El barco ya está en alta mar

J. M. Loeches
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El barco ya está en alta mar - Foto: Yolanda Redondo

Un gol de Rubén Moreno desde fuera del área decanta para el Toledo un partido sufrido ante el Villarrobledo, que tuvo el dominio durante muchos minutos

Quizás sin tanto brillo. Y hasta sin merecerlo. Pero el CD Toledo que fletó hace meses el barco hacia los ‘play off’ de ascenso ya está en alta mar. A tres puntos del tercero, su víctima de ayer, y a seis del segundo, un Villarrubia que volvió a pinchar. Este equipo es candidato a todo y piensa llegar a tierra firme sabiendo navegar.
La intención de salir dominadores y con la pelota en su poder no se pudo certificar del todo porque el Villarrobledo presionó muy bien en tres cuartos de cancha y obligó a balones largos... pero no estaba Manu Gavilán. Así, la primera llegada la tuvo el cuadro visitante, en una salida sin acierto de Machuca que el Aitor Asensio acabó echando fuera.
Replicó el CD Toledo como sabe, con una falta lateral. La puso la derecha de Álvaro Antón y Denis Nieblas cabeceó el balón ajustado al palo. El encuentro estaba más abierto de lo que cabía pensar en la previa y un gol desbloqueaba la posibilidad de organizar un festín.
El equipo verde consiguió controlar un poco el panorama, pero sin encontrar una llegada clara o un pase con el que inquietar a la defensa del contrario. Por el contrario, el Villarrobledo sí que volvió a generar peligro en otro disparo de Aitor Asensio al que respondió con las dos manos Machuca. Luego fue Pablo García el que lo intentó con un tiro lejano de Pablo García que se fue por encima del larguero.
Se pasó entonces ya al dominio total por parte del conjunto de Manu Calleja. Mucho pase, mucho toque de balón pero poca profundidad. Se intentó entrar un par de veces por la banda derecha y alguna más con paredes por el centro. Imposible romper a un rival bien plantado y entero.
La maduración parecía cosa de tener paciencia y de que pasaran los minutos cuando a la media hora, Rubén Moreno cazó un balón largo y con espacio se la dio a Iván Bueno. El madrileño recortó y tiró demasiado desviado. Ya fue una de esas ocasiones que aumentan las pulsaciones, pero también, en el área contraria, un lanzamiento de Juanma Montero que pegó en uno de verde y mantuvo en suspense la dirección de la pelota. En otra estrategia (una falta lateral) el Villarrobledo amenazó de nuevo la imbatibilidad de Machuca, aunque esta vez la cabeza de Aitor Asensio tampoco encontró la portería.
La sensación buena la tenía en ese tramo de partido el conjunto albaceteño, que volvió a chutar por medio de Berni en un centro desde la derecha. Y así entraron ambos equipos en el descanso, sin poder romper mutuamente sus miedos a encajar. Un partido muy equilibrado, con fases de dominio de unos y otros al que solamente le faltó el gol. Y quizás alguna ocasión más, sobre todo por parte local.
La segunda parte entró en escena de la misma manera. Con un duelo precioso por hacerse con el centro del campo y un CD Toledo sin ideas para crear oportunidades de gol. Sí lo hizo el Villarrobledo, con otra entrada en el área que hizo trabajar a Machuca, pero según transcurrió el tiempo, el color de cara les mejoró a los de Manu Calleja. Los rechazos les cayeron cerca y ya parecía que la intensidad estaba por encima que la de sus contrarios.
La realidad es que en el minuto 58 llegó la primera parada de Javi López en el encuentro, a un remate esquinado de Rubén Moreno. Sin daños. Todo estaba en el aire. Si en un lado se mascaba el gol, inmediatamente había otra oportunidad en el área contraria. El peligro de que el partido se rompiera era un hecho, pero apareció un ‘9’ de esos determinantes.
En una jugada sin aparentemente peligro, Pepe Delgado abrió a una banda, donde estaba Rubén Moreno. El madrileño levantó la cabeza y no se lo pensó, se sacó un disparo que engañó a todo el Salto del Caballo. Pasó por encima de Javi López y de repente bajó por la escuadra más lejana del guardameta moracho. El hilo musical volvió a cambiar radicalmente. El murmullo mutó a cánticos de ánimo.
Calleja creyó que era el momento de hacer el primer cambio y metió a Álex Pérez por Dani Santigosa, que regresaba tras lesión. No es una sorpresa que el Villarrobledo incrementase su dominio y posesión de la pelota. Se encontró, eso sí, con un Toledo muy bien dispuesto en el campo y por eso le costó hacer llegadas. Ahí es donde se nota que el equipo verde ha crecido. Ahora es capaz de defenderse sin sudar frío. Encima se le quedó el partido para salir al contragolpe.
Esparza dispuso de uno muy bueno tras un pase perfecto de Álex Pérez que acabó en saque de esquina. En ese mismo lanzamiento, Pepe Delgado cabeceó muy duramente y Javi López tuvo que reaccionar con una mano que abortó el 2-0.
Y siguió con los cambios Manu Calleja. Esta vez Acuña por Esparza. Había que tener cabeza y esperar una oportunidad sin locuras. Álvaro Antón intentó meter una falta directa muy escorada que de nuevo hizo intervenir al guardameta roblense.
tela por cortar. El Toledo se había quitado de encima el empuje lógico de un rival que quería sacar puntos de Toledo. Y lo curioso es que lo rozó con las yemas de los dedos al pitar el colegiado un penalti por mano de Cifu dentro del área. Pero cuando un equipo coge trazas de ganador, le sale todo. Y así está el equipo capitalino actualmente. Machuca le detuvo el disparo a Berni y se entró en el descuento con el corazón a mil y defendiendo con uñas y dientes lo arañado ante el Villarrobledo. Octava jornada sin perder y sexta victoria en ocho partidos.

El barco ya está en alta mar Yolanda Redondo
El barco ya está en alta mar - Foto: Yolanda Redondo