La Sala Capitular acoge desde hoy el retrato de don Braulio

Redacción
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El óleo sobre tabla ha sido realizado por Miguel González Giménez. Don Braulio Rodríguez Plaza ha sido el 120º pastor de la Archidiócesis toledana.

Cinco minutos antes de que el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez Plaza, apareciera en la Sala Capitular de la Catedral para descubrir su retrato, imagen que ha adelantado La Tribuna, no había ninguna señal que diera pistas sobre este momento histórico, puesto que con este cuadro, un óleo sobre tabla pintado por Miguel González Giménez, que ha captado a la perfección lo que quería, mostrar «a Don Braulio siempre contento por las circunstancias», el arzobispo pasa a estar representado con esta pintura y se convierte en el número 120 en la línea de sucesión apostólica.
La entrada a la sala capitular fue discreta a pesar de que numerosos sacerdotes acompañaron al arzobispo en este momento tan especial. Rodríguez Plaza descorrió sin más la cortina granate que tapaba el óleo y miró agradecido al autor por su obra y, sobre todo, por encontrarse junto a otros arzobispos retratados que tan bien ha conocido, como Antonio Cañizares, su compañero de pared.
un acto sencillo. El autor fue breve y agradeció el encargo y el deán de la Catedral, Juan Miguel Ferrer, también quiso dejar claro que este retrato refleja «el testimonio del afecto y de la gratitud». Un cuadro «que resume muchos sentimientos y realidades». Rodríguez Plaza posa con la mitra con la que fue ordenado obispo, un detalle muy significativo para su despedida, como ocurre con la casulla, que corona un rosetón «impulsado en el arte mozárabe» que también da muestras «de la preocupación y del cariño del arzobispo» hacia la cultura mozárabe, tan ligada a la historia de Toledo.
El óleo es obra de Miguel González Giménez.El óleo es obra de Miguel González Giménez. - Foto: La TribunaEl deán también subrayó la sonrisa que dibuja en su rostro como símbolo «de su actitud» en estos años en al Archidiócesis de Toledo. «Nos ha hecho caminar y ha sido importante ese estímulo en toda la pastoral familiar». Ferrer también  resaltó que el gesto de Rodríguez Plaza representa «esa cordialidad y cercanía» y aprovechó para rematar su intervención que el arzobispo que se despide seguirá «queriéndonos y nosotros también».
Por último, Rodríguez Plaza quiso despedirse en la Sala Capitular deseando «que la Iglesia de Toledo siga con dinamismo y fuerza». Tras sus palabras, el arzobispos salió de la estancia acompañado del mismo cortejo de prelados en dirección a la Sacristía con la intención de prepararse para oficiar la misa, que se celebró en la Catedral a las once de la mañana, una hora más tarde que este acto que también contó con la presencia de algunos toledanos que no quisieron perderse el momento.