«No esperemos otros 500 años para recordar a los Comuneros»

A.D.M.
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El investigador y guía Daniel Gómez Aragonés participó en el Ateneo en una tertulia sobre las antiguas Comunidades castellanas, de las que se cumple ahora el quinto centenario

«No esperemos otros 500 años para recordar a los Comuneros» - Foto: David Pérez

«Los Comuneros de Castilla tienen todos los elementos necesarios para llegar a todos los públicos de nuestros días: épica, héroes y el importantísimo componente femenino de María Pacheco, algo que sin duda es necesario destacar en pleno siglo XXI». El historiador y guía Daniel Gómez Aragonés, que ayer pronunció en la sede del Ateneo, en el antiguo Hospitalito de San Pedro, la conferencia Los Comuneros: una parte de todos los castellanos, subrayó la importancia de celebrar «como corresponde, con el debido compromiso por parte de todas las instituciones, invitando a participar a Castilla y León y a Madrid, el quinto centenario de la guerra de las Comunidades».
Tertulia más que conferencia, planteada con el afán de reivindicar atención hacia un fenómeno cuyo olvido -lo mismo que el Toledo de los visigodos, punta de lanza de las publicaciones y trabajos de Gómez Aragonés- «debería considerarse un crimen cultural», la charla puso en el punto de mira el compromiso de las administraciones. «Es muy importante que sean conscientes de la importancia que tiene esta efeméride. Se trata de los quinientos años de los Comuneros. O los celebramos entre 2020 y 2022 o tendremos que esperar quinientos años más para impulsar un centenario a la altura de lo que se merecerían, por mucho que sea máxima la implicación de instituciones como el Ateneo, la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas o la Cofradía de Investigadores» (las dos últimas plantearon ya un pequeño seminario que fue celebrado hace exactamente un año, el 28 de febrero de 2019).
Según Gómez Aragonés, tener presente el recuerdo de los Comuneros no solamente permitiría contentar a los historiadores -también a los guías y recreadores, y aquí destaca específicamente la contribución de esta página de nuestra historia al sustrato de leyendas toledanas, a través de la procesión espectral del obispo Acuña, en el interior de la Catedral- y a quienes sienten interés por el pasado. «Desde un punto de vista político, en estos momentos en los que estamos, vendría muy bien volver a conectar identitariamente las comunidades castellanas».
Asistieron a la tertulia alrededor de una treintena de personas, muchas conscientes de la importancia que posee -por mucho que el recuerdo comunero sea la conmemoración toledana por excelencia de los dos últimos siglos- mantener la memoria presente.