El 'Quixote Crea' reduce el aforo de su teatro a 350 butacas

I.G.Villota
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El inmueble está parcialmente construido, con la estructura ejecutada en su totalidad, mientras que ni las fachadas ni los interiores están avanzados. Todo el exterior también está por ejecutar. - Foto: Victor Ballesteros - Redactor grafico La Tribuna

El anteproyecto para terminar y adaptar el edificio, paralizado desde 2012, contempla cuatro áreas: salas de teatro, centro cívico, exposiciones y restauración. Se optará por la gestión privada de espacios

Buenas noticias para el ‘Quixote Crea’, en el barrio toledano de San Antón, que está más cerca de dejar el limbo en el que se quedó hace unos años, a medio construir. Nació como centro de expresión artística y ahora busca ser un espacio multifuncional con cafetería y centro cívico. Se trata de uno de esos edificios mastodónticos, proyectado en época de bonanza, que quedó paralizado durante el Gobierno autonómico de María Dolores de Cospedal. Pese a su compromiso de reconstrucción de lo paralizado, el presidente regional en funciones Emiliano García-Page no reactivó el proyecto durante su primer mandato, algo que sí parece confirmado para esta segunda etapa al frente de la Junta, con mayoría absoluta.
Días antes de las elecciones del 26 de mayo, el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha autorizaba la licitación de la redacción del proyecto básico y de ejecución para la adaptación del centro cultural ‘Quixote Crea’ en Toledo. Lo hacía con la base de un anteproyecto, elaborado en mayo de 2019, a cargo del estudio de arquitectura toledano ‘Arquitectos San Lorenzo 8 slp’.
El presupuesto global del proyecto, según consta en el pliego de condiciones, es de 8,4 millones de euros. Una cantidad sustancial con la que terminar el edificio que contará con cafetería y restaurante, sala de exposiciones, salas de teatro, aulas para talleres, biblioteca e incluso una radio lab (laboratorio).
El edificio está parcialmente construido, con la estructura ejecutada en su totalidad, mientras que ni las fachadas ni los interiores están avanzados. Ahí es donde queda mucho por hacer.  
Este documento, indican los arquitectos, aboga por la segmentación del edificio en varios usos, con las mínimas reformas sobre lo ya realizado. De manera genérica el objetivo es diseñarlo en cuatro áreas con entradas independientes para cada una de ellas: salas de teatro, espacio multicultural o centro cívico, zona expositiva y zona de restauración.
El área de salas de teatro es la que sufre una modificación más importante. En primer lugar, la propuesta plantea un aforo inferior al proyectado, limitando el patio de butacas al plano inclinado cercano a la escena. Quedaría ahora con unas 350 butacas, aproximadamente.
El estudio apunta que junto a la sala descrita habría otra en este nivel que se podría usar para ensayos, escuela de teatro o danza.  
El área de cafetería y restauración se sitúa en la misma posición que ocupa en el proyecto original del ‘Quixote Crea’, indica el anteproyecto, donde se refleja que «su actividad puede ser compatible con las áreas expositivas y de teatro, pero su uso puede ser gestionado de forma independiente del funcionamiento y los horarios del centro, sin ningún tipo de interferencias».
La zona expositiva se ubicará en la planta baja, tiene dos partes, lo que permitiría dos exposiciones diferentes y, sobre todo, «que la sala mayor pueda cerrarse en periodos donde no haya exposiciones o durante su montaje».
Centro cívico. En el área del centro cívico o edificio cultural las actividades van desde ludoteca, biblioteca o aulas para talleres. Por plantas, el anteproyecto aboga por destinar la baja recepción e información, compartida con la zona expositiva, pudiendo ser dispuestos los otros usos en las plantas superiores.
En el documento colocan en la primera la ludoteca; en la segunda planta los usos audiovisuales: cine, radio, etcétera; en la tercera las aulas y talleres y en la última planta la biblioteca/hemeroteca, «disponiendo y aprovechando de una mayor altura, tal y como se proponía el proyecto original».
El estudio destaca que con esta disposición se conseguiría «una independencia clave en el sostenimiento público de un edificio de estas características», al indicar que dos de los usos tienen un periodo de funcionamiento «muy acotado, de representaciones y exposiciones», mientras que los otros dos usos mayoritarios tienen, a priori, «un uso mucho más intensivo: la actividad de la cafetería y restaurante y el edificio cívico o cultural».
Concesión. El anteproyecto indica que la independencia de usos, instalaciones, accesos e itinerarios «optimizaría su mantenimiento y concesión», en referencia a privatizar la gestión de algunos de estos servicios, como por ejemplo la cafetería. Sería una forma de recibir un canon y ‘recuperar’ parte de lo invertido en la construcción del edificio.