La villa de Miguel Esteban en el siglo XVIII

José García Cano
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La villa de Miguel Esteban en el siglo XVIII - Foto: Valdivielso

«La toponimia nos lleva a imaginar a algún caballero de la Orden de Santiago fundando el lugar, aunque no existan documentos que así lo atestigüen»

En el siglo XVIII Miguel Esteban era villa perteneciente a la Orden de Santiago y más concretamente al priorato del Real Convento de Santiago de Uclés, componiéndose de 368 vecinos. Según el interrogatorio realizado por Tomás López de Vargas y Machuca en el año 1788 que formará el conocido como ‘Diccionario Geográfico’, Miguel Esteban en tiempos de romanos se llamó Ciudad de Alce (Alces) o Althea, aunque en la actualidad no está claro donde se ubicó realmente este enclave ya citado en el Itinerario de Antonino. Hay un monte que en aquél siglo XVIII llamaban la Aldea, situado media legua hacia el sur. Sobre la antigüedad del lugar de Miguel Esteban dice Manuel Vicente Martín Espina (el responsable de responder al interrogatorio) que “no hay noticia a punto fixo, pero si sé que es de los más antiguos de esta provincia”. Este extremo se podría basar en la tradición que había entre los moradores de la villa, de haberse hallado «cimientos y vestigios de edificios distantes entre sí más de media legua y varias monedas». No falta la parte legendaria en la historia de esta bella población toledana, ya que se llega a proponer que el fundador de Alces o Miguel Esteban fue Hércules Alceo, «celebradísimo de los griegos por lisonjear a su mujer, hija de Althea, mujer de Denes».
Se cita un torreón con un arco, construido de piedra tosca y sin labrar que según los vecinos era la antigua puerta de la ciudad, «por donde se transitaba el camino que venía de Consuegra o Consabrum», que fue municipio romano y límite de la provincia de la Carpetania; de fábrica musulmana sería reaprovechado en tiempos de la reconquista.
Por lo que respecta al origen del nombre, posiblemente la toponimia nos lleve a imaginar a algún caballero de la Orden de Santiago fundando el lugar, aunque no existan documentos que así lo atestigüen. También se ha propuesto por algunos investigadores que el nombre puede provenir de Miguel Estébanez, nada más y nada menos que el hijo de Esteban Illán el famoso alguacil que gritó la proclamación del rey Alfonso VIII en la torre de San Román y alcalde de los mozárabes de Toledo, inmortalizado en la Catedral Primada con una pintura que se conserva en la girola detrás del ábside.
Son varias las crónicas que aseguran que Miguel Esteban ya era villa en 1244, ya que así se documenta en un pleito entre Alcázar de San Juan y la Orden de Santiago. Y de tan antigua villa como es de suponer, también han salido ilustres y nobles personajes. Una de las familias importantes asentadas en el lugar fue la de los Tapia (conquistadores de Baeza). En 1788 se conservaba aún una lápida en la muralla de la iglesia, cerca de cierta capilla, en la cual estaban labradas «tres armas de nobleza» y una media luna con las puntas arriba y en cada una de ellas varias estrellas, suponiendo los vecinos pertenecer a algún maestre de la Orden de Santiago. Otros importantes vecinos fueron los Villaseñor, destacando un tal don Fernando, mayordomo del rey don Juan I, maestre de Campo y general, que luchó contra los musulmanes de Consuegra. Curioso fue también el caso de don Pedro Patiño, presbítero y Comisario de la Inquisición de Miguel Esteban preso por el Santo Oficio de Cuenca en 1676 por cierta causa criminal.
Existía a finales del XVIII una escuela de primeras letras dotada con el producto que administraba directamente Su Majestad. Las cofradías activas en aquella época eran las de San Blas, la Vera Cruz, Sacramental y la de San Agustín. San Andrés sigue siendo el titular de su iglesia principal, aunque también existían en 1788 dos ermitas dedicadas a San Sebastián y a Santa Ana.