La pérdida de control, causa del último accidente mortal

J.M.
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La comisión de investigación ha publicado el informe del siniestro ocurrido el pasado 24 de noviembre en el aeródromo de Casarrubios. Fallecieron los ocupantes, de 63 y 53 años

La pérdida de control, causa del último accidente mortal - Foto: Yolanda Lancha

La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac), dependiente del Ministerio de Transportes, ha publicado el informe técnico del accidente de aviación ocurrido el pasado 24 de noviembre en el término municipal de Casarrubios del Monte. Se trata del último mortal sucedido en la provincia; concretamente, fallecieron los dos ocupantes de la aeronave. La investigación ha atribuido como causa probable del siniestro la pérdida de control de la aeronave por entrada en pérdida debida a una pérdida de potencia del motor en vuelo. Desde el año 2000, han fallecido 26 personas en la provincia a causa de accidentes de aviación.
La aeronave despegó con los dos ocupantes de la pista del aeródromo de Casarrubios del Monte el 24 de noviembre del año pasado. Así, ambos realizaron un primer circuito y, posteriormente, se precipitaron contra el terreno en el paraje denominado ‘La Solana’. Los dos individuos fallecieron en el impacto, y la aeronave se incendió y quedó destruida.
Los dos ocupantes poseían licencia de piloto. Nada más despegar, realizaron un circuito de aeródromo a la derecha de la pista, y después del aterrizaje, volvieron a despegar para un segundo circuito. Entonces, unos testigos oyeron que decían por radio más de una vez ‘¿Qué pasa?’, y uno de los presentes observó desde tierra cómo la aeronave pareció quedarse sin velocidad de traslación. A continuación, se precipitó contra el suelo. Después, se incendió.
Un helicóptero de la Guardia Civil que estaba cerca acudió de inmediato y aterrizó junto a los restos de la aeronave accidentada. Así, comprobaron que los ocupantes estaban dentro y fallecidos.
Uno de los ocupantes tenía 53 años y poseía licencia de piloto ultraligero de vuelo desde el 2 de octubre de 2014. El otro era 10 años mayor y tenía licencia de piloto privado de avión desde 2014 y de piloto ultraligero desde 2000. Ambos contaban con el correspondiente certificado de reconocimiento médico.
Por su parte, la aeronave, fabricada en 2009, pertenecía a un aeroclub formado por cuatro socios, quienes utilizaban este aparato. Se trataba de un avión biplaza monocasco de ala alta. El último vuelo constatado se realizó ocho días antes del accidente mortal. Por entonces, la aeronave sumaba 592 horas en el aire. La última revisión del motor se efectuó en junio de 2019.
La aeronave sufrió una incidencia en 2017 cuando tuvo una importante pérdida de potencia durante un circuito de aeródromo. En aquella ocasión, lograron aterrizar en la pista después de aplicar el procedimiento de emergencia.
El informe detalla que la aeronave estaba parcialmente quemada, sobre todo la parte central del avión: la cabina y la parte del alojamiento del motor, que imposibilitó un análisis detallado del mismo. El fuego fue extinguido por los bomberos del Parque de Santa Olalla.
el motor. Durante la investigación, la Ciaiac constató que el motor no daba potencia o estaba parado cuando el avión llegó a tierra, puesto que las palas de la hélice no presentaban daño alguno ocasionado por el giro y sus roturas fueron causadas por el impacto en el caso de dos de ellas y por el posterior incendio en el caso de la tercera. «No puede descartarse como posible causa de la pérdida de potencia del motor, una posible falta de suministro de combustible. Aunque el avión se incendió después del impacto, la magnitud del incendio no fue grande», relata el informe.
Y abunda el informe: «Lo que sí parece claro es que lo que se hizo fue tirar de la palanca hacia atrás disminuyendo bruscamente la velocidad de la aeronave, haciendo que entrara en pérdida». Además, señala que las evidencias encontradas en el lugar y el testimonio del único testigo directo del accidente coinciden en que la aeronave se quedó casi sin velocidad de traslación, perdió sustentación y cayó seguidamente con un elevado ángulo de cabeceo.
Como en todos los informes, la Ciaiac señala que se trata de un documento técnico para prevenir futuros accidentes e incidentes, por lo que no pretende determinar culpas o responsabilidad alguna.