Casarrubios ultima sus alegaciones contra el aeródromo del Suroeste

J.A.J./Toledo
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Casarrubios ultima sus alegaciones contra el aeródromo del Suroeste - Foto: Víctor Ballesteros

Señalan que el proyecto madrileño no sólo no respeta su espacio aéreo, sino que afecta a la Base Aérea de Getafe y no se adapta a la legislación europea y nacional en la materia

La guerra aérea entre el aeródromo de Casarrubios y su posible vecino, el proyectado aeródromo del Suroeste en Madrid, vivirá pronto su primera batalla en los despachos. La empresa gestora del campo de aviación toledano, Aerohobby, ya está ultimando sus alegaciones al Plan Director que la Comunidad madrileña ha presentado para iniciar la tramitación del proyecto. Este Plan estará  en información pública para que cualquier interesado pueda alegarlo hasta el próximo día 23, según se recoge en la web del Gobierno madrileño.
Según explicó el gerente de Aerohobby, Ignacio Elduayen, sus alegaciones no se centrarán sólo en la incompatibilidad del proyectado aeródromo con la reserva de espacio aéreo que ya tiene el de Casarrubios. El respeto a otras instalaciones aéreas y la vulneración de la legislación nacional y europea en la construcción de esta infraestructuras son otros motivos en los que se fundamentarán las quejas.
El Plan sólo recoge tres menciones del aeródromo casarrubiero en las 261 páginas que componen su memoria. Sin embargo, reconoce lo obvio, que ambas infraestructuras estarán situadas a sólo 2,5 kilómetros de distancia, por lo que a primera vista parece difícil que se puedan compatibilizar unos tráficos aéreos tan cercanos.
El nuevo aeródromo madrileño se sitúa además dentro de una zona peligrosa por su utilización para vuelos de entrenamiento como los que salen de las aeroescuelas de Casarrubios, la LED55A. El Plan Director asume que «la presencia de este área peligrosa con su definición actual haría inevitable su vulneración por parte de los tráficos con origen-destino del nuevo aeródromo, de manera que sería necesaria una reestructuración de los límites que definen dicho área peligrosa, o bien una coordinación con la Base Aérea de Getafe para su uso».
No deja de ser llamativo que, con su cercanía, el Plan Director prácticamente obvie a Casarrubios para centrarse en examinar la compatibilidad del proyecto con cuatro instalaciones aeroportuarias ubicadas en Madrid: Barajas, Cuatro Vientos (llamado a desaparecer si se construye el del Suroeste), Torrejón de Ardoz y Getafe. Pero, en este último caso, se tiene que reconocer algo que Elduayen ya avisó, y es que el aeródromo del Suroeste también resultaría incompatible con la base aérea getafeña. «Representa el mayor problema de compatibilidad por su reducida distancia respecto al nuevo aeródromo», se señala respecto a Getafe, cuando está a una treintena de kilómetros del futuro aeródromo. Para solucionar este problema, que crearía unos 25 puntos de fricción en operación de entrada y salida desde Getafe o Suroeste, se pide como solución «una coordinación operativa por parte de control de tránsito aéreo».
Elduayen también resaltará la interferencia con Getafe en sus alegaciones.

«No ofrece compatibilidad».

Elduayen concluye que el Plan Director del Aeródromo del Suroeste «no ofrece una compatibilidad para su uso del espacio aéreo, no enseñan ningún documento».
También resalta que se presenta el proyecto como si fuera un aeródromo estrictamente para vuelos privados y de enseñanza, cuando «en su Plan Director mencionan que van a efectuar servicios de paquetería, correo, aerotaxi...». Esto lo convertiría en un aeródromo con servicios generales de carga y de viajeros. Con estas condiciones, Elduayen afirma que   Madrid carece de competencias para desarrollar este aeródromo, que debe someterse a normativas estatales y europeas. El responsable del aeródromo casarrubiero destaca que Aerohobby sí está siguiendo estas normativas en su proyecto de ampliación, hasta el punto de que en 2011 Aviación Civil confirmó su reserva de espacio aéreo.

Ponen en duda el vaticinio de que el aeródromo madrileño creará 9.000 empleos.

Mientras tanto, la Administración madrileña sigue divulgando las bondades que, según sus datos, podría traer la construcción del Aeródromo del Suroeste. El viceconsejero de Transportes de la región vecina, Borja Carabante, destacaba recientemente el beneficio económico que reportará el impulso de la aviación ejecutiva que implica el proyecto aeroportuario. Y lo hacía con cifras  que, desde luego, impresionan. Hablaba de que esta infraestructura permitirá la creación de 9.000 empleos directos e indirectos a la par que supondrá cerca de 9.000 millones en el PIB de la región madrileña.
Carabante manifestaba en una comparecencia ante la prensa la existencia de informes que revelan que un viajero de aviación de negocios -los usuarios de jets privados- genera un beneficio económico equivalente al que efectúan nueve viajeros de aviación comercial.
El viceconsejero recordaba que el Plan Director del aeródromo se encuentra en fase de información pública y, por tanto, se «están produciendo todos los procesos para que su construcción sea una realidad a partir del año 2018». Garantizaba que las alegaciones que se presenten al proyecto serán respondidas en un plazo de dos a tres meses.
Sin embargo, el gerente del aeródromo casarrubiero, Ignacio Elduayen, pone en duda las cifras ofrecidas desde Madrid sobre su aeródromo , incluyendo la inversión, cifrada en unos 230 millones de euros. Como conocedor de las infraestructuras aeroportuarias  necesarias en la zona centro, que también aspira a atender con la ampliación de su aeródromo, señala que esta inversión podría quedarse en unos 50 millones. Y apunta que el ejecutivo madrileño puede estar presentando ahora un proyecto de dimensiones máximas que en el futuro pueden quedar rebajadas.
Por todo esto y las perspectivas desatadas con otros proyectos  en la comunidad vecina como Eurovegas y las Olimpiadas, Elduayen se pregunta «qué pasará si un día se hace ese aeródromo y no se llegan a esos 9.000 puestos de trabajo. Qué cara se le quedaría a la gente».