Hospitales de la provincia de Toledo en el siglo XVIII (III)

José García Cano*
-

En Puente del Arzobispo el hospital de Santa Catalina se encargaba de atender a los enfermos y recoger pobres. Con sus rentas se pagaban los gastos inherentes a la institución, así como a seis capellanes

Antiguo hospital de la Caridad de La Puebla de Montalbán. - Foto: La Tribuna

En esta tercera entrega de los hospitales que había en las poblaciones y lugares de la provincia de Toledo, comenzamos con la villa natal de Fernando de Rojas, es decir La Puebla de Montalbán, donde en el siglo XVIII aparecen dos hospitales y una casa de convalecencia. Uno de ellos era denominado el de la Caridad y poseía capilla en la que se veneraba al Santísimo Cristo de la Caridad. Tenía seis camas y sus bienes eran una viña en Alcubillete, otra en el término de la villa y algunos censos, aunque a pesar de ellos, la cofradía del Santísimo Cristo debía aportar sus limosnas porque las rentas no llegaban a cubrir los gastos mínimos. El otro hospital de La Puebla de Montalbán servía únicamente para que se refugiaran los peregrinos en él y no poseía ingresos.
En Puente del Arzobispo el hospital de Santa Catalina se encargaba de atender a los enfermos y recoger pobres. Con sus rentas se pagaban los gastos inherentes a la institución, así como a seis capellanes que asistían a las horas canónicas y a los oficios de la iglesia. Sus beneficios provenían del diezmo de un molino, de varias labranzas, tierras, casas, censos y de una dehesa de encinas cuyo paraje denominaban El Carrizal. Los documentos hablan también de otros dos hospitales en Puente del Arzobispo que había mandado construir el arzobispo don Pedro Tenorio, el mismo que levantó el puente en la población. Ambos establecimientos funcionaban ya en 1390 y levantados con bastante solidez y bellas trazas. En uno de ellos se cuidaba de los niños expósitos y de las mujeres y en el otro a los enfermos varones. También existió una hospedería donde se daba posada gratuita a los peregrinos que iban y venían al monasterio de Guadalupe, perteneciente históricamente al territorio del arzobispado toledano. Los dos últimos hospitales y hospedería obtenían importantes rentas que les había concedido el mismo arzobispo Tenorio, que procedían de una dehesa, unos molinos harineros, batán, huerto, diezmos y del portazgo.
Quintanar de la Orden disponía de dos hospitales, ubicándose el primero de ellos en la calle de los Mesones y donde se recogía a los pobres mendicantes y transeúntes. Lo fundó Juan José Morcillo y tenía unas rentas de 163 reales y 25 maravedís. El segundo lo llamaban de los Estudiantes y ‘sacerdotes mendicantes’ y lo fundó el doctor Pablo Mota. En el año 1752 su patrono era don Juan Gerónimo Fernández Mota, abogado de los Reales Consejos y se mantenía con unas rentas de 606 reales. En 1706 se quemó su edificio en el contexto de la Guerra de Sucesión. En El Romeral existió una casa denominada por los lugareños como hospital, donde se refugiaban los pobres enfermos y que carecía de rentas; era propiedad de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario. En Sonseca hubo un hospital que era atendido por una mujer, donde se daba asistencia a los enfermos y sus pocas rentas se empleaban en atenderlos.
En Tembleque se documenta una fundación con el nombre de Nuestra Señora del Buen Suceso y Santa María Magdalena, donde se curaba a los pobres de solemnidad de la villa y a los transeúntes; pertenecía a la Orden de San Juan de Jerusalén, quien administraba todos los hospitales de las villas de su señorío. Este hospital temblequeño poseía una ermita y varias habitaciones; se componía de una sala con dos camas y dependencias para el hospitalero. Era mantenido gracias a diversas rentas cuyo valor ascendía a 700 reales, aunque era habitual que los vecinos aportaran sus limosnas. En Torralba de Oropesa un personaje llamado doctor Pedro González de Contreras, conocido como don Pedro de Oropesa, que fue oidor del Consejo Real de los Reyes Católicos, dejó tres capellanías establecidas en la población y fundó el único hospital de la localidad en 1508 para pobres, con el nombre de Nuestra Señora de la Ascensión que se encontraba en la plaza y poseía una capilla. Se dedicaba a socorrer pobres y necesitados y a religiosos de observancia. El fundador lo dotó con varios bienes, entre ellos uno que denominaban el ‘heredamiento de la Orden’, que se componía de 180 fanegas de tierra cerca de la población y que había sido propiedad tiempo atrás del Hospital del Rey de Burgos (no de su homónimo toledano).
La Torre de Esteban Hambrán poseía una casa-hospital que era una pequeña casita baja arruinada sin camas, en la que solamente se recogían pobres y si llegaba al lugar algún enfermo, se enviaba a otro pueblo a costa de los mayordomos de la cofradía de La Misericordia. En la localidad del Torrico solo es citado un cuarto bajo, propiedad del concejo, donde se alojaban los pasajeros pobres, siendo reparado por cuenta del municipio.

*José García Cano es académico correspondiente en Consuegra de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.