«Se ha acabado el proyecto electoral, pero no el político»

I.G.Villota
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Javier Mateo, portavoz de Ganemos. - Foto: Yolanda Lancha

«Se ha acabado el proyecto electoral de Ganemos, pero no el político y vamos a seguir echando una mano en la ciudad», asegura el portavoz de la formación en una entrevista en La Tribuna

¿Se ha quedado con ganas en esta legislatura de ser vicealcalde?
Me daba un poco igual, entre otras cosas, porque el vicealcalde va a las procesiones. Cuando se fue González Cabezas entendía que lo natural es que  la vicealcaldía fuera para nosotros y fue una mala decisión de Tolón no hacerlo porque hubiera consolidado mucho más el equipo de Gobierno.  simbólicamente. Aun así, las funciones de un vicealcalde con una alcaldesa que está en todas partes son bastantes reducidas.

¿Tiene asumida ya su marcha?
No. No estaba pensado para hacerlo de esta manera. Lo importante es que no gane la derecha y vamos a estar todos a piñón para que Toledo tenga un gobierno de progreso. Algunas siguen creyendo que van a tener mayoría absoluta y es absurdo.

Helena Galán también ha renunciado a estar en la lista de Unidas Podemos para el Ayuntamiento. Imagino que lo esperaba.
Había hablado con ella, pero hubiera respetado cualquier decisión que tomara porque es una persona muy valiosa en la lista. La verdad es que compartimos la misma forma de hacer las cosas.

Ya no quiere opinar sobre su renuncia a encabezar la candidatura de Unidas Podemos, pero va diciendo todavía que los partidos están volviendo a dar la espalda a que los ciudadanos entren en la política.
Lo tengo claro y lo aprendí hace cuatro años. Antes tampoco era un convencido. Lo que pasó hace cuatro años fue la translación de muchas cosas que estaban encima de la mesa en el 15-M que una vez reposado el entusiasmo teníamos que traducirlo a la realidad y al día a día. Y algunos entendimos que solos no podíamos porque aunque los partidos tengan cientos de militantes al final te votan miles de personas. Ahora parece que se ha pasado la moda e incluso los grandes impulsores, como Podemos, parece que están menos en este asunto. Si hemos llegado hasta aquí es porque hemos tenido mucha complicidad con mucha gente y habrá que seguir con esta experiencia.

¿Su salida obedece a una pataleta por intentar colocar a los suyos?
Si eso fuera así hubiera sido una persona irresponsable y no lo soy. Obedece a que no comparto en absoluto la forma en la que se han hecho las cosas. A mí me han enseñado en IU que la autonomía de los municipios está por encima de los acuerdos de palacio y no estaba dispuesto a que me llamaran desde Ciudad Real, Albacete o Toledo para decirme cuál iba a ser la lista por muy número uno que fuera. Eso no iba de quién iba en las listas sino de cómo se hacían las listas. Ya en noviembre pedimos hacer unas primarias conjuntas con Ganemos, Podemos e IU, y hubiéramos tenido antes de Navidad la candidatura y el programa a poco que hubiésemos sido un poco generosos, pero hay quien entendió que no, que había que hacerlo de otra manera.
No estaba agusto en el modelo de coalición me quité de en medio, pero espero de todo corazón que por lo menos repitan los resultados que tuvimos hace cuatro años.

¿Lo ve posible?
Posible es todo y si alguien se creía hace cuatro años que una marca desconocida y recién aterrizada iba a multiplicar por dos los resultados... Nos quedamos a muy pocos votos del quinto concejal. Es posible mientras veamos poco la tele y pisemos más la calle.
¿Qué le parece el candidato de Unidas Podemos al Ayuntamiento, Txema Fernández?
Me parece un buen candidato y estoy seguro de que va a ser un buen concejal. Le deseo toda la suerte del mundo.

¿Le han tentado desde algún partido político tras su marcha de IU?
Conversaciones ha habido, pero propuestas serias tampoco y no he dado opción a que me las hicieran en serio. Estaba claro que si estaba en un partido sabía dónde tenía que estar. Tampoco nadie habría entendido que me hubiera marchado a otro y toda mi argumentación habría caído porque no tiene sentido. Dejé claro desde el principio que si no estaba dónde tenía que estar no estaría en ningún sitio.

¿Le han llamado desde IU para evitar su salida del partido?
Desde los afiliados he recibido muchas llamadas, conversaciones, muchas cervezas en un bar y muchos abrazos. Aun así, la decisión estaba tomada e hice lo que tenía que hacer. Unos quince días antes de que saliera a la luz fui a la asamblea de IU  y dije lo que iba a hacer para que nadie se llevara a engaño y se tuviera claro. Así que también tuvieron tiempo de sobra para reaccionar.

¿Va a pedir la reincorporación a su puesto de trabajo?
Estoy en ello y no es fácil. Cuando me vine para Toledo fue con una excedencia voluntaria, no por cargo público, y caducó. Estoy tramitando la posibilidad de volver a mi puesto en el Ayuntamiento de Consuegra, pero todavía no tengo contestación. Estoy en ello. Si sale, pues bien, pero si no buscaré acomodo en otro sitio. Y si no al paro como tantos ciudadanos.

¿Está dispuesto a dar mucha guerra como ciudadano en la próxima legislatura?
Por supuesto, lo tengo claro. Pero  si alguien entiende que voy a ser el gruñón de los plenos es que no me conoce. Pero tengo claro que todas la redes que hemos estado tejiendo desde Ganemos, las colaboraciones, los colectivos y el propio espacio de Urbana 6 como concepto más que como espacio físico no se pueden perder. Hemos tenido esta semana una asamblea de Ganemos y después de las elecciones veremos cómo seguimos como movimiento ciudadano. Vamos a seguir, aunque no se todavía cómo. Se ha acabado nuestro proyecto electoral, pero no el proyecto político. Vamos a seguir echando una mano a la ciudad.

¿Qué puede suponer para Toledo si entra Vox en el Ayuntamiento en estas elecciones municipales?
Una de las razones de que Vox entre es que tenemos asumido que va a entrar. Le estamos haciendo la campaña entre unos y otros. Procuro perder poco tiempo en hablar de este partido, pero me preocupa más lo que haga el PP con tal de llevarse bien con él y que Claudia Alonso termine comprándo los postulados neofascistas a Vox. El neofascismo en Toledo y en España es una minoría, pero le han puesto un micrófono muy grande y un altavoz todavía mayor.