Ardeidas defiende que la trepadora es inocua y sostenible

Leticia G. Colao
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El colectivo ecologista se muestra sorprendido ante los argumentos de la Junta para la retirada del jardín vertical de la residencia y pide que se reponga después.

Ardeidas defiende que la trepadora es inocua y sostenible - Foto: Manu Reino

El colectivo ecologista Ardeidas no está de acuerdo con las explicaciones dadas por el Gobierno regional a este diario ante el ya presente proyecto de obras y remodelación de la fachada de la residencia de mayores Virgen del Prado, propiedad de la Junta. Desde el colectivo, José Luis De la Cruz Alemán insiste en que esta variante de parra virgen otorga un «carácter singular» al edificio «que ahora demandan en países avanzados y que nosotros sin embargo, vamos a quitar», y defienden su carácter inocuo y completamente sostenible.

Desde el Ejecutivo autonómico detallaron a este diario algunos de los puntos básicos del proyecto de obra que comenzará en breve, no obstante, ya están colocados los andamios para el inicio de los trabajos, precisamente en la fachada de la polémica. En ellos, destacaba  que esta formación vegetal supone un «problema patológico para el edificio, ya que perfora la junta de mortero, debilitando así las estructuras de cerramiento», además de ser un «foco de insectos y microbiología poco aconsejable para la salud de los residentes en el edificio».

Nada más lejos de la realidad, según De la Cruz. En su opinión, la parra virgen «se desarrolla únicamente en paramentos verticales, cuando llega a zonas horizonales muere, porque el sol la quema, y se adhiere a la fachada de ladrillos con una especie de tentáculos muy finitos y circulares que tiene la planta, que simplemente tirando de ella la quitas». Así, muestra su sorpresa ya que «no tiene ningún tipo de raíz que perfore el mortero, es incierto».

También niegan que sea un foco de insectos, ya que este tipo de vegetación de hoja caduca, es una barrera contra el calor en verano, creando un microclima fresco, y  permite la insolación en invierno, regulando así la temperatura interior, además de reducir el ruido exterior, indica.

Para justificar su argumento, aportan unos datos: 60 metros cuadrdados de jardín vertical en fachada producen oxígeno para 60 personas al año, es capaz de filtrar 40 Tm de gases y atrapar metales pesados y polvo en suspensión. Además constituyen un atractivo soporte para la fauna.

Desde Ardeidas aseguran igualmente que este tipo de jardín vegetal no supone ningún gasto extraordinario ya que «se nutre del agua del césped que se riega en los alrededores del edificio» y se pregunta cómo un edificio público de estas características pudo construirse sin cámara de aire ni aislante térmico, otra de las razones que, según la Junta, justifican la retirada de esta planta para la rehabilitación de la fachada.

«Es una pena que se acabe con este ejemplo de sostenibilidad, a favor de la biodiversidad urbana y contra el cambio climático, que se está poniendo mucho en otros países», lamenta.

De la Cruz acepta resignado que el proyecto de reforma es necesario y ya concebido, «que parece que no tiene marcha atrás», lo que no implica que dejen de estar en desacuerdo. Así, insisten en que la parra virgen puede restituirse una vez finalizados los trabajos, perfectamente viables con la nueva fachada termoventilada terminada en panelado de aluminio composite modulado en bandejas sobre montantes. Eso sí, de hacerlo,  no podría volver a disfrutarse de este jardín vertical completo «hasta dentro de 5 o 10 años» al ser mucha la superficie a cubrir.