Aranjuez fue doblemente real

Mario Gómez
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La edición 2019 de la tradicional corrida de toros de San Fernando sirvió de homenaje a la Condesa de Barcelona y supuso el fin de la agenda pública del rey emérito

Manzanares y ‘El Juli’ salieron a hombros de la plaza. - Foto: Dominguín

Prácticamente una línea recta de 50 km separa la plaza de toros de Las Ventas y el bicentenario coso de Aranjuez. 50 kilómetros, 132 años y varios mundos entre la idiosincrasia de ambas. Vestía Aranjuez sus mejores galas tras el lavado de cara experimentado. Algo más de 110.000 euros que entre el Ministerio de Fomento, los Feder de la Unión Europea, y por el Ayuntamiento de Aranjuez han costeado unas mejoras acometidas que bien merecen festejo como este para celebrar.
Una corrida muy del gusto del aficionado que lució las cintas de Jandilla, y con la que una terna de mucho renombre deleitó a los muchos aficionados que poblaron casi en la totalidad los tendidos del coso.
Morante, El Juli y Manzanares (una terna muy parecida a la que el próximo 20 de junio se dará cita para festejar la fiesta del Corpus Christi en la capital regional, con la inclusión de Álvaro Lorenzo).
La presencia de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I en el palco real junto con su hija y su nieto (sin duda la rama más taurina de la prole del emérito rey), sirvió de homenaje a su difunta madre Doña María de las Mercedes de Borbón y para cerrar su etapa de vida pública, pues según anunciaba Casa Real, desde ayer el rey, ya no tendrá agenda oficial.
Quizá por ello, Morante Juli y Manzanares, quisieron brindar una tarde en la que el monarca tuviera grato recuerdo de su retirada.
Morante brindó una tarde de voluntad. Las ganas del cigarrero, quedaron más que patentes desde el recibo de capa a su primero. Genuflexo, largó tela a una mano por ambos pitones en el tercio para luego ponerlo y quitarlo al caballo antes de una faena de muleta preceptivamente brindada a Su Majestad. Faena de media altura que quedó reducida a los mínimos tras su actuación en el cuarto.
En el segundo de su lote, envolvió la faena el halo especial que desprende del toreo del sevillano. Morante, se salió toreando desde las tablas hacia los medios con exquisito gusto. Faena de flecos de la muleta y toques suaves Toreo acinturado, que como acostumbra, acompañaba el cuerpo a los muletazos. Aranjuez escuchó su concierto mientras Morante toreaba. Un marco inigualable para ver al genio de La Puebla, revestido de azabache, componer el toreo al son de dicha música. Naturalidad a derechas antes de que una efectiva estocada le pusiera en su mano un trofeo.
El Juli recibió templado al segundo de la tarde. No contento, o quizá motivado, con eso, realizó un jaleado y vistoso quite por lopecinas antes de someter en su poderosa muleta al son de la música. Derroche de capacidad antes de dejar una estocada en todo lo alto. Oreja. El que hizo quinto fue otro de los derroches de bondades del envío de Borja Domecq. Rompió a más tras las ayudas iniciales de Julián a las embestidas y desde ahí ya no dejó de embestir. Trasteo que llegó a su cenit por el derecho cuando le obligó a ir lejos al bajarle la mano. Finales de toreo al natural con los pies juntos antes que un pinchazo se llevase el doble trofeo y todo quedase en una oreja.
Vio pronto Manzanares la gran condición del tercero por el pitón derecho. Compuso y acompañó las embestidas en una faena que fue a más llevando por bajo las codiciosas embestidas del toro. La estética de JMM es algo de admirar. Puso y compuso toreo, abandonándose por momentos. Una estocada de rápido efecto fue la rúbrica que puso en su mano las dos orejas.
Sorteó el mejor lote y para el cierre dejó a Horroroso, hermano del añorado y casi olvidado toro excelso lidiado en Fallas. Este con cara más acucharada pero de formidable condición, desde el capote a la muleta, pelea en el jaco incluida. El alicantino brindó la faena a una señora que se había desmayado por el calor en el toro anterior. La señora se recompuso y festejó en el tendido el brindis como si de trofeo se tratase. Después, JMM se mostró seguro y poderoso alternando tandas por sendos pitones en las que entró plenamente el público. Toreo fundamental y por bajo con el que Manzanares mostró su tauromaquia cerrando así una gran tarde de toros con dos orejas más.
En volandas marcharon Juli y Manzanares, entre una cerrada ovación se marchó Juan Carlos I del Palco Real de Aranjuez. Acordes del himno de España y un saludo afable como última imagen de vida pública. Buena jubilación majestad, nos vemos por las plazas.