Acera y carril-bici «acercarán» los barrios al resto de la ciudad

Susana Jiménez/Toledo
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Los vecinos consideran que el corte de tráfico no supone un grave problema y subrayan que lo importante es el inicio de las obras. - Foto: David Pérez

La Asociación de Vecinos 'Río Chico' muestra su satisfacción por el inicio de la transformación urbana de la N-403 y recuerdan que este proyecto surgió de una iniciativa vecinal

El inicio de las obras que transformarán en urbano el acceso a Toledo por la N-403  son un motivo de satisfacción para los vecinos de los barrios de Valparaíso, La Legua y Vistahermosa. El corte de tráfico   de este acceso durante los próximos cinco meses consideran que «no es un problema grave», aunque reconocen que la segunda fase pueda presentar algún inconveniente añadido, pero para ellos «lo importante es que han iniciado las obras».
Así lo explica el portavoz de la Asociación de Vecinos ‘Río Chico’, Valentín Romeral, quien apunta que desde todos los barrios hay «alternativas» para acceder a Toledo, tanto a través de la A-40 como  de la TO-21. Por ello consideran que lo importante es que cada vez está más cerca «la unión real» de sus barrios  con el resto de la ciudad, puesto que ya podrán ir andando o en bici, sin poner sus vidas en peligro.
La acera y el carril-bici que verán la luz como tarde el próximo verano, permitirán a los vecinos de estos barrios tener «una sensación real de cercanía y unión» con la ciudad.
Un proyecto del cual han recibido información verbal por parte de las administraciones, pero sin que hasta ahora hayan obtenido respuesta a su petición de poder disponer de los detalles concretos del proyecto. Una información que desde el colectivo consideran importante poder ofrecer a los vecinos, interesados en conocer qué es lo que se va a hacer, lo cual a su vez posibilitaría que se pudiera hacer «alguna pequeña aportación» que contribuyese a mejorar el resultado.

Iniciativa vecinal. Y mientras confían en poder conocer en detalle el proyecto, la puesta en marcha de estos trabajos, que dada la situación económica actual podrían haberse demorado, supone el final de un problema que estos barrios han padecido durante más de 15 años, recuerda Romeral, debido a la falta de previsión de las administraciones cuando autorizaron las primeras construcciones de Valparaíso, allá por el año 1995, «sin tener en cuenta cómo se iban a desplazar los habitantes de las miles de viviendas que se propusieron construir entonces».
Aunque ya parezca algo lejano, lo cierto es que no hace tanto de los atascos que durante años sufrieron los vecinos de estos barrios. Problemas que «sólo comenzaron a aliviarse con la construcción del Nudo Norte y la posterior Ronda Suroeste», precisan,  a los que finalmente se sumaba el pasado mes de noviembre el tramo de la A-40 entre Torrijos y Toledo. Situaciones que conviene no se olviden, subrayan, «para que nadie tenga la tentación de repetir experiencias como ésta».
Desde ‘Río Chico’ recuerdan así cómo estos trabajos de adecuación con criterios urbanos del ramal de la N-403 entre los barrios de Valparaíso, La Legua y Vistahermosa con la entrada a Toledo por la glorieta de Ávila son «resultado y consecuencia» de la petición que el colectivo vecinal presentó al Pleno del Ayuntamiento el 27 de enero de 2006. Una moción que recibió el respaldo unánime de los tres grupos municipales, hace ya siete años, y de la cual ahora se comienzan a ver sus frutos.
Para la Asociación de Vecinos estas obras no sólo deben suponer una mejora de las comunicaciones entre los barrios y para su desarrollo futuro, sino que también deben servir como ejemplo de lo que se puede conseguir «cuando las administraciones escuchan la voz de la ciudadanía a través de las asociaciones que los representan», como ocurrió en este caso.
Reivindican así la labor que se realiza, a nivel general, desde el movimiento vecinal, «un trabajo altruista», destacaban desde ‘Río Chico’, y que en demasiadas ocasiones «no se tiene en cuenta».