El notario de Santo Tomé que cuenta la vida en Brooklyn

Á. de la Paz
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Hilario Barrero presenta 'Prospect Park', su octavo diario y obra en la que el parque homónimo neoyorquino se erige como escenario central. El autor reside en la gran ciudad estadounidense desde los años setenta

El notario de Santo Tomé que cuenta la vida en Brooklyn - Foto: Sandra Muñoz

Pasea Hilario Barrero por los pasillos de la Biblioteca de Castilla-La Mancha y topa con la portada de un libro que alude a Brooklyn y que tiene al célebre puente, tantas veces visto por cualquiera en la gran y pequeña pantalla, como imagen y reclamo. Cuenta el toledano las veces que lo ha pasado, los días de frío y nieve que ha necesitado utilizar la icónica infraestructura para ir de un lado a otro de la gran ciudad. Su memoria es hemisférica: mitad toledana, mitad neoyorquina. Sus recuerdos transitan esa doble dirección que el inmenso Atlántico separa.
Prospect Park es el gran parque del barrio. Y junto al jardín vive Barrero, en una suerte de consulado toledano en la que dicen la capital del mundo. El nombre del parque bautiza su último libro, un diario de los años de 2014 y 2015 en el que el escritor ahonda en sus vivencias cotidianas, mezclando aquello que le ocurre aquí y allá. «Es como ver el puente de San Martín», dice mientras señala al de Brooklyn, esa inspiración recién encontrada entre las estanterías de la biblioteca regional. Las analogías entre las dos ciudades son una constante en su obra.
Barrero es escritor, periodista, traductor y editor. La lengua es su forma de vida, también en el ámbito profesional. Durante décadas, hasta su jubilación en 2015, ejerció como profesor de español en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, de titularidad pública. Tantos años en Estados Unidos no le han alejado de su cuna natal, razón de tantas melancolías e inspiración de los relatos.
«Me parece que un diario es más honrado que la novela. Y me encanta la novela, pero un diarista es como un notario que va anotando lo que ve», explica Barrero. Cultiva un género no tan frecuente en la literatura, el mismo que Josep Pla o su recomendado José Luis García Martín. Explica Barrero que son fundamentales «estilo y gracia» para contar lo que se quiere sin que la mirada permanente y constante de quien toma nota de todo arruine el ritmo. «Hay gente que no mira, gente que no ve», añade el toledano oriundo de Santo Tomé.
Se sorprende cuando sus lectores le preguntan por aquellas cosas impresas «que le pasan en el metro». No dan crédito, pero Barrero les conmina a contemplar, a fijarse, a descubrir los detalles que encierra cada vivencia.
Amante de la poesía, dice que escribir fue, al menos en sus primeros años lejos de España, una forma «de estar en contacto con el pasado», con aquella etapa que había dejado atrás. En sus diarios y en los artículos que publica regularmente en ABC, la ciudad está presente. En Prospect Park «hay unas veinte referencias a Toledo». Presume del honor de haber sido pregonero de las fiestas del Corpus en 2016, otro hito que le hace profeta en su tierra.
Presentación. Acompañaron a Barrero la periodista María José Muñoz, el editor Santiago Sastre y el primer alcalde de la ciudad tras la restauración democrática ca Juan Ignacio de Mesa. La actriz Lola Baldrich puso voz a algunos de los pasajes de Prospect Park. Muñoz apuntó cómo el concepto de las tres culturas es más fácil de comprender en una ciudad como Nueva York, tan abierta a los que llegan de fuera. Sastre celebró «el rico lirismo» de un texto en el que abundan las referencias al amor y en el que este sentimiento se define de hasta cuatro maneras diferentes -como fusión, cultura, necesidad y riqueza-. De Mesa le erigió como cónsul de la ciudad y recordó aquellos años cincuenta de amistad en el barrio de Santo Tomé.