Comienza la retirada de amianto en Laguna de Arcas

M.G
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Se acaba de instalar una carpa para garantizar que las fibras de amianto no se queden en el aire. Se calcula que habrá que mover la carpa diez veces durante las actuaciones

Comienza la retirada de amianto en Laguna de Arcas - Foto: David Pérez

Una llamativa carpa blanca corona una parcela de 7.000 metros cuadrados desde finales de la semana pasada. A simple vista podría tratarse de una obra más en un terreno del Polígono, pero lo cierto es que esta instalación señala la zona exacta en la que van a comenzar los trabajos de retirada de amianto esta semana. La parcela Laguna de Arcas, propiedad del Gobierno regional, concretamente de la Consejería de Fomento, está preparada, tras las prospecciones que se realizaron a finales de diciembre, gracias a la intervención preparatoria necesaria antes de trasladar este material tan tóxico.
La cercanía de las viviendas de este terreno afectado ha obligado a Tragsa, una de las empresas que más obras públicas lleva a cabo en nuestro país, a extremar las precauciones y confeccionar un planning de trabajo sujeto a los protocolos de seguridad para evitar escapes de fibras de amianto durante la retirada de los restos de fibrocemento acumulados en la parcela desde hace veinte años.
La retirada de amianto comienza esta semana a pesar de que en la parcela se vea movimiento desde hace semanas y exhiba maquinaria,  con lo que el viceconsejero de Agricultura y Medio Ambiente, Agapito Portillo, manda un mensaje de tranquilidad a los residentes, ya que han manifestados por las redes sociales su preocupación por una operación de esta envergadura. Incluso algunos han llegado a pensar al ver la maquinaria que el amianto se estaba retirando sin más de la parcela, sin la seguridad adecuada.
La carpa se ha convertido en la protagonista de esta intervención, ya que actuará como barrera de protección para evitar que las fibras de amianto puedan quedar libres durante la extracción del material. Se trata de una intervención «pionera», como explica Portillo a La Tribuna. «Lo fundamental es la seguridad de los trabajadores y de los vecinos», por lo que se ha optado por montar esta instalación con el objetivo de que la extracción de amianto se realice en su interior.
Tras las prospecciones realizadas a finales de diciembre, se calcula que la parcela acumula unos 600 metros cúbicos de restos de amianto, con lo que es posible que durante los trabajos de retirada se traslade «diez veces la carpa» en la parcela para ir limpiando zona a zona.
Esta semana comienza la fase más complicada. Una vez instalada la carpa y traído casi un par de toneladas de bloques de hormigón y sacos de arena para sellar su perímetro y evitar escapes, una decena de trabajadores comenzará a meter las máquinas en la tierra, pero cumplirán con un estricto protocolo de seguridad para el que han sido entrenados hace tiempo.
Según explica la coordinadora de las obras, Mari Carmen Sánchez,  se humedecerá la tierra para evitar que se levante polvo, puesto que complicaría la retirada del amianto, ya que los acúmulos son friables, es decir, buena parte del material se pulveriza fácilmente, lo que obliga también a que los trabajos se realicen con mucha pericia para evitar incidentes. Además, el uso de unos compresores en el interior de la carpa garantizan «una presión negativa» que ayuda a que no se escape ninguna fibra de amianto», señala el viceconsejero de Agricultura y Medio Ambiente.
la descontaminación. Tragsa mantendrá también una serie de rutinas diarias que garantizan la seguridad, puesto que los trabajadores cuentan con formación específica y saben que todos los días tendrán que ponerse un traje especial y no podrán salir de allí hasta que no pasen dos veces por una ducha de descontaminación en la unidad que se está instalando allí para que no lleven restos encima.
En principio, se calcula que los trabajos terminarán en dos meses y medio, pero Joaquín Méndez de Vigo, jefe territorial de Centro y Canarias de Tragsa, considera que el calendario se ajustará una vez que la intervención vaya tomando forma.  Está previsto que trabajen diez personas en la retirada de amianto, pero el protocolo de seguridad obliga a jornadas de cuatro horas diarias, con lo que entrarán en la parcela en dos turnos para evitar demoras innecesarias en la actuación.
«Todo lo que salga de la carpa tiene que descontaminarse previamente», insiste el viceconsejero, que añade que también se instalarán unos medidores para controlar que no haya fibras de amianto en el aire tras la extracción del material y se despositará en unas cubetas homologadas para su traslado a un centro de residuos autorizado.
Portillo conoce la inquietud de los vecinos y la intranquilidad de los que viven más cerca de Laguna de Arcas, pero insiste en que los trabajos son seguros y Tragsa tiene suficiente experiencia y cuenta con la certificación pertinente para llevar a cabo la retirada de este material tan tóxico que produce graves enfermedades de pulmón. Si bien, avisa que será frecuente observar a los trabajadores vestidos «con buzos de material desechable» cuando arranquen los trabajos, pero forma parte de las medidas de seguridad y espera que no genere alarma  porque no implica ningún riesgo añadido.
Con esta actuación de Tragsa es la segunda vez que se retira amianto en el Polígono, puesto que el pasado verano se limpió la parcela de un propietario privado, aunque el acúmulo de material era bastante reducido.
Aún no se ha decidido a qué gestor autorizado se trasladarán los restos de Laguna de Arcas. En principio, se acumularán algunos recipientes homologados de un metro cúbico, que se llenarán hasta la mitad como obliga el protocolo de seguridad, antes de transportarlos en camiones. Por tanto, en pocos meses el riesgo para la salud de los vecinos de esta zona del Polígono estará envasado y lejos de este barrio.