«Cultura y patrimonio serán los motores de la recuperación»

F. J. R.
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«El monumento que antes se degrada es aquel que nunca es visitado. Encontrar equilibrios es la clave del futuro»

«Cultura y patrimonio serán los motores de la recuperación» - Foto: Yolanda Lancha

Enhorabuena por el nombramiento. Supongo que para alguien como usted, que se siente muy toledano y que además se ha destacado en los últimos años por una rama de la investigación de la ciudad, como la fotografía histórica, ser el director de la Real Fundación es algo muy especial.
Lo es. Si me lo dicen hace unos meses hubiera pensado que es una broma, que era imposible. Pero la vida me viene poniendo desde hace unos años delante de situaciones sin buscarlas, sin hacer nada más que trabajar y, llevado por este amor a Toledo y la responsabilidad, pues las voy aceptando. Espero poder con ello y ser útil, que es lo más importante.
¿Se marca alguna meta a corto plazo?
Tengo varias. La primera, en esta situación post-covid o, mejor dicho, in-covid, porque aún estamos, es poner a la cultura y al patrimonio en un lugar esencial en esta recuperación. Otra sería volver a hacer de esta institución una herramienta muy cercana a Toledo y a los toledanos, a sus inquietudes. Hacer de Roca Tarpeya un lugar de encuentro y, en todo lo que dependa de mí, insuflar aire fresco y nuevas ideas.
Llega al cargo con renovación también en la presidencia, con Xandra Falcó al frente, ¿qué puede aportar este nuevo tándem que forman?
Tú lo has dicho. Queremos ser un tándem en el que ella sea esencial en las relaciones nacionales e internacionales del más alto nivel y yo sea un poco el embajador local, el gestor del día a día, siempre con su ayuda e importantísima colaboración. Es todo un acierto contar con ella porque es una mujer preparadísima, supertrabajadora y con un gran amor a Toledo y su provincia.
El día de su nombramiento afirmó algo que también me acaba de repetir ahora, que quería apostar por la cultura como forma de recuperación económica y social después de la pandemia, ¿cómo ve la situación actual?
Siempre una crisis genera oportunidades. Debe ser interpretada como un momento para cambiar cosas, porque la situación obliga y porque, al tener que replantearse todo, las cosas se pueden hacer de una manera distinta. La historia nos lo dice así. Las grandes crisis han venido sucedidas de los mayores cambios en la humanidad. Y, a menudo, esas nuevas etapas han sido mejores que las anteriores. Ahora tenemos que intentar que así sea.
De lo que nosotros depende, que es Toledo y la cultura, instituciones como la nuestra son clave. Yo soy una persona convencida de tener instituciones, asociaciones, clubes… con esa forma de articular la sociedad en torno a ellas, a través de instituciones creíbles como ésta y con trayectoria, se puede hacer un eje para la sociedad… una referencia para la recuperación. Aquí hay gente muy potente en el patronato, en la junta de protectores, qué voy a contar de Gregorio Marañón en la presidencia de honor, el equipo que trabaja aquí desde hace muchos años… aquí hay mucho talento y mucho potencial. Treinta y tantos años de trabajo con bastantes elementos de éxito.
Vamos a intentar sumar todo eso con el potencial tremendo que tiene la ciudad de Toledo, con la proyección que tiene tanto nacional como internacionalmente, para hacer de la cultura y el patrimonio unos de nuestros grandes motores y además enfocado de una manera moderna, sostenible y adaptada a los nuevos tiempos.
Toledo es una ciudad que depende demasiado de su patrimonio y del turismo. ¿No es quizás una víctima demasiado propicia para esta nueva crisis?
Hay gente que intenta ahora demonizar al turismo. Cuando hay porque lo hay, y cuando no lo hay por lo contrario. El turismo y el patrimonio son partes importantísimas de la economía de Toledo en el último siglo. Ahora que falta nos damos cuenta de ello. Es la primera vez que falta en una circunstancia de este tipo porque en la pandemia de 1918 el turismo estaba empezando. Luego la Guerra Civil sí que pudo suponer un freno más o menos importante del turismo, pero en los números grandes que tenía la ciudad desde hace un año no había sucedido nada igual, un cataclismo. No solo Toledo está afectada, una parte importante de la economía se va al garete con el coronavirus, creo que es un error demonizar ahora a al sector turístico porque se va.
Hay que agradecer lo que el turismo nos ha dado estos años y lo que habrá que hacer es elaborar un modelo de gestión del turismo con cambios y dinámicas nuevas que integren el turismo con cosas que son obligatorias, como la convivencia con los vecinos, la protección del patrimonio ante la presión turística… es posible generar modelos en los que no se ve al turista como un enemigo. Evidentemente cuando su presencia es masiva es un problema y por eso hay que pensar bien sus flujos, repartir las cargas, pensar sus incidencias, pensar en el habitante local y no ver al turismo como un problema sino como una solución, porque todos sabemos también que el monumento que antes se degrada es aquel que nunca es visitado. Encontrar equilibrios es la clave del futuro.
Ahora han surgido precisamente voces pidiendo un cambio de modelo en el Casco Histórico de Toledo, tratando de no depender tanto del turismo y buscando recuperar un poco su población.
La población del Casco está más o menos estabilizada desde hace unos 20 años, por lo que también es erróneo culpar al turismo más masivo que se produce desde hace unos seis años de ese despoblamiento. Conozco muchas personas que viven en el Casco porque su negocio ligado al turismo está en el Casco. Es absurdo pensar que el turismo desplaza al residente. Hay que mirar también al turismo como una forma de fijar residentes y, evidentemente, tenemos que mirar y escuchar al residente, y escuchar sus problemas, pero también al visitante. Tenemos que ver qué modelo de turista queremos priorizar. Al turismo no se le puede demonizar pero tampoco dar carta blanca. Tenemos como ciudad que ser inteligentes y priorizar ciertos tipos de modelos turísticos, ciertos tipos de visitas, ciertos intereses que muevan a esas personas a venir a Toledo. Por poner un ejemplo, siempre será preferible una persona que viene llamada por el Greco que otra que viene por una despedida de soltero. Tenemos que ser capaces como ciudad de generar atractivo a un tipo de perfil y de no potenciar tanto otros que, si bien no se les puede prohibir que vengan, porque no se pueden poner puertas al campo, no se debería potenciar su llegada masiva.
El Festival de Música el Greco es algo a lo que usted lleva muchos años unido y da la casualidad de que ha sido su primera aparición tras el nombramiento, ¿qué significa para usted esa cita cultural?
El Festival de Música el Greco es una de las cosas que más nos van a ayudar a hacer de Toledo una referencia, porque ya lo es. Es una de las señas de identidad de la ciudad y de la Real Fundación, por dónde se hace y por lo que aporta. El edificio de la Catedral es uno de nuestros grandes embajadores internaciones y luego hay que destacar cómo se hace el festival. Las batallas de órganos son un producto absolutamente ligado a Toledo, marca Toledo, y que ya es conocido por todo el mundo interesado en la música. Y ahí hay que agradecérselo especialmente a Juan José Montero, que es el director del festival y que es el que ha generado este producto estrella.
La Real Fundación ha sido siempre garante de Vega Baja, ¿qué le parece su situación actual y qué le parece el futuro del yacimiento?
Me alegra que la cuestión de Vega Baja esté sobre la mesa. Cuando las cosas están sobre la mesa es que las instituciones responsables, y que tienen capacidad de actuar, están en ello, en su agenda, y lo normal es que cuando un tema está en la mesa de las personas que mandan tarde temprano se alcance una solución. Esperemos que sea una solución en la que se tenga en cuenta la opinión de la Real Fundación. Mi presencia no será un cambio en ese sentido. Siempre estaremos defendiendo la importancia del patrimonio, del peso histórico de Toledo. La época visigoda es una parte importantísima de la historia de Toledo y ahí estaremos siempre para preservarla en la medida de lo posible. Lo digo porque hay que conjugar con una aceptación de lo que es la realidad actual de la ciudad y sabiendo que Vega Baja no puede ser eternamente un descampado, sino que hay que alcanzar un modelo de gestión que sea capaz de preservar lo más valioso del yacimiento con el uso ciudadano de los espacios, ya que la zona es además importantísima paisajísticamente y como lugar de paseo para muchos toledanos.
¿Qué le parece que se vaya a construir el nuevo cuartel de la Guardia Civil en su zona de influencia?
Primero habrá que ver si finalmente se construye. Y segundo habrá que ver el proyecto, qué dicen los informes arqueológicos y habrá que estudiarlos muy detalladamente, también por instituciones superiores a nosotros como puede ser Icomos o el Ministerio de Cultura, y sobre todo establecer bien un plan para toda Vega Baja, que están en ello. Digo toda Vega Baja porque no se puede se pueden entender por separado todos los BIC que actualmente conforman el yacimiento. Todos tenemos mentalmente en la cabeza lo que es por mucho que muchos planos lo intenten circunscribir a parcelitas.
Se habla mucho de Vega Baja y se olvida el Circo Romano, ¿qué le parece su situación?
Ha pasado por épocas peores, pero podría estar mejor. La parte que está en el Campo Escolar actualmente no está mal. Los restos están preservados, es un lugar visitable y con un parque que está mejor que en años anteriores. Es cierto que el urbanismo ha partido el circo por la mitad, con la avenida Carlos III, y que hay un arco que está en un estado lamentable, el de detrás de la Venta de Aires. Eso no debería estar así mucho tiempo. Pero es cierto también que dentro de lo que es Circo Romano ya hay elementos que son historia de la ciudad, como el propio restaurante Venta de Aires, que es el que más años en activo lleva en Castilla-La Mancha y que tiene grandes implicaciones en la historia de la literatura, con la Orden de Toledo. Eso es lo bonito, Toledo es una acumulación de épocas y de habitantes. Lo bonito es tratar de preservarlo y conservarlo todo. El Circo ha tenido épocas peores y hay cosas, como ese arco, que están en un estado lamentable y que su solución también pasa por Vega Baja.
Ha rozado el tema del urbanismo, no le parece un poco lamentable que una ciudad como Toledo tenga que regirse por una norma urbanística de 1986 a la que se la han tenido que añadir muchos parches para funcionar.
Tuvimos un ‘POM-interruptus’ y hubo que volver por motivos legales al Plan del 86. Lo que hay que intentar es tener cuanto antes un Plan de Ordenación Municipal que sea fruto del consenso, que sea moderno y que contemple de forma realista las progresiones demográficas de Toledo y de toda España. Éstas últimas son más bien pesimistas. No va a haber requerimientos de viviendas a futuro de manera masiva, no va a haber requerimientos de nuevos barrios… tenemos en la ciudad muchas parcelas sin usar, tenemos un centro histórico con un problema de despoblación, pero también hay otros barrios, como Palomarejos, Reconquista, Santa teresa, Santa Bárbara, que empiezan a estar muy envejecidos. Pensar en un POM con grandes nuevos desarrollos es ahora mismo una quimera, porque no va a haber demanda. Lo suyo es que se hagan cosas parciales. Yo tendería a ocupar los espacios de la ciudad que están sin utilizar y elaborar un plan de rehabilitación del centro histórico, por supuesto, y de otros barrios.
El tema de los apartamentos turísticos es otro de los problemas que hay ahora mismo en el Casco Histórico y es un tema que ya se ha tratado en la Real Fundación con unas jornadas. ¿Hay que ponerles coto, tratar de convivir con ellos o buscar el punto medio?
Lo primero que tiene que haber es, lógicamente, un censo, un control, un pago de tributos, una autorización previa y una normativa que regule cómo y cuándo deben autorizarse. Dicho esto, supongo que todos en la cabeza tenemos claro que es preferible antes que una casa ruinosa y que se caiga, una casa con apartamentos turísticos. Pero, lógicamente, todo esto enmarcado en lo que decía antes, la búsqueda de un cierto tipo de perfil de turismo que hará que la persona que ocupe esos apartamentos debidamente autorizados alojen personas que aportarán, no solo dinero, sino una visión del mundo que nos enriquecerá culturalmente. Todos somos turistas alguna vez al cabo del año, o lo éramos antes del covid. Nos gusta pensar que cuando estamos en otros sitios contribuimos un poco a ser parte de la historia de ese lugar. Toledo debe bastante a algunos turistas ilustres. Qué voy a contar de Rilke, de Galdós, de tantas y tantas personas que llegaron aquí como visitantes y se enamoraron de Toledo e hicieron algo de la ciudad algo precioso. Estamos en la casa de Victorio Macho, fíjate lo que logró levantar Victorio Macho cuando se sintió acogido en una ciudad como Toledo y lo que nos ha legado.
Nos puede adelantar algunas citas culturales post-covid que tenga en mente la Real Fundación
Es pronto para hablar de proyectos concretos, aunque me conoces y sabes que ya tengo mil en mente. Pero es algo que queremos presentar en un Patronato de la Real Fundación.
Deme un titular.
Te puedo adelantar líneas más que proyectos concretos. Va a ser importante que Toledo mire al futuro, que tenga presentes los objetivos de desarrollo sostenible. Más aún desde la noticia del acuerdo estupendo de la Unión Europea y que uno de sus ejes va a girar en torno a la sostenibilidad. Esta última es una palabra que se asocia a lo ambiental, pero que se puede vincular a muchas cosas, pero también a lo social y lo humano. En este puzle nosotros intentaremos ser líderes.
Otra parte que nosotros ya teníamos trabajada y que no vamos a dejar es la lucha por el río Tajo. Va en mi ADN y más trabajando aquí. El río no puede seguir así más tiempo y engarza con el desarrollo sostenible. Y además hay que abordar una serie de problemas gordos que tiene la ciudad. Uno podría ser Vega Baja, dos los conventos, tres la recuperación de la cultura tras la pandemia, la gestión del turismo… esos serán nuestros grandes ejes sumados a hacer de la Real Fundación un lugar de encuentro para cualquiera que se interese por mejorar Toledo, cualquiera que sea su enfoque, queremos acercar la Real Fundación a la sociedad, no queremos ser un castillo inaccesible, queremos contar con todos los sectores y poner en valor a quién nos permite estar aquí, que es Victorio Macho, su legado y su museo. Hay que darle más valor a su obra, que es para mí, injustamente, una de las grandes desconocidas.
El tema con la ciudad de Palencia por la disputa de su obra, ¿cómo está?
Victorio dejó bien claro a su muerte que su obra debía quedar en Castilla y, en este caso, en Toledo.
La relación con las administraciones es buena, ¿deberían implicarse más?
La relación es excelente y queremos ser, cuando sea necesario, una bisagra, un engranaje y un catalizador para, en los momentos en los que puedan surgir discrepancias o criterios diferentes, ser un pegamento para que eso no suceda y poder llegar a acuerdos. Somos una entidad privada y una parte importante de la sociedad civil, y debemos estar para eso. Las administraciones son aliados y deben tener el mismo objetivo que nosotros, que es ser útiles. Y eso se logra llegando a acuerdos.
Las administraciones son muy importantes, pero también los son las empresas, ¿cómo ve este segundo pilar?
Pues complicado. Estaba complicado antes y ahora tenemos que ser capaces de lograr proyectos y una imagen atractiva para que grandes, pequeñas y medianas empresas vean a la Real Fundación algo útil y que se animen a ser patrocinadores, patronos o para que sumen a proyectos nuestros con aportaciones económicas.
La secuencia a seguir es: ponernos guapos, hacer proyectos atractivos y, a través de ellos, captar el apoyo de las empresas. El tratar de que te den dinero ‘por ser vos quien sois’ ya terminó hace años. Ahora mismo las empresas, y hacen muy bien, miran mucho a quién le dan dinero. Nosotros debemos ser captadores de fondos a la búsqueda de la excelencia, con proyectos muy útiles e interesantes.