El gracioso de la clase

Pablo de Carlos
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El actor canadiense, encasillado en la comedia, resurge de sus cenizas con 'Sonic', un filme protagonizado por un erizo y en el que es el villano

El gracioso de la clase

Sonic, el héroe de los videojuegos, ya está en las plataformas. La película supuso un inesperado éxito de taquilla por traernos de una forma divertida las hazañas de este simpático erizo azul con la voz del cómico Ben Schwartz. Aunque, si de cómicos hablamos, hay que hacer especial mención a Jim Carrey en el papel de su archienemigo, el doctor Robotnik y en el que se le vuelve a ver en su mejor forma y estado y con sus típicos gags e histrionismo del que nos tenia acostumbrados en los 90.
El canadiense siempre se ha asociado con la comedia -de niño era el gracioso de la clase y tenía fritos a los profesores- como demostraba en el programa de la FOX In living color. Sin embargo, sus inicios cinematográficos no fueron muy de risa: comenzaría en los años 80 con papeles secundarios en películas como Peggy Sue se casó (1986), Las chicas de la Tierra son fáciles (1988) y La lista negra (1988), última andanza de Harry Callaghan donde Carrey tiene un pequeño papel de toxicómano. 
1994 es un año clave. Abrazaría de nuevo su género preferido con Ace Ventura: Detective de mascotas, donde da rienda suelta a sus muecas, gags e histrionismo que, a partir de ahí, serán su distintivo. A pesar de las malas criticas que recibió, el personaje se convirtió en un icono popular y lanzó al estrellato a su protagonista. Eso le otorgó el papel protagónico en la delirante La máscara, donde interpreta a un apocado Stanley Ipkiss que, al ponerse la misteriosa máscara de Loki, se transforma en un disparatado personaje desinhibido y desternillante. También interpretaría la comedia Dos tontos muy tontos junto a Jeff Daniels y dirigidos por los hermanos Farrelly. 
Al año siguiente es Enygma en Batman forever, de Joel Schumacher. Para muchos, él solito salva la película. Asímismo volvería al papel que le dio la fama en Ace Ventura 2: Operación África. 
Encasillado en los roles de perturvado protagoniza en el 96 Un loco a domicilio, y en 1997 Mentiroso compulsivo.
Pero no todo es comedia en la filmografía de Carrey. De hecho, sus papeles más aclamados por la crítica y los que más premios le han reportado son los dramáticos. Como muestra de ello está la excelente película El show de Truman (Peter Weir, 1998) con la escalofriante premisa de ver toda la vida del protagonista televisada en directo sin que él lo supiera. Como dato curioso, este filme tiene un antecedente anterior en un cortometraje español: Te lo mereces. En Man on the moon (1999), de Milos Forman, saca lagrimillas en el biopic del comediante Andy Kaufman. Por ambos papeles ganó el Globo de Oro. 
El siglo XXI supuso un freno en su popularidad, pero no en su carrera cinematográfica. Siempre fiel a la comedia, haría películas como Yo, yo mismo e Irene (2000), de nuevo al mando de los hermanos Farrelly, o El Grinch (2000). Luego llegarían The Majestic (2001), Como Dios (2003) y Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket (2004), donde interpreta al excéntrico Conde Olaf y cuya fría acogida presagiaba su declive actoral. Sin embargo, todavía hará filmes reseñables como el inquietante thriller El número 23, que le vuelve a reunir con Joel Schumacher en 2007, o prestó sus movimientos a Mr. Scrooge en la película de animación Un cuento de Navidad (2009), de Robert Zemeckis. 
La segunda década del siglo no le ha tratado bien. Sus películas empiezan a ser escasas y a pasar desapercibidas como son los casos de Los Pingüinos del Sr. Popper (2011) o su papel secundario en Kick Ass 2 (2013) hasta el punto de tener que resucitar otro de sus clásicos para revitalizarse: Dos tontos todavía más tontos (2014)

 

Tragedia familiar

Esta situación en horas bajas de su carrera y la trágica muerte de su joven pareja Cathriona White le mantuvo apartado un tiempo de las pantallas hasta el thriller Crímenes oscuros (2018) y Sonic, de este año. La historia gira en torno a las aventuras de este entrañable erizo azul superveloz venido de otra dimensión que entra en la nuestra buscando un hogar. Sin embargo, su tranquilidad se ve truncada cuando entra en escena el científico de I+D del ejército americano el Dr. Ivo Robotnik (Carrey), que ve en la inagotable energía de Sonic la solución para su legión de robots. Aunque el argumento es muy simple, la simpatía de los personajes y, sobre todo, volver a ver al Jim Carrey más clásico con sus gags y gesticulaciones más míticas da como resultado una película para toda la familia y los nostálgicos del personaje al que se le ha dado una muy buena adaptación. Habrá secuela.