El artista talaverano Karlos Gil consigue una Beca Leonardo

Lola Morán Fdez.
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Mediante una aplicación tecnológica desarrollada en Japón traducirá a imágenes recuerdos del cerebro que después montará para su proyección en pantallas

El artista talaverano Karlos Gil consigue una Beca Leonardo

El talaverano Karlos Gil ha logrado una de las Becas Leonardo que concede la Fundación BBVA para desarrollar en su caso un proyecto artístico ligado al medio digital. El artista e investigador de Talavera es uno de los beneficiarios de las 59 Becas Leonardo adjudicadas en la convocatoria de 2020 a investigadores y creadores culturales en 11 áreas de conocimiento, entre ellas las Artes Plásticas y Arte Digital, categoría en la que figura el proyecto de Gil.
Estas  becas se dirigen a proyectos personales de investigadores y creadores culturales en estadios intermedios de su carrera, entre 30 y 45 años, que se caractericen por una producción científica, tecnológica o cultural altamente innovadora.
El destino específico de las BecasLeonardo, dotadas con un montante global de 2,2 millones y cada una de ellas con unos 40.000 euros, admite una gran flexibilidad, adecuándose a las necesidades concretas de cada proyecto, pudiendo desarrollarse en un plazo temporal de entre 12 y 18 meses. A Gil se le ha concedido una beca de 39.000 euros y dispondrá de 14 meses para desarrollar su proyecto.
En el caso de Karlos Gil, el proyecto becado lleva por título ‘Deep Image’. Será un proyecto «muy denso, muy largo y colaborativo» que llevará a Gil hasta Japón para entrevistarse con el desarrollador de una tecnología «que es capaz de visualizar pensamientos, de traducir a imágenes información abstracta que hay en el cerebro».
Lo que plantea su proyecto es la realización de un estudio de campo con diferentes personas a las que pedirá que recuerden cosas del pasado y, a través de la tecnología, «hacer una recreación de determinados recuerdos que tiene esa persona». ’A partir de esos recuerdos y gracias al uso de esa tecnología, se generarán unas imágenes fijas con las que se montará una especie de vídeo a modo de ‘stop motion’, una técnica de animación que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una sucesión de imágenes fotografiadas.
Visualización de datos. Gil desarrollará su trabajo de la mano del ‘Kamitani Lab’ de Kyoto, así como en otra serie de centros y laboratorios situados en esta misma ciudad japonesa vínculos a la inteligencia artificial, a la visualización de datos, el ‘machine learning’ o aprendizaje automático, así como con el ‘deep learning’ o aprendizaje profundo. Sobre este último, Gil concretó que consiste, al fin y al cabo, en establecer una relación entre el humano y la máquina para generar ese tipo de imágenes.
De forma paralela, Gil llevará a cabo una colaboración en Madrid con un equipo de neurocientíficos para poder obtener una lectura científica en este proyecto. Así, explicó que lo que se obtiene de esos recuerdos en un primer momento son números que luego se traducen en imágenes.
Así, dará una aplicación artística a ese tipo de aplicaciones neurocientíficas, mediante un estudio de campo con diferentes sujetos a los que se les ponen electrodos en la cabeza y se les insta a pensar en algo, lo que produce una actividad en el cerebro vinculada a la memoria, según explicó. Unas imágenes mentales que «en realidad no sabemos si se parecen a la realidad, si las hemos modificado de algún modo a través de nuestra experiencia personal».
De esta forma, a través de una interface se traducirán todos esos estímulos y datos en imágenes reales. Como señaló Gil, desde el ‘Kamitani Lab’ de Kyoto ya se trabaja en este ámbito y las imágenes resultantes son «algo abstractas», a pesar de que se identifican con lo que se ha memorizado. A ellas se llega tras captar una serie de imagines que se editan de forma seguida y se genera una imagen «difuminada» y «muy particular».
La pretensión de Gil es, una vez obtenidas y montadas todas estas imágenes, proyectar estos ‘stop motion’ en unas pantallas de grandes dimensiones de led de forma continua mediante ‘vídeo morphing’, efecto que crear una ilusión de metamorfosis entre varias imágenes. De esta manera, todas las imágenes que se vayan obteniendo, se irán encadenando de este modo. Se podrá luego exponer al público en galerías y en museos de arte contemporáneo.
Este proyecto, según indicó Gil, tiene más una finalidad conceptual más que buscar una utilidad. «Es una fase más a nivel conceptual de una serie de temas con los que yo suelo trabajar», dijo, para destacar en este sentido su interés por «la relación entre lo material y lo inmaterial, esas imágenes que están dentro y nunca salen y esa especie de ayuda o de soporte para hacer que salgan».
Esta Beca Leonardo se suma al listado de las que le han sido concedidas a Karlos Gil, quien ha obtenido ya con anterioridad otras también prestigiosas como la que otorgan la Fundación Botín del Banco Santander, la Beca Generación de La Casa Encendida y la de DKV.