Vulnerables a veces, pero nunca solos

J. Monroy
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Decenas de personas acuden al llamamiento del Teléfono de la Esperanza, en un acto en Toledo en prevención del suicidio

Vulnerables a veces, pero nunca solos - Foto: Ángeles Visdómine

Construir un mundo más solidario es la propuesta que durante la jornada de ayer, Día Mundial de la Prevención del Suicidio, lanzaba el Teléfono de la Esperanza en Toledo. Bajo el lema «yo también soy vulnerable» esta entidad está desarrollando, en colaboración con el Ayuntamiento, diversas actividades preventivas. Unas actividades que comenzaron ayer mismo, con una marcha en las pistas de atletismo de la Escuela de Gimnasia, que finalizó con la lectura de un manifiesto y el encendido de velas por todas las personas que murieron el año pasado.
Cada uno iba a su ritmo, lo importante era participar. Con camiseta verde, varias decenas de personas secundaron la marcha. Entre ellas había representantes de varios grupos políticos del Ayuntamiento (Cs, UP y PSOE), la delegada provincial de educación, Rocío Rodríguez, lectora del manifiesto, el director general de Mayores, Chesco Armenta, y concejal de Servicios Sociales, Ana Abellán.
No faltó la presidente del Teléfono de la Esperanza en Toledo, Elisa Muñiz, para quien toda asistencia a un acto como este siempre es poco. Al fin y al cabo, esto no deja de ser una campaña de concienciación y de información. Muñiz explicó que el suicidio es algo estigmatizado, algo de lo que no se habla, se mantiene oculto, «y nosotros lo que queremos es sacar a la luz el problema tan grande que supone».  Estamos hablando del doble de muertes que por accidente de tráfico o 68 veces los de la violencia de género, una muerte en el mundo cada cuarenta segundos, o más de un millón al año. Eso es más que todos los muertos por guerras y homicidios. «Pero, sin embargo, del suicidio no se habla», lamentó.
Las cifras todavía pueden ser peores: por cada muerte hay veinte intentos y por cada muerto quedan entre ocho y veinte familiares, «supervivientes», afectados, «gente que llevan encima un estigma muy grave, que muchas veces necesitan hablar de lo sucedido y no lo hacen por el estigma y que sufren muchísimo».
Manifiesto. En el manifiesto, leído por Rodríguez, el Teléfono de la Esperanza quiso celebrar «nuestra humanidad, nuestra naturaleza vulnerable, nuestra disposición a reconocer el sufrimiento propio y, solo por eso, nuestra posibilidad para reconocer el sufrimiento ajeno». Recordó que «todo ser humano, por el hecho de serlo, experimentará, en algún momento de su vida, la vulnerabilidad, ya sea de carácter social, físico, psicológico o cultural». Sin embargo, «en nuestra sociedad, de alguna manera, parece que la tarea de toda persona se ha de dirigir a dominar esa vulnerabilidad y a superarla». De ahí que «olvidamos que, en los momentos en que nos sentimos vulnerables, cuanto necesitamos es un entorno que sepa acogernos, aceptarnos, respetarnos y, entonces, si es posible, transformar esa experiencia de vulnerabilidad en reconocimiento de nuestro valor por el mero hecho de estar vivos».
Para esta ONG, «en la dificultad, todo ser humano tiene una tarea: cuando la vivo en primera persona, esa tarea es la de pedir ayuda si la necesito; cuando la observo en otro, la tarea se expresa en dos actitudes: generosidad y disponibilidad». En definitiva, «la esencia de cualquier grupo humano es la de acoger en su seno y apoyar a quienes viven en situación de vulnerabilidad. En ausencia de esta condición, el grupo pierde su humanidad».
Campaña preventiva. En esta campaña preventiva, el Teléfono de la Esperanza ha tratado de trasladar a la población en general la importancia de trabajar juntos para paliar el sufrimiento psicológico. El que se encuentra en una situación de vulnerabilidad, necesita sobreponerse a la dificultad y superarla, en alguna medida, en el acto de pedir ayuda. Y el que no se encuentra viviendo un momento de dificultad, necesita superar su individualismo y prestar ayuda.
«Reducir el sufrimiento, de la naturaleza que sea, es una tarea que nos incumbe a todos», explica la ONG, convenida de que, cuando hablamos de prevención del suicidio, es necesario tener en cuenta que todos los seres humanos somos vulnerables, sensibles al sufrimiento psicológico. Las más recientes técnicas psicoterapéuticas, enfatizan la importancia de reconocer el impacto que las experiencias difíciles de la vida tienen en nuestro psiquismo y, la importancia de abordarlas desde su reconocimiento y aceptación como paso previo para el cambio o la transformación.
Yo también soy vulnerable pretende movilizar a todos, sensibilizar hacia el carácter universal del sufrimiento humano, destacar la importancia de reconocernos vulnerables como paso previo para pedir ayuda, para recibirla y para que suceda, cuando tenga que suceder, el proceso de cambio o transformación.
La labor preventiva del suicidio del Teléfono de la Esperanza no ha concluido. Continuará con un curso de prevención e intervención en la conducta suicida, que se impartirá el 18 y 19 de septiembre en la Universidad de Castilla-La Mancha. El 10 de noviembre, el Patronato Deportivo organiza la ruta de senderismo ‘4 hermitas y barca’, en favor de la ONG. Se trata de un recorrido de seis kilómetros, con salida a las diez de la mañana del aparcamiento de Azarquiel.