El deporte femenino se reivindica

J. Monroy
-
El deporte femenino se reivindica - Foto: Yolanda Redondo

Toledo se vuelca con la VI Carrera por la Igualdad, cuyos fondos han ido a parar las Águilas de Toledo, el equipo de rugby femenino referencia en la ciudad, ejemplo también de lucha por un deporte sin diferencias de género

Dicen las malas lenguas, viperinas más bien, que «el rugby femenino ni es rugby, ni es femenino». Con cosas así se tienen que encontrar deportistas como todas las componentes de las Águilas de Toledo, equipo de rugby, referencia en la ciudad, que además de tener que luchar por hacerse un hueco en el deporte, explicaba Almudena García, también tienen que luchar con prejuicios como este, «que por suerte cada vez son menos los que lo van pensando». Su lucha, apuntó, «es intentar que el deporte deje de ser un deporte de géneros, que sea exclusivamente un deporte, independientemente de que sea de contacto o no. Da igual quien practica un deporte, hombres o mujeres, al final es un deporte y nosotras somos deportistas».
Las Águilas de Toledo han sido este año las beneficiarias del dinero recaudado por la VI Carrera de Mujeres y Hombres por la Igualdad. Es un apoyo económico, apuntó García, muy importante.
Previamente, la alcaldesa de la ciudad, Milagros Tolón, había agradecido a las más de ochocientas personas que han participado en la carrera. Es el colofón a una semana plena de actos por la igualdad de género, con un viernes «que fue un día histórico, para que todos recordemos». Tras agradecer el trabajo al Consejo Local de la Mujer y el Centro de la Mujer. También se acordó de las «mujeres luchadoras de verdad», que por medio del deporte buscan la igualdad entre todos los hombres y mujeres, como son las Águilas de Toledo.
Pero, sobre todo, la alcaldesa se mostró agradecida a todas las personas que han participado en los actos de estos días y que «han hecho que Toledo no sea ya solamente una ciudad de las Tres culturas y de la tolerancia, Toledo es un referente también en igualdad». Por eso, instó a todos a seguir así los 365 días del año.
Todos los días son 8M. El acto lo cerraba María José Hernández, del Consejo de la Mujer, quien leyó de forma muy efusiva y también ovacionada por todos, el manifiesto de este año.
Este domingo, apuntó Hernández, también es 8M, un día de sonoridad y lucha feminista. No quiere que la gente olvide a tantas mujeres a lo largo de la historia (trabajadoras, activistas, sufragistas, sindicalistas, luchadoras incansables), que poco a poco fueron conquistando sus derechos. Su ejemplo, el de tres siglos de historia de feminismo, «hoy nos sirven de ejemplo y  nos dan fuerza».
Porque esa «capacidad de resilencia, la batalla de todas esas mujeres, las llevamos en nuestros genes». No en vano, las mujeres de hoy son las hijas de esas mujeres «resistentes, que han cuidado de todo, de todos y de todas». Esa fuerza, transmitida generación tras generación, es imparable y «no vamos a dar ni un paso atrás».
Porque las mujeres de hoy pueden ser, apuntó Hernández, diversas, trans, bisexuales, hetero, lesbianas, queer o intersexuales; mujeres anónimas, racializadas, gitanas, musulmanas o inmigrantes; de todas las edades; residentes en pueblos y en ciudades; que trabajan en el ámbito laboral, en el no remunerado y en los cuidados. En definitiva, «somos las explotadas, las oprimidas, las presas, las asesinadas, somos todas» y paran el mundo cuando paran. Por eso, «no dejaremos nunca de unir nuestro grito para decir ¡basta ya!».
Un «basta ya» a las agresiones, los asesinatos y las intimidaciones. Porque desde el año 2003 ya van 984 mujeres asesinadas por la violencia machista. Es más, uno de cada seis asesinatos que se cometieron en España en 2018 fueron mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas. Además, apuntó Hernández, crecen las violaciones, los delitos sexuales y los delitos contra la libertad sexual. Las mujeres «queremos poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas las horas, sin miedo a que nos agredan, nos violen o nos maten».
Tampoco se olvidó Hernández de las mujeres que sufren violencia sexual relacionada con los conflictos, con la religión o la supuesta cultura, como la ablación del clítoris, el matrimonio concertado, la trata de personas con fines de violencia o explotación sexuales. «Basta ya de presión sobre nuestras orientaciones e identidades sexuales. Denunciamos la Lgtbifobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como una forma de violencia machista».
Hernández concluyó advirtiendo que «una sociedad que viola los Derechos Humanos es una sociedad enferma». De ahí que el manifiesto de Consejo de la Mujer exigiera a la clase política que cumpla con los tratados internacionales, como la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación sobre las Mujeres, la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la Plataforma de Acción de Beijing o la Agenda 2030. Las leyes, apuntó, han de profundizar en las causas estructurales de la violencia de género. Demandó formación en igualdad para policías, juezas, jueces, fiscales y personal sanitario. Porque «la violencia machista es una cuestión de Estado». Y las mueres seguirán denunciando el terrorismo machista que cada día las viola, las agrede y las asesinas, así como la justicia patriarcal que sólo las cree cuando son asesinadas, así como los pactos de gobierno que las utilizan como mérito electoral. «Nos van a tener enfrente, no les tenemos miedo, ni un paso atrás en los derecho y libertades de todas las mujeres españolas o extranjeras», van a continuar trabajando juntas.