Hondo malestar en la Real Academia por el cambio de nombre de calles

i. g. villota | TOLEDO
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Sostiene que un Ayuntamiento «democrático» debe escuchar «a todos los ciudadanos y no solo a sus simpatizantes, pues eso supondría imponer una dictadura al resto de gobernados»

Hondo malestar en la Real Academia por el cambio de nombre de calles - Foto: Víctor Ballesteros

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El cambio de nombre de calles efectuado por el Ayuntamiento ha despertado el malestar en la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. La institución se reunió el pasado mes para adoptar una postura tajante al respecto y redactó una carta, dirigida al alcalde, Emiliano García-Page, en el que critica la «espiral» de cambios de nombres de calles iniciada por el Consistorio «sin que los ciudadanos entiendan el motivo, se haya hecho consulta alguna al respecto y sin justificación comprensible», reza en el escrito.  
La institución se refiere a la supresión en el callejero toledano de calles como Unificación, Capitán Cortés, División Azul, Voluntarios de Toledo, 18 de julio, plaza Antonio Rivera o Banderas de Castilla, para cambiarlos por otros como Rigoberta Monchú o Rosa Parks. Unos cambios aprobados en Pleno por el PSOE e Izquierda Unida, a petición precisamente de la coalición liderada por Aurelio San Emeterio, con el objetivo de cumplir con la Ley de Memoria Histórica.
La Real Academia apunta en su carta que se trata de nombres «vinculados, se quiera o no, a la historia de nuestra ciudad, que han sido borrados o sustituidos por otros, en ocasiones controvertidos y que, en ningún caso, guardan relación con la historia y tradiciones toledanas», motivos por los que tildan el cambio de «improcedente, inadecuado y poco o nada democrático».
La entidad recuerda que, junto a la Cofradía Internacional de Investigadores, ofreció hace un tiempo al Consistorio  un listado de personalidades relevantes de la ciudad y su provincia, «merecedoras todas ellas de ser recordadas, bien por medio de rótulos callejeros o en forma de placas dedicadas», lamentando que «nunca se haya tenido en cuenta estas sugerencias, basadas en un estudio sensato y carente de toda manipulación política».
El escrito continúa lamentando que el Ayuntamiento «haya preferido el lado partidista y discrinatorio, inclinándose a que figuren en el callejero personas ajenas por completo a nuestra idiosincrasia cultural, como si en la historia de Toledo faltasen personajes con sobrada razón para ocupar estas distinciones ciudadanas».
Así, la Real Academia apunta que «un ayuntamiento que se considere democrático ha de tener en cuenta a todos los ciudadanos, no solamente a sus simpatizantes y menos aún a determinadas personas mediatizadas por sus creencias o intereses, puesto que esto supondría imponer una dictadura al resto de los gobernados».
Además, recuerda que el Consistorio dispone de numerosos organismos que «podrían dar fe de sus buenas intenciones en estos cambios», pero, continúa el escrito, «no ha querido hacer uso de ellos».
La Real Academia cita a la propia institución, así como a «la Real Fundación, las asociaciones de vecinos, etc», quienes, según su criterio, «estarían abiertos a que se les consultase, cosa propia de las democracias, consulta que les alejaría de estos regímenes dictatoriales de derechas tan denostados por quienes no tienen inconveniente en actuar como tales».