Cortafuegos para el virus

I.G.Villota
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Olga lleva más de 20 años en la limpieza del 'Virgen de la Salud' y destaca el papel esencial de este servicio para evitar la propagación. Agradece la visibilidad que ha adquirido su trabajo pero dice que siempre se ha sentido «reconocida»

Cortafuegos para el virus

Superados los momentos más cruentos de la emergencia sanitaria por el coronavirus, Olga Rodelgo atiende a La Tribuna, el lunes pasado, desde su casa en la localidad toledana de Argés. Al día siguiente libra. Vive con sus hijos y sus mascotas, con la tarea que eso implica. Cuando llega del hospital ‘Virgen de la Salud’ de Toledo, donde trabaja desde hace más de 20 años como limpiadora, siempre tiene quehaceres. Y que así sea, para evitar las inevitables vueltas a la cabeza. De hecho confiesa que prefiere trabajar, con la exposición al virus que eso implica, a estar en casa. «Tienes que librar para descansar y desconectar, pero piensas en las compañeras».
Olga, en nombre de la plantilla de limpieza de unas 130 personas, hombres y mujeres, con incorporaciones de personal por la pandemia, agradece contar con los equipos de protección individual necesarios para ejercer su labor con seguridad, aunque reconoce que «siempre queremos lo máximo» y que ha habido momentos con la situación más cruda. Ahora llevan monos plastificados y sin ellos no pueden entrar a zonas sensibles, asegura. Sin embargo, en el vídeo que difundieron hace unas semanas para dar las gracias y animar a los toledanos a quedarse en casa, se ve como en algunos casos se cubren con bolsas de basura o con viseras fabricadas por voluntarios con impresoras 3D.
Hoy, como desde el primer día, su preocupación principal es la misma: «contagiarnos, pero sobre todo contagiar», asegura Olga, para reivindicar la importancia de su trabajo para evitar la propagación del virus. «Si no hacemos bien lo que nos toca, se propaga. Somos primordiales y estoy muy orgullosa de ser limpiadora, siempre lo he estado».
Cortafuegos para el virusCortafuegos para el virusPara garantizar la seguridad disponen de un protocolo de actuación y han recibido tres charlas sobre el coronavirus con las indicaciones  específicas para la limpieza de las distintas zonas del hospital. «Medicina Preventiva nos ha dado charlas y nos vigila», señala. «Sentimos impotencia al ver que no podemos hacer más de lo que hacemos».
Sobre algunas recomendaciones, habla del uso de doble guante y de profundizar en la limpieza de zonas como los interruptores o botones que todos tocamos. «Esto es una cadena y necesitamos cada eslabón para que  funcione. Por supuesto a los sanitarios, pero también hay más gremios como el personal de limpieza, los celadores, etcétera».
Más visibles. Olga agradece la visibilidad que esta situación ofrece a su colectivo, pero asegura que «en el hospital siempre han reconocido y valorado nuestro trabajo», de la misma forma, recalca, que el personal de limpieza «ha estado comprometido con su labor antes y ahora».
Cortafuegos para el virusCortafuegos para el virusEn estas décadas en el ‘Virgen de la Salud’, Olga ha pasado por las distintas plantas y servicios, especialmente en zonas «críticas» como el área de Oncología, las Urgencias o la UVI. «Hay zonas más bonitas, como la de partos, porque es vida, aunque ahí también tenemos que correr a veces», señala.
Sea como fuere, recalca que la limpieza es exhaustiva en todo el hospital. «El Cirugía Cardiaca se limpian hasta las paredes, los huecos de la pared, absolutamente todo».
También tienen miedo. Olga enfatiza en que están cumpliendo con su trabajo, «como siempre», pero no son superhéroes ni superheroínas, porque también tienen miedo por los suyos. «He tenido miedo de contagiar a mi familia. A casa de mis padres no entro y el miedo está ahí, claro».
Cortafuegos para el virusCortafuegos para el virusNo solo eso, también por ver el sufrimiento de los enfermos, de los sanitarios y el resto del personal y por pensar en lo que deben estar pasando las familias de los fallecidos. «Hay gente que se pone muy malita y piensas en lo que pasan esas personas y sus familiares en casa, sin poder verse».
Explica que lleva varios días trabajando en la quinta norte del hospital, su planta actual, donde ya hay alguna cama libre. Se dividen en tres turnos de lunes a sábado. Los domingos y festivos aparte. Ella el domingo anterior estuvo de refuerzo en la UVI donde también encontró boxes vacíos. «Ha bajado la presión porque estas semanas atrás era horrible», comenta. «Esperamos que se controle», repite casi como un rezo.