«Nos preocupa cómo se va a terminar la unión peatonal y el carril bici»

S. Jiménez/Toledo
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Pilar García Sanz es la presidenta de la Asociación de Vecinos 'Río Chico'. - Foto: Yolanda Lancha

Desde hace poco más de un año Pilar García Sanz preside la junta directiva de la Asociación de Vecinos ‘Río Chico’. Un mandato que ha coincidido en el tiempo con el punto final a los dos grandes problemas que afectaban al barrio de Valparaíso, La Legua y Vistahermosa, el vertedero y la conexión con el resto de la ciudad. Sin embargo ‘Río Chico’ continúa su labor para que este barrio vaya poco a poco incorporando nuevos servicios y se mantenga en condiciones lo conseguido hasta ahora.

¿Cómo resumiría este primer año que lleva al frente de la Asociación?
El barrio está más o menos como hace un año, las cosas han cambiado poco porque inversiones no se han hecho; pero aunque la situación es la misma, la Asociación ha seguido trabajando.
Desde el punto de vista de lo que se ha hecho desde la Administración en el barrio, lo único destacable ha sido la renovación del contrato de mantenimiento del parque de la avenida del Madroño. Se aprobó la prórroga del contrato y ha sido positivo, un paso importante porque de no haberse llevado a cabo veríamos como se encontraría el parque.
Respecto a lo que se ha hecho desde la Asociación, hemos seguido dando vida al barrio. ‘Río Chico’ nació con el objetivo de resolver los problemas que el barrio tenía, el vertedero y las comunicaciones con el resto de la ciudad. Algunos de esos problemas se cerraron el año pasado, pero la Asociación ha seguido trabajando.
Uno de esos problemas ‘históricos’ del barrio, tal y como señalaba, era la conexión con el resto de barrios.Un aspecto que cuando se abra al tráfico la N-403 tras su adaptación urbana, quedará también solucionado.
Debería ser así, aunque lo cierto es que seguimos en conversaciones con la Delegación del Gobierno, porque desde la Asociación de Vecinos ‘Río Chico’ hemos pedido una revisión del proyecto, en concreto una modificación del trazado de la acera que unirá El Chuletero con la plaza de Ávila.
Existe en la Asociación una preocupación sobre cómo se van a finalizar estas obras de unión peatonal, acerado y carril bici, entre esos puntos.
Superados estos problemas que arrastraba el barrio desde su creación, ¿cuáles son sus necesidades en estos momentos?
Estamos en un barrio nuevo, que necesita seguir dotándose de servicios. Es un barrio en el que hay muchos jóvenes que necesitan que los servicios se vayan adecuando; se necesitan zonas de expansión, de recreo, deportivas, y necesitan unas vías de comunicación adecuados.
Durante este año, además de seguir trabajando por ello, hemos colaborado con quienes nos han pedido ayuda. Así se hizo a principios del curso pasado con el problema del transporte escolar. Fue un retroceso para el barrio, porque cada vez es mayor la cantidad de jóvenes que acceden a Secundaria y que tienen que ir fuera del barrio al instituto. Se eliminaron los autobuses, y entonces la Asociación colaboró en encontrar una solución al problema, quizás no la que hubiéramos deseado, pero fue una solución.
Este año, se mantiene el servicio contratado por los padres, hay muchos más niños apuntados y Unauto no ha aumentado el precio, han decidido mantenerlo teniendo en cuenta la situación actual.
Por otra parte hemos seguido organizando las actividades sociorecreativas, que sirven como elemento de vertebración del barrio; y además, a pesar de la crisis, hemos organizado las fiestas, que también permiten a la gente encontrarse con sus vecinos.
¿Qué objetivos se plantea la Asociación para el barrio a corto y medio plazo?
Hay que terminar de resolver el problema de la unión entre los barrios, es lo más inmediato.
También hablamos con el alcalde y nos prometió que se iba a hacer una pequeña pista multideportiva, que esperemos a lo largo de este año se cumpla.
Por otra parte estamos pendientes del contrato de mantenimiento de parques y jardines, que se acaba en 2014. Al terminar la prórroga ahora en vigor, y coincidiendo con la finalización del contrato de la otra empresa que se ocupa del resto de zonas verdes de la ciudad, saldrá un nuevo contrato a licitación y esperamos que en él se incluyan no sólo los cuatro parques que incluye actualmente, sino también el resto de zonas verdes y de arbolado del barrio. Nos gustaría que se hicieran cargo del mantenimiento de las rotondas, de los árboles y de las medianas.
Le dan mucha importancia a estos espacios...
La gente que viene a vivir a estos barrios lo hace, fundamentalmente, porque es una zona de expansión y no hay mucha aglomeración de viviendas; puesto que  nunca se va a aspirar a los servicios que tienen zonas como el centro del Polígono o Santa Teresa,  al menos debe ser un espacio en el que poder disfrutar de la naturaleza.
Sin embargo, nos encontramos con un problema, al margen de lo que supone el mantenimiento en sí de estas zonas, como es la frecuente presencia de perros sueltos. La mayoría de la gente lleva sus perros atados pero hay algunos que no lo cumplen, los llevan sueltos y es un peligro para las demás personas, además que al final terminan haciendo sus necesidades donde le parece.
Es un tema que hay que controlar. Más que vigilancia, se trataría de pedir un poco de compromiso a los propios vecinos. Hacer un llamamiento  a las personas que no cumplen con la normativa para que lo hagan, llamamiento a las personas que no cumplen con la normativa para que lo hagan, y a los que no lo hagan aplicarles la normativa y sancionar si es necesario. Ahí tendría que actuar el Ayuntamiento y entendemos que no lo está haciendo.
Al margen de este problema, en materia de limpieza, ¿están satisfechos con el servicio que se presta en el barrio?
La limpieza ha mejorado bastante en el barrio. En cuanto a la recogida de residuos, tenemos un número suficiente de islas ecológicas, pero el problema es que algunos vecinos depositan sus bolsas fuera de los contedores.
Habría que hacer también un llamamiento a los vecinos para que procuren, en la medida de lo posible, depositar los residuos en el contenedor y no dejar ningún residuo fuera de los mismos. Es cierto que luego cuando pasa el camión lo recogen, pero debe concienciarse la gente.
Entre los nuevos servicios que se van a incorporar al barrio, se encuentra la construcción de una estación de servicio. ¿Qué les parece el proyecto?
Hace algún tiempo estuvimos hablando un día con el concejal de Urbanismo, Javier Nicolás, y nos dijo que, efectivamente, iban a poner una gasolinera en la parcela que hay justo por debajo de Mercadona. En esos momentos no sabía él exactamente ni qué compañía ni nada, y fue por la prensa cuando nos llevamos la sorpresa de que realmente ya estaba todo hecho.
Al margen de esto, es un servicio que viene bien al barrio, es positivo. No está muy cerca de las viviendas, pero de todos modos esperamos que se haga bien. Todo lo que sean nuevos servicios es positivo.
Una de las reivindicaciones de la Asociación de Vecinos en los últimos años había sido la ampliación del Colegio y el paso a línea 3. ¿Lo dan por perdido?
No se va a ampliar. No tenemos constancia de que este curso se haya quedado ningún niño fuera. Sí sabemos, a través de miembros de la junta directiva de la Asociación que a su vez forman parte del AMPA, que hay zonas  en el colegio que las van a habilitar como nuevas aulas. No sabemos de qué tipo, pero como hacen falta, porque no se amplía el colegio, lo van a sacar de lo que ya está hecho.
Con el aumento de la ratio de niños por aula  y la remodelación para ocupar esos espacios ahora dedicados a otros usos, parece que quedarán resueltas esas necesidades de ampliación por este año. Nadie nos ha dicho nada desde el AMPA, por lo que entendemos que están conformes,  y si el problema está resuelto, no vamos a entrar en ello.
Una vez que en el barrio se han resuelto, o casi, los problemas por los que se creó, ¿se ha notado una disminución de la participación de los vecinos?
Sí, lo hemos notado, pero no creo que sea esa la razó lo que les lleva a darse de baja. Cuando se les pregunta aluden al tema de la crisis, a que se han quedado sin trabajo, o que tienen que ayudar a la familia. No creo que la gente deje de estar asociada al haber quedado resueltos esos problemas, hay mucha  gente que se ha apuntado después y ve el tema del vertedero como algo más lejano.
Se ha reducido el número de socios,  y también la gente que se apunta a las actividades, pero no es algo alarmante. Teníamos 600 y ahora alrededor de 500, y en el barrio somos alrededor de 5.000 vecinos.
Entendemos que la asociación ha rendido al barrio unos servicios importantes, y que lógicamente necesita seguir siendo importante para la vida del barrio en todos los aspectos. Para eso la Asociación necesita que la gente se acerque, participe y se anime a formar parte de la junta directiva, porque hay quien lleva tiempo y está planteando ‘jubilarse’.