Obesos tienen cuatro veces más de riesgo de cáncer hepático

Á. de la Paz
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La investigadora Guadalupe Sabio aborda la utilidad de la grasa en el organismo de los humanos, alerta contra su depósito y vincula su exceso con enfermedades como la diabetes

UCLM aborda dificultades de los obesos para perder peso - Foto: David Pérez

El campus de la Fábrica de Armas de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) acogió, dentro de los actos de conmemoración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia del 11 de febrero, la conferencia Lo que la grasa esconde, una ponencia sobre el papel que el tejido adiposo desempeña en el organismo humano. Guadalupe Sabio (Badajoz, 1977), investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), disertó sobre la realidad y los mitos de una materia indisociable del funcionamiento del cuerpo.
Sabio se refirió a «la importancia de la grasa en enfermedades como el cáncer hepático y la diabetes» y apuntó a la necesidad de ahondar en la investigación sobre las causas de la aparición de la obesidad y de cómo el sobrepeso «puede llegar a afectar» en el desarrollo de este tipo de patologías adicionales.
«Hay que entender por qué aparece la obesidad. Sabemos que las personas obesas tienen cuatro veces más probabilidades de tener cáncer hepático», indicó Sabio. El trabajo de los científicos dedicados a este campo de la investigación consiste en establecer pautas de prevención del peso excesivo. La ponente señaló «al efecto rebote de la grasa» como primera dificultad en aquellas personas que lo padecen. «Los obesos tienen más dificultades para bajar de peso».
Según las últimas investigaciones realizadas al respecto, la grasa no sólo se acumula en los tejidos adiposos, «también tiene una función muy importante en determinar cuánto apetito tenemos, cómo debe responder el hígado ante un efecto u otro o cuánta temperatura debe tener nuestro cuerpo: es un órgano más que tiene su función», explicó Sabio.
El aumento en el número de personas obesas y las problemas que enfrentan para perder peso es una realidad a la que se enfrenta la ciencia. «La grasa, cuando funciona bien, secreta determinadas proteínas que van a otros órganos y les ayuda en su funcionamiento». El tejido adiposo está formado por células y desarrolla mejor su labor endocrina con un tamaño contenido, no aumentado por la presencia excesiva de grasa. «Entonces las células responden mal: envían señales que no son adecuadas al cerebro, el hígado y el corazón», añadió.
Para la ponente, la presencia de grasa en el organismo alcanza «el equilibrio» cuando no se excede el peso recomendado. Sabio aludió a este punto como el de «grasa contenta».
Círculo vicioso. Sabio apuntó a la «grasa parda» como causa añadida para no bajar de peso. «Hemos visto que la gente que es obesa tiene menos capacidad de activar este tipo de grasa que tenemos en el cuello y la columna». La experta aseguró que una vez «se activa, se gasta más energía; pero si no se activa, todo lo que se come se engorda». Este impedimento que enfrentan los obesos para activar la grasa parda determina su círculo vicioso: tienen muchas más dificultades para perder peso. «Hay más razones: cuando alguien es obeso el cerebro tiende a aumentar su hambre para mantener ese peso. Hay una serie de mecanismos que el cuerpo determina para no perder el peso adquirido».
La investigadora, además, reclamó el valor de la dieta como contrapeso a estas dificultades para perder peso demostradas por la literatura académica. «El truco es saber qué comemos, porque cada vez hay más alimentos manufacturados en los que no tenemos claro qué hay dentro». Sabio apostó por la materia prima conocida y la moderación en la ingesta habitual de productos.
Asimismo, Sabio pidió reflexionar sobre las consecuencias de la liposucción. «Nos quitamos grasa como si fuera algo que se pueda desechar, cuando tenemos que cuidarla. Eliminamos un trozo de grasa, pero también células del organismo».