La diabetes es una epidemia que se puede evitar

Benjamín López (SPC)
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Cada año se diagnostican en España 400.000 nuevos casos de una enfermedad a la que hay que hacer frente con políticas de prevención, un diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado

La diabetes es una epidemia que se puede evitar

Si hay algo que los expertos tienen claro sobre la diabetes tipo 2 es que se ha convertido en una epidemia en el mundo desarrollado. En España, esta enfermedad, de la que hoy se celebra el Día Mundial, la padecen unos seis millones de personas y cada año se diagnostican casi 400.000 nuevos casos. Se calcula que hay dos millones de ciudadanos que no son ni siquiera conscientes de que la sufren y otras simplemente no siguen las pautas correctas para controlarla. Y lo que es peor, la sociedad aún no es consciente de la gravedad y, mucho menos, de cómo prevenirla. Porque si bien es una patología que no tiene cura, la buena noticia es que sí se puede evitar en más de la mitad de los casos y también se pueden mitigar o controlar sus efectos para llevar una vida normal.  
En España el estudio Di@betes.es demostró que el 13,8 por ciento de la población española de más de 18 años tiene diabetes y casi la mitad de ellos no lo sabe. Además, un 12 por ciento tienen prediabetes. En definitiva, según comenta la presidenta de la Sociedad Española de Diabetes (SED), la doctora Anna Novials, «un 25 por ciento de los españoles padece algún trastorno del metabolismo de la glucosa». El retraso en descubrirla implica que cuando se diagnostica, la mitad de las personas pueden presentar ya alguna complicación crónica.
«Sin generar miedo, hay que ser conscientes de que tenemos que motivar a los pacientes  para que comprendan que un control inadecuado de la diabetes tipo 2 puede tener graves consecuencias para su salud, que incluyen trastornos cardiovasculares, ceguera y amputaciones», afirma Andoni Lorenzo, presidente de la Federación Española de Diabetes. 
De hecho, esta enfermedad está considerada como una de las principales causas de muerte en España. «No hay que olvidar que es en sí misma un factor de riesgo cardiovascular», apunta al respecto la doctora Noemí González Pérez de Villar, secretaria de la Sociedad Española de Diabetes (SED). Así, añade, «la hiperglucemia y la insulinoresistencia propias de la diabetes tienen un efecto directo produciendo arteriosclerosis, así como alteraciones en la coagulación de la sangre y en el endotelio vascular con las consiguientes complicaciones cardiovasculares».
Para el doctor José Javier Mediavilla, médico de familia en el centro de salud Burgos Rural, la diabetes es una «verdadera epidemia» que va a más. Si queremos frenarla, señala, hay que actuar desde tres puntos de vista: actividades preventivas, diagnóstico precoz y tratamiento adecuado. Para ello es necesario acentuar la «colaboración» entre todos los implicados, desde el personal sanitario a los pacientes y la propia sociedad. 
la figura del boticario. Mediavilla es autor  junto a la enfermera Blanca Fernández-Lasquetty de una Guía de Actuación que ha publicado el Consejo General de Farmacéuticos y que va dirigida a los boticarios que están al frente de las más de 22.000 farmacias que existen en España y que son los que tienen un control más directo y más habitual con los pacientes. «La red de farmacias tiene un gran potencial a la hora de identificar posibles síntomas en personas que aún no han sido diagnosticadas para conseguir un diagnóstico rápido, así como para fomentar la educación sanitaria y dar las correctas pautas e instrucciones de administración de los medicamentos», asegura la farmacéutica Laura Martín. 
Y es que, según los datos que proporciona Novo Nordisk, laboratorio especializado en la investigación de la diabetes, se estima que 56 de cada 100 personas con esta alteración en España no tienen un nivel óptimo de control glucémico. Aunque, advierten, no es ese el único elemento a tener en cuenta. También se requiere un control del peso, de la tensión arterial y del colesterol para prevenir o mitigar las graves complicaciones derivadas de la diabetes tipo 2. Y es que tanto el paciente como sus familiares deben tener, entre otros, conocimientos sobre alimentación y actividad física, para evitar el sobrepeso.

 

¿Y después, que hay que hacer?

Según los expertos, tras el diagnóstico de la diabetes tipo 2 es fundamental modificar el estilo de vida que probablemente haya contribuido a desencadenar la aparición de la misma y seguir al pie de la letra el tratamiento que pudiera recetar el médico. En cuanto a la alimentación, es necesario la adherencia a la dieta mediterránea y eliminar el alcohol, así como los refrescos azucarados, los alimentos precocinados, bollería industrial y em?butidos. 
Respecto al ejercicio físico, es recomendable practicarlo de forma moderada y regular, durante 30 minutos al día. 

 

Las complicaciones

- Hipoglucemia: Consiste en una bajada de azúcar que provoca temblores, sudoración, mareo y confusión. Puede producirse por estar demasiado tiempo en ayunas o hacer ejercicio físico prolongado.

- Hiperglucemia: Se trata de una subida repentina de azúcar a la que se puede llegar por deshidratación, por el uso de corticoides, infecciones o abandono de la medicación prescrita.

- Neuropatía diabética: Tiene lugar cuando hay una pérdida de sensibilidad acompañada en algunos casos por dolor. Se produce porque las terminaciones nerviosas están dañadas.

- Nefropatía diabética: Esta patología consiste en una alteración de la función de los riñones que si no se controla puede producir problemas serios en su funcionamiento. 

- Retinopatía diabétca: Es una complicación ocular que está causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan la retina y que puede evolucionar hasta la ceguera.