresa por la actitud de los españoles ante el conflicto sirio. Janawi siente pena por ver como «la gente está tan ocupada con sus asuntos que no presta atención a la cantidad de personas que necesitan ayuda en el mundo». Janawi recordó que otras personas no tuvieron su suerte y necesitan refugio, pero a muchos europeos «no les interesa informarse por ello, a pesar de que somos sus vecinos al otro lado del mediterráneo». En ocasiones, hay testimonios que deberían ser escuchados por altavoz y uno de ellos es el de Fadi Janawi.