Sin besamanto, con mascarilla y a distancia

Lola Morán Fdez.
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La actual situación ha marcado la festividad de la Virgen del Prado en la Basílica, que ha incrementado el número de celebraciones eucarísticas este 8 de septiembre para hacer frente a la reducción del aforo

La tradicional estampa que cada tarde del 8 de septiembre se repite en el camarín de la Virgen del Prado en la Basílica este año no ha podido darse. La actual situación marcada por la pandemia del coronavirus ha llevado a que en este templo talaverano, como en el resto, se extremen las medidas para evitar contagios, y una de ellas ha sido la sustitución del tradicional besamanto de los niños nacidos durante el último año por una Eucaristía en la que tuvo lugar la presentación a la Virgen de los niños y la bendición a todos ellos.
Como señaló a este diario el vicario episcopal de Talavera y rector de la Basílica del Prado, Felipe García, existe mucho interés por que la devoción no conlleve «ningún riesgo para la salud» y por este motivo se han suprimido este año una serie de celebraciones, atendiendo a las pautas de sanidad.
Entre ellas figura la ofrenda floral que cada 7 de septiembre se organiza en colaboración con el Ayuntamiento de Talavera, así como el Rosario de Antorchas que se lleva a cabo esa noche previa al día de la Patrona, cuando la procesión recorre los Jardines del Prado. Esta vez se ha hecho en el interior del templo, con los feligreses sentados guardando las medidas de distanciamiento, con uso de mascarilla y cumpliendo el aforo permitido.
Sobre esta cuestión, el vicario precisó que se ha optado por ser «muy prudentes» y así, a pesar de que la legislación permite en estos momentos que haya hasta un 75% del aforo, en el caso de la Basílica se ha optado por dejarlo en torno al 40%. Con ello, se permite el acceso hasta un máximo de entre 250 y 300 personas, frente a las 620 personas que suponen el aforo normal de la Basílica del Prado.
«Queremos ser así de prudentes para evitar riesgos», subrayó García, quien precisó que se organiza además la distribución de fieles en los bancos del templo para que se cumplan las medidas de distanciamiento.
El gel hidroalcohólico, el uso obligatorio de la mascarilla y el distanciamiento son parte de la nueva rutina que se ha implantado también en las iglesias, donde se controla el acceso y el aforo para asegurarse de que se cumplen todas las medidas para evitar la propagación del coronavirus.
Para facilitar la participación en los actos dadas estas limitaciones de aforo, se ha incrementado de otro lado el número de celebraciones eucarísticas. Así, este 8 de septiembre se desarrollaron seis misas en lugar de cuatro, la principal de ellas presidida por el arzobispo emérito de Toledo, Braulio Rodríguez, que fue retransmitida tanto por Canal Diocesano de Televisión como por el canal de Youtube de la Basílica del Prado. En este último hay retransmisiones durante las 24 horas del día y todas las celebraciones se emiten en directo desde el templo. Por ello, el rector de la Basílica volvió a instar a quienes pertenezcan a los denominados grupos de riesgo a evitar desplazarse hasta el templo siguiendo los actos a través de los medios digitales habilitados para este fin.
Otra de las tradiciones que este año no ha podido celebrarse ha sido el tradicional refresco que se ofrece a la salida de la misa principal a todos los feligreses también a causa de la actual situación sanitaria, al igual que tampoco se hará este acto el día de la Hermandad de la Virgen.