Preocupación por el estado de salud de Rafael Torija

Hilario L. Muñoz
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Fuentes del Obispado de Ciudad Real han mostrado su preocupación por el estado de salud de su obispo emérito, quien esta semana no pudo asistir a su sesión de diálisis. Rafael Torija es natural de Noez y se formó en el seminario de Toledo

Rafael Torija, obispo emérito de Ciudad Real, es natural de Noez. - Foto: Rueda Villaverde

Las mismas fuentes apuntaron que Torija se encuentra en la casa sacerdotal, a sus 92 años, y que lleva años asistiendo a diálisis los lunes, miércoles y viernes, pero este miércoles no  acudió. Además recordaron que de producirse el fatal desenlace el sepelio se produciría en la Catedral, como corresponde a los obispos, que son enterrados en la última Diócesis en la que ejercieron.

Rafael Torija de la Fuente nació en Noez (Toledo), el 18 de marzo de 1927. Cursó los estudios sacerdotales en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 7 de junio de 1952. Posteriormente, se licenció en Teología y en Sociología, en la Pontificia Universidad Gregoriana, indica la diócesis en su página web. Fue cura de Castilléjar (Granada) y de Riópar (Albacete), pueblos entonces pertenecientes a la Diócesis de Toledo. A la vez que coadjutor de la parroquia de Santiago, de Toledo, fue también profesor de Teología Pastoral en el Seminario de Toledo. Desarrolló una amplia labor como consiliario Diocesanodde la JOC, de la HOAC y de la JEC. El cardenal Pla y Deniel lo nombró vicario episcopal de pastoral. El cardenal Tarancón lo nombró vicario general de pastoral, cargo desde el que organizó el consejo presbiteral de la Diócesis.
El 4 de noviembre de 1969, fue nombrado obispo titular de Ursona (Osuna), auxiliar de moseñor Cirarda en la diócesis de Santander. Fue consagrado el 14 de diciembre del mismo año. En 1972, fue nombrado obispo delegado de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y Consiliario General de la Acción Católica.
El día 2 de octubre de 1976, al aceptar el santo padre la renuncia de moseñor Hervás al obispado priorato, nombró para sucederle a Torija, que tomó posesión el 6 de noviembre del mismo año. El 4 de febrero de 1980, al elevar a Diócesis la Prelatura Cluniense, fue desvinculado de la iglesia titular de Dora y nombrado obispo residencial de Ciudad Real. Conservó el título de Prior de las Órdenes Militares, unido en adelante al obispo de Ciudad Real.