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Fórmula 'la quinta' en Villaseca de la Sagra

Dominguín
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Gran encierro de la familia Martínez Conradi que embarcó hasta Villaseca con varios utreros potables, destacando 'Perlas Negras' premiado con la vuelta al ruedo. Diego Peseiro tuvo un lote de triunfo grande que malogró por el mal uso de los aceros

Fórmula - Foto: Dominguín

El periodismo taurino está de luto. Falleció Elia Rodríguez, oriunda de Villafranca de los Caballeros, locutora de EsRadio, con su voz inconfundible, fue conductora de uno de los programas radiofónicos taurinos más frescos de la parrilla en las ondas EsToros. Vaya por ella esta crónica de un humilde contador de historias.

Tercera novillada del Alfarero de Oro y enchiquerado un encierro de la ganadería de La Quinta. Hierro que tiene enamorado a Villaseca, y a buen seguro que la familia Martínez Conradi, mantiene el mismo idilio con el pueblo toledano. Los astados desplazados a La Sagra tuvieron dispar presentación, algunos (segundo y sexto) escurridos de carnes, variados de capas, pero siempre dentro del fenotipo de la casa, con sus expresiones únicas y sus pitones astifinos.

Sobre el cartel original dos bajas, cubiertas por Diego Peseiro y Pablo Paez, a raíz del conflicto que varias asociaciones de profesionales taurinas mantienen con el Ayuntamiento de Villaseca.

Momento de riesgo de Diego Paseiro en el primero.Momento de riesgo de Diego Paseiro en el primero. - Foto: Dominguín

El público volvió a salir del coso hablando de un sueño, efímero, pero un sueño. Peseiro estará soñando varias noches con 'Perlas Negras', ese utrero sorteado en cuarto lugar que le puso el Alfarero 2021 en bandeja al portugués. De salida le ofreció sus embestidas claras al novillero, sin descomponer la cara, con el hocico fijo en cada cite y repetidor, tanto como las veces que Peseiro quería lancearle. Diez veces lo meció con las telas para luego rematarle con una media verónica abelmontada, echándose el capote a la espalda.

Voluntarioso el espada con los garapullos, ante de coger la muleta, y al hilo de las tablas, se dobló por ambos pitones con el de La Quinta. Buen comienzo, donde le burel se desplazó con profundidad por ambos pitones en doblones que jadeó el respetable. Largo tiro con la diestra del burel que encajaba su cara en la pañosa, siguiéndola a un ritmo impensable. Por naturales estuvo más seguro y confiado el novillero, llegando a ligar muletazos de trazo largo, arrastrando la pañosa al son del hocico del utrero de La Quinta. Se pudo pasar de faena, es posible. Y luego vino la odisea de enterrar los aceros. Ahí llego la decepción de un público que hubiese alzado a Peseiro a los altares y que se cerró el haber obtenido los máximos trofeos. La vuelta al ruedo no compensó que, teniendo la suerte de su lado, la hubiese aprovechado.

El que abrió plaza fue noble y colaborador, tenía una gran virtud, su embestida rítmica y al paso, pero le faltó alegría. Tras dos puyazos el novillero quiso agradar con los palos, siendo ovacionado por los asistentes. Inició con gusto por ayudados rematando con una trinchera de cartel de toros. El novillo quería enfrente firmeza, y la tuvo por momentos, primeramente, con la diestra y luego con la mano de hacer dinero. Pero eso se combinó con algún descuido y desarme del espada. Enterró el acero arriba y el astado cayó sin puntilla, habiendo petición del público, no suficiente para que la presidencia asonara el pañuelo de los triunfos.

José Otero protagonizó otro buen tercio de banderillasJosé Otero protagonizó otro buen tercio de banderillas - Foto: Dominguín

Polope llegaba a Villaseca tras su brillante paso por el Alfarero de Plata. Dejo su tarjeta de visita en un quite al que abrió plaza. Quiso torear como si fuera bueno al difícil segundo, lanceando siempre con las manos bajas. Comenzó estático primero y por bajo después, para intentar fijar al animal en las telas. La faena tu importancia y momentos destacados, que conectaron con la grada. Algún susto sin consecuencia, de la que quiso de nuevo remontar en el epílogo del trasteo con gusto y valor. Tras matar se silenció su actuación.

Con el quinto Polope intento ponerle más voluntad que efectividad. El utrero de La Quinta fue un animal vivo que no le puso las cosas fáciles y le sorprendía cada vez que se despistaba. No acertó en la suerte suprema y de nuevo fue silenciada su labor.

Pablo Páez tuvo en tercer lugar de la tarde, un animal que dificultó el saludo de capote. Con los palos brilló de nuevo José Otero. Con la muleta Páez quiso agradar, enseñándole por delante las telas, viéndose a un chaval en novillero que quiere hacer las cosa bien, citando de frente. Pese a pasarse de faena lo aceró con los aceros pidiendo los asistentes el trofeo que no llegó al juicio de ser otorgado por el presidente.

Gran vara la recibida por el sexto novillo.Gran vara la recibida por el sexto novillo. - Foto: Dominguín

Zancudo y suelto de carnes fue el que cerró el festejo. Pablo Páez que no remontó la cosa hasta que no tomó la muleta el novillero, que fue cuando tomó importancia. El utrero tenía codicia al embestir por bajo, y quería seguir los flecos de la muleta. El final tuvo más acople cuando de uno en uno y muy cruzado logró algo más de lucimiento. Los terrenos no fueron los adecuados, por lo que la dimensión del novillo de La Quinta se quedó sin ver en Villaseca. Silencio en el que cerró el festejo.

 

Más fotos:

Gran entrada de público en la tercera novillada del Alfarero.
Gran entrada de público en la tercera novillada del Alfarero. - Foto: Dominguín
Bonito quite de Polope con gusto y clase.
Bonito quite de Polope con gusto y clase. - Foto: Dominguín