Un caos de datos que no convence

EFE
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El contraste entre las cifras de muertos de Sanidad y las de las comunidades alimenta las dudas sobre el sistema oficial de conteo

Un caos de datos que no convence - Foto: Eduardo Parra Europa Press

Desde hace unos días, las cifras diarias de la epidemia de coronavirus en España están levantando un gran desconcierto por el contraste existente entre las que da el Ministerio de Sanidad y las que facilitan por su parte las Comunidades Autónomas. ¿A qué se deben estas discrepancias? ¿Qué recorrido hacen esos datos?
El pasado 11 de mayo, entró en vigor la nueva estrategia de diagnóstico, vigilancia y control en la fase de transición de la COVID-19, con la que cambió el sistema con el que el departamento que dirige Salvador Illa venía recopilando y trasladando la situación de las distintas regiones, para adaptarlo a la evolución epidemiológica.
Hasta ayer, el número de fallecidos por la enfermedad ascendía a 27.133, según el cálculo de Sanidad, que notificó cinco nuevos pero rebajó de 63 a 56 los registrados en la última semana. Una serie histórica que será actualizada en unos días, cuando las autonomías acaben la validación de los datos de la peor parte de la pandemia.
Las discordancias no se dan solo en el número de defunciones, sino que se extienden al de hospitalizaciones e ingresos en UCI. Pero las cifras de muertos son, como dice el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, las que más «duelen». Son los decesos por la enfermedad con un diagnóstico positivo confirmado. 
Dos cifras han disparado también las alarmas. La información que aporta el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) a partir de los datos de registros civiles, que indica que, entre el 17 de marzo y el 25 de mayo, se produjeron 43.000 muertes más de las esperadas estadísticamente para esta época del año, lo que supone un incremento de un 42 por ciento. Y el Instituto Nacional de Estadística (INE), según el cual las defunciones estimadas en España durante las 21 primeras semanas de 2020 (hasta el 24 de mayo) ascendieron a 225.930, un 24,1 por ciento (43.945) más respecto al mismo período de 2019.
Simón ha explicado reiteradamente que el balance no es ni de lejos definitivo, que hay que esperar a la validación de las Comunidades y que ya habrá tiempo -cuando se estudien los certificados de defunción con la causa de la muerte- para limpiar y definir la serie histórica.
A Sanidad le preocupa ahora, por encima de todo, la evolución de la pandemia y el control rápido y efectivo de los brotes que se produzcan y son esos datos -los nuevos contagios y su vigilancia- los que centran su atención.


Cambio de estrategia

El nuevo sistema de conteo se estrenó dos semanas después para dar tiempo a las autonomías a aclimatarse a los indicadores exigidos con el objetivo de obtener una información individualizada de cada caso, ahora que pueden verificar y validar mejor los datos al haber rebajado la presión asistencial.
Así, desde el lunes 25 de mayo, el Ministerio informa como novedad de los casos diagnosticados la jornada previa y en los últimos siete y 14 días, los confirmados con inicio de síntomas una semana y dos semanas antes, así como las hospitalizaciones, UCI y defunciones en siete días; las regiones aportan esta información, entre otras, antes de las 12,00 horas.
Pero el estreno coincidió con la «desaparición» de casi 2.000 muertos del cómputo global, algo que el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias achacó a que se habían eliminado casos que estaban duplicados o que no lo eran en sí, entre otros criterios. Desde entonces, no hicieron más que sucederse las discrepancias.
¿Cómo es posible, por ejemplo, que durante más de una semana Sanidad no haya cambiado el global de fallecidos de la Comunidad de Madrid cuando ella misma informó de 12 muertos de un día para otro? ¿O que durante dos estadísticas seguidas el Gobierno mantuviera la misma cifra de decesos totales cuando Castilla y León le había trasladado dos nuevos que no se incluyeron?
Como señaló Simón, las series seguirán congeladas, y solo van a modificarse cuando se produzca un fallecimiento la jornada previa, hasta que todas las autonomías consigan actualizarlas, algo que confía que sea «cuestión de días».