Las obras de San Francisco revelan la fase del siglo XV

Lola Morán Fdez.
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Los trabajos arrancaron en septiembre y concluirán en dos meses. Tras ellos, los talaveranos encontrarán un templo «muy luminoso» que recupera el baptisterio

Las obras de San Francisco revelan la fase del siglo XV - Foto: Manu_Reino

Las obras que se acometen en la iglesia de San Francisco desde el pasado septiembre y que concluirán en dos meses, han sacado a la luz los restos de la primitiva iglesia del siglo XV. La intervención en este edificio arrancó el pasado septiembre dirigida por el estudio de arquitectos Urtiaga Gurumeta y a cargo de la empresa constructora Iniciativas RFE, bajo la dirección arqueológica de Marcos Muñoz y César Pacheco. Se trata de una actuación que, tal y como explicó a este diario el párroco de San Francisco, Daniel León Ramos, se inició por el estado en el que se encontraba el chapinel de la torre, «que estaba torcido y amenazaba ruina» y por las condiciones en las que se encontraba el tejado.
En un principio se iba a actuar en esta parte del templo, si bien finalmente se ha ampliado la intervención. Con ella, por ejemplo, se ha procedido a eliminar las humedades que presentaba la parte sur del edificio y se procederá a sustituir el solado del templo, así como a pintar el templo e incorporar electricidad y megafonía nueva, entre otras cuestiones. Con todo, el coste total de la intervención se situará entre 700.000 y 800.000 euros, sufragados desde la propia parroquia y con las aportaciones de los feligreses.
El arquitecto al frente de la intervención, Manuel Urtiaga, explicó que el proyecto inicial contemplaba acometer las cuestiones más urgentes a las que había que hacer frente en el edificio, entre ellas funcionales, estéticas y estructurales. Estas últimas eran las prioritarias, y entre ellas figuraba el arreglo del chapitel de la torre y los bajo cubiertas. Para ello, se ha desmontado el chapitel mediante andamiaje completo y se ha rehecho con materiales nuevos en maderas reproduciendo lo que existía. Se han reforzado de igual manera las estructuras que sujetan las cubiertas de las naves laterales, mediante unas estructuras complementarias metálicas.
El arreglo del chapitel ha sido una de las fases más complicadas de la obra, tanto por la altura a la que ha habido que trabajar como por lo laborioso del proceso para restituir por completo el tejado de escamas de zinc. Éste presentaba un buen número de patologías de humedades y se ha restituido siguiendo el modelo original de mediados del siglo XIX, según apuntó por su parte Carmelo Cano, arquitecto técnico de la obra.
Una vez completado este proceso, la actuación se ha centrado en el cuerpo de la iglesia y en el cenáculo, donde se encuentra una pequeña escalera de caracol que sube al coro, y de allí a la torre. En este área, las actuaciones se han centrado en la mejora del sonido, la luz, la pintura y la eliminación de humedades en la nave lateral sureste. Acerca de esto último, Cano explicó que se ha introducido una barrera de capilaridad con infiltración, con unos líquidos impermeabilizantes. En el exterior, se ha llevado a cabo un drenaje y una impermeabilización y en cuanto al acabado interior, se ha recurrido a un mortero de cal macroporoso y a uno de cal fino.
Otra de las complejidades ha estado en la recuperación de la bóveda de la nave, que es encamonada, «una bóveda falsa» que responde a un sistema de construcción que se empleaba mucho en el siglo XVIII y XIX. Esta pieza se encontraba dañada en muchas zonas y se ha recuperado de manera íntegra, procediendo a reponer todo el sistema de tensores.
En el interior, se trabaja ya en la pintura del templo, y se procederá ahora a levantar el suelo actual para colocar en su lugar un mármol de color amarillo triana mezclado con un verde india. Ya se ha trasladado la calefacción y se ha acometido el cambio de electricidad. Con todos estos cambios, los talaveranos se van a encontrar «una iglesia muy luminosa». «Creo que van a notar un gran cambio, sobre todo de una rehabilitación honesta, respetuosa y buscando la luz, hemos robado luz de todas las partes que hemos podido y con trucos de pintura y demás», expresó Urtiaga.
Hallazgos. Urtiaga subrayó que en este tipo de actuaciones se trabaja «intentando respetar al máximo todos aquellos elementos antiguos que hay propios de la iglesia, y si es posible, destacarlos». En este caso, aseguró que se ha trabajado «con mucho respeto» a todos los elementos de la iglesia, apostando por «potenciar» los hallazgos encontrados en esta intervención.
Con esta actuación, los arqueólogos han podido confirmar que la iglesia, en su origen, «tenía un aspecto muy diferente al que tiene ahora», tal y como indicó Pacheco. Así, explicó que se ha encontrado un muro original de una fase primitiva del templo, de finales del siglo XV y principios del siglo XVI, que corresponde al momento en el que empieza a ser la iglesia conventual de los franciscanos. Ya en el siglo XVII, añadió, se hace una ampliación y se retranquea otro segundo muro, haciéndose más amplia la iglesia en la parte sur. Para el arqueólogo, lo más destacable es «que hemos podido documentar la fase primitiva de la iglesia de finales del siglo XV».
Pacheco destacó asimismo la aparición de una cripta «completa» en una capilla que, en un principio, pertenecía a la familia Maldonado y después a los Cervantes, que eran caballeros de la Orden de Santiago, motivo por el que en el frontal de la cripta se conserva el escudo de la Cruz de Santiago. Se halló precisamente a raíz del cambio de ubicación de la pila bautismal como consecuencia de la recuperación del baptisterio, cerrado hasta ahora y donde se encontraba la maquinaria de la calefacción, que se ha trasladado a otra estancia.
Otra de las sorpresas que ha dado esta intervención es el hallazgo de una ventana original de principios del siglo XVI de la capilla, que daba a la calle que estaba tapada y se ha abierto a raíz de esta intervención.
Uno de los descubrimientos más destacados es una puerta que suponía en el siglo XVII el acceso entre la iglesia y el claustro de los franciscanos, ahora una propiedad privada. «Llegó un momento en el que se condenó la entrada por aquí y lo que hicieron fue cubrirlo con una capa de yeso y, sobre ella, pintaron un retablo fingido, que es lo que nos ha aparecido», indicó Pacheco, quien destacó la importancia de estas pinturas datadas posiblemente en el siglo XVIII. «Están indicando el tratamiento de los fondos de retablo que se hacían entonces, que como no había suficiente dinero para hacerlo de material lo hacían fingido», explicó.
Estas pinturas, con dobles columnas pareadas, así como la cornisa y el entablamiento superior, se están restaurando y serán visibles. En cuanto al vano de la antigua puerta que se ha hallado, se quedará rehundido como testigo de ese elemento.
Otro de los hallazgos es un segundo arco que soportaba lo que era el coro, que en sus orígenes era más ancho que el actual.
Para Pacheco, lo más reseñable es que esta intervención ha dejado clara la evolución de la iglesia. «Tiene una intervención muy importante en el siglo XVI y luego ya en la ampliación del siglo XVII», así como actuaciones que se fueron llevando a cabo en el siglo XVIII. Pacheco añadió que, a mediados del siglo XIX, hubo un proyecto importante para arreglar un sector del templo. En concreto, precisó que, tras la desamortización eclesiástica, se llevó hasta este edificio la parroquia de Santa Leocadia y Santa Eugenia, a partir de 1821. Entonces «estaba en un estado lamentable» y a mediados del siglo XIX se procedió a cubrir la bóveda, sobre la cual se han encontrado ahora los restos del artesonado original del siglo XVI. Asimismo, en la cúpula de la capilla mayor ha aparecido el artesonado mudéjar pintado por encima de la bóveda de yeso con motivos fundamentalmente vegetales y con el escudo de Fray Hernando de Talavera, que fue el fundador del convento.
De igual manera, en unos sondeos realizados en esta intervención, en la cota más baja aparecieron restos de dos enterramientos romanos, antes de la construcción de la iglesia. «Existió una antigua iglesia de Santa Leocadia, del siglo XII-XIII hasta el XV», dijo Pacheco, quien añadió que manejan la hipótesis de que dos grandes muros que han hallado en el solar colindante de propiedad privada sean de esta antigua iglesia de Santa Leocadia.