Así era el Tajo antes del trasvase

Luis J. Gómez
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Desde mitad del XX no hay crecidas importantes del río, la calidad del agua toca fondo de Fuentidueña a Toledo y los peces que se pescan son 'invasores'

Así era el Tajo antes del trasvase - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Hace cuarenta años, el 31 de marzo de 1979, llegaron al Segura las primeras aguas del Tajo después de 242 kilómetros de conducción por el trasvase. Durante todo este tiempo se han derivado de media 340 hectómetros cúbicos al año al Levante, que es el triple de la capacidad del embalse de Azután. En cuarenta años a una persona le salen canas y arrugas ¿en qué ha cambiado el río en estas cuatro décadas?
Una de las imágenes que cuesta ver es la de las crecidas del río. A diferencia de lo que sí sigue pasando periódicamente con el Ebro o el Duero, al Tajo le cuesta desbordarse. A nadie le gusta que pasen estos episodios a la puerta de casa, pero es que el caudal del Tajo va bastante controlado por la sucesión de pantanos en el río y sus afluentes.
El informe sobre los efectos del Cambio Climático en Castilla-La Mancha expone que las inundaciones son más propias del invierno y la primavera y «están asociadas a la persistencia del paso de sistemas frontales, cargados de lluvias desde el Atlántico, que precipitan durante varios días».  
Las últimas inundaciones importantes de las zonas de vega del Tajo datan de mediados del siglo XX. El informe recoge la de febrero y marzo de 1947, cuando el agua llegó a barrios aledaños a las orillas en Toledo y Talavera. También se inundaron las zonas de vega en febrero de 1964 en el Tajo, Alberche, Amarguillo, Gévalo o Pusa.Últimamente las crecidas se limitan a las que vienen provocadas por los desembalses en los pantanos en Talavera o períodos de lluvias intensas. Pero ya no tienen los efectos de antes. A su paso por Toledo, por ejemplo, a lo sumo llegan a meterse en la senda ecológica.
Si hay algo en lo que ha cambiado y mucho el Tajo ha sido en la contaminación de sus aguas.  Antes incluso de entrar en vigor el trasvase, ya se prohibió el baño. Fue en 1972. El Tajo-Segura reduce la aportación del agua limpia de cabecera al río, pero es que además se suma el ingente de volumen de agua que trae el Jarama de toda la zona de Madrid, con importantes problemas de depuración.  Visto desde el aire el que parece el afluente es el Tajo, pues trae menos agua.
El informe sobre el estado ecológico del Tajo de 2012 a 2015 que publicó la Confederación el pasado año muestra que en el análisis de 2015, se calificó el estado de las aguas como de mala calidad (de color rojo) a su paso por Toledo y también en Fuentidueña del Tajo y Noblejas, antes incluso de la llegada de las aguas del Jarama. Es el peor estado de la clasificación posible. En Talavera se da una calificación de ‘moderada’, de color  amarillo. En el embalse de Entrepeñas se marca en verde, al calificarse como  ‘buena’. El informe reconoce que estos resultados reflejan las presiones que sufre el río en su tramo medio: «Los vertidos de aguas residuales de Madrid, la dedicación de la cabecera del Tajo a las demandas de otras cuencas y la retención de afluentes del sistema central para abastecimiento de la Comunidad de Madrid».
Este deterioro de la calidad de las aguas del río se nota en su fauna. La orden de vedas de pesca del pasado año recoge limitaciones para especies autóctonas, como el barbo común, para el que se exige 18 centímetros de talla mínima, el barbo comizo, que no se puede pescar en la provincia de Toledo, o la boga del Tajo, para la que se marca 10 centímetros mínimo. Sin embargo, los peces que se suelen capturar mayoritariamente, como carpas o peces gato, son especies exóticas invasoras.