Mujer en los cuarenta años: el ciudadano promedio de Toledo

A. DE LA PAZ
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La pirámide de población muestra la regresión en el grupo de edad más numeroso: mientras que en 2002 eran los veinteañeros la franja dominante, ahora lo son quienes pasan los 40

Mujer en los cuarenta años: el ciudadano promedio de Toledo - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

El padrón de Toledo mantiene un ritmo sostenido de crecimiento desde 2015. A partir de aquel año, más de un millar de personas se han inscrito en las listas del censo municipal, que superó los 84.000 habitantes según los datos del INE del 1 de enero de 2018. En 2012, la ciudad ya rebasó esa frontera, aunque durante los tres años siguientes perdió población. Las oscilaciones a lo largo de la presente década han sido leves y poco significativas. La mejora de la situación económica, a partir de la segunda mitad de 2014, y el repunte en el número total de vecinos van de la mano en los últimos ejercicios.
La estructura de la pirámide de población confirma el progresivo envejecimiento de la ciudad. Su disposición regresiva, con más gente en las zonas intermedias que en la base, evidencia la escasa natalidad y la mayor longevidad entre los toledanos. Este tipo de pirámide comienza a ser habitual en las sociedades más desarrolladas. Castilla-La Mancha y España reproducen un patrón similar.
La cohorte de edad más habitual en la ciudad se ubica entre los 40 y los 44 años. Hay 7.295 toledanos en esa franja. La siguiente franja más poblada es la que abarca entre los 35 y los 39 años.
Esa misma forma acampanada de la pirámide de población era ya visible hace quince años, aunque el grupo de edad que más población acumulaba entonces se situaba entre los 25 y los 29 años. Una proporción notable de toledanos se situaba entre la veintena y la treintena en aquel 2002; el colectivo dominante en términos cuantitativos germina ahora alrededor de los 40 años de vida.
Toledo tiene más mujeres que hombres, siendo ellas un 52,2% por ciento del total de la población. Atendiendo a los datos del padrón municipal de 2017, la ciudad cuenta con 43.703 mujeres y 40.038 hombres. La diferencia favorable a ellas supera las 3.600 personas. Además, son significativamente más longevas: dos de cada cien toledanos son mujeres de más de 85 años, una proporción impensable hace algunas décadas y que tiende a crecer. Sin embargo, la propia composición de la pirámide de población muestra un patrón masculino en las edades más tempranas. Hay 2.439 niños toledanos entre los cero y los cuatro años por sólo 2.159 niñas. La brecha tiende a desaparecer conforme ambos sexos van cumpliendo años. Cumplidos los treinta, las mujeres comienzan a ser mayoritarias en el padrón toledano.
Aunque nacen más niños que niñas, la proporción que refleja la estadística municipal es más abultada que la que estima la ciencia habitualmente. Mientras que los datos globales de España apuntan al alumbramiento de unos 106 o 107 varones por cada centenar de féminas, la proporción en el caso de Toledo roza casi los 113 niños por cada 100 niñas en la primera etapa vital.
En los estratos de mayor edad la brecha en favor de las mujeres se amplia conforme el paso de los años. Es significativo el corte que se produce a partir de los 75 años de edad y en adelante: la diferencia positiva para las mujeres aumenta en cada franja sucesiva.