El imperio de Carlos: «Una entelequia ingobernable»

Á. de la Paz
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El imperio de Carlos: «Una entelequia ingobernable» - Foto: David Pérez

La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo celebró una jornada de conferencias sobre los Comuneros de Castilla y reivindicó una conmemoración en el año en el que se celebrará el quinto centenario de la rebelión

La Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo celebró una jornada de conferencias sobre los Comuneros de Castilla y reivindicó una conmemoración de importante calado en el año en el que se celebrará el quinto centenario de la rebelión, en varias de las ciudades más importantes del territorio, contra las políticas del emperador Carlos. El director de la institución, Jesús Carrobles, recordó las fastos que España celebró sobre tal efeméride en 1820, coincidiendo con el 300 cumpleaños, «la primera vez que conmemoró como nación», explicó el académico.
La ponencia de Francisco José Aranda, doctor en Historia Moderna, abrió la sesión celebrada en la sede académica. El ensayo trazó un recorrido por las circunstancias que rodearon la vida y obra de Carlos V, el engranaje de su vasto imperio y la importancia que Castilla tuvo dentro del mismo. «Fue constituyendo su inmensa monarquía a través de matrimonios, mercadeo y conquistas militares», señaló el conferenciante. Aranda aludió a las «cuatro herencias» recibidas por parte de sus otros tantos abuelos como la base de un poder que irá creciendo con el paso del tiempo. «Se trataba de un conjunto heterogéneo de más 70 entidades políticas».
El imperio que gestionó Carlos era «una entelequia ingobernable», según explicó Aranda. Para el investigador, «la plurimonarquia» devino en «un enorme espacio, nada homogéneo, disperso y con los pies de barro por la inoperancia». La propia llegada de Carlos a la península culminó el deseo de sus abuelos, los Reyes Católicos. Sus dos grandes aspiraciones, «la unidad y el cerramiento de España y la idea de una cristiandad imperial», avanzaban con la proclamación de su nieto como soberano de Castilla. «Fue un rey en constante movimiento, que no cayó en el absolutismo a ultranza y necesitó de la improvisación y la pragmática adaptación a las circunstancias», expuso el ponente. Frente al escaso calor de las gente de Castilla, «suministradora y proveedora de hombres», la monarquía requirió del importante apoyo «de la propaganda y una adulación sin límites en las artes gráficas».
Aranda apuntó como «único éxito rotundo» de un reinado que se alargó durante cuatro décadas «la preponderancia española dentro del Imperio carolino».  Sobre la celebración a realizar en este 1519 pidió un recuerdo para la «hazaña» de Hernán Cortés en México. El virreinato de Nueva España «puso las bases de la que sería la mayor novedad real del imperio de Carlos V», una «diferencia» extendida desde California hasta Centroamérica.