Toledo albergará en 2023 una gran biblioteca de arte moderno

Marta García
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Este antiguo edificio lleva años necesitando una rehabilitación. - Foto: Yolanda Lancha

Roberto Polo plantea una biblioteca de gran envergadura para investigadores. De momento, los fondos se ubicarán temporalmente en el palomar del convento de Santa Fe

Roberto Polo ya mira de reojo al edificio de la antigua biblioteca del Miradero. El coleccionista y galerista que abrirá un museo de arte moderno y contemporáneo en la ciudad, «el segundo más importante del país», sabe que en cuanto se inaugure su proyecto en el convento de Santa Fe habrá que trabajar muchas horas para pensar en la futura anexión de la antigua biblioteca del Miradero, un edificio que forma parte del proyecto museístico de Polo, pactado y firmado con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que abrirá sus puertas a lo largo del año 2023, una vez que se rehabilite y adecue.
En  este nuevo espacio se ubicará la biblioteca de Polo gracias a la donación de sus fondos, puesto que el coleccionista tiene claro que un museo «no se puede entender sin una biblioteca». Por tanto, está previsto emplazarla temporalmente en la zona del palomar del convento de Santa Fe hasta que pueda incorporarse al Miradero. Se trata además de una biblioteca exclusiva, «puesto que hay muy pocas en el mundo» que cuenten con tantos catálogos y primeras ediciones de Bahaus, la escuela de arquitectura, diseño, artesanía y arte fundada en Alemania en 1919, como explica el director artístico del museo, Rafael Sierra.
De momento, la idea de Polo es  ofrecer su biblioteca y abrirla a los investigadores. Si bien, la ampliación del Museo con el antiguo edificio del Miradero todavía es un bosquejo que habrá que ir perfilando en los próximos meses, puesto que esta segunda parte del proyecto está planteada para la próxima legislatura. «Fue idea mía la decisión de ceder mi biblioteca y la documentación y lo lógico es que en el Miradero conservemos esa biblioteca tan maravillosa», explica Polo convencido de que en estos primeros años sus fondos irán a parar a una de las dos estancias que no formarán parte del recorrido expositivo porque no son accesibles para las personas con movilidad reducida.
El coleccionista le sigue dando vueltas al proyecto porque considera imprescindible que un museo disponga de biblioteca y de otros servicios propios de estos espacios, como un restaurante, aunque tampoco le preocupa porque sabe de antemano que su proyecto irá ganando peso, espacio y servicios en los próximos años.
Tanto la colección de Polo como el convento de Santa Fe encajan a la perfección en este proyecto artístico, ya que «primero se ha buscado la colección y después se ha acoplado al espacio, algo muy interesante porque en España se han hecho inversiones millonarias y se han construido grandes contenedores que están vacíos porque no tienen colecciones», apunta Sierra, e insiste en que el museo tiene «su propia identidad», como ocurrirá también con el de Cuenca.
El edificio de la antigua biblioteca del Miradero se completará también con nuevas salas de exposiciones de las colecciones de Roberto Polo, aunque aún hay que definir también si serán muestras de carácter permanente o temporal. Polo lo único que detalla hasta el momento es que quizá pueda albergar más de un centenar de obras por el tamaño del inmueble, pero la cifra la dice de carrerilla porque dependerá, en buena parte, del tamaño de las mismas y del acondicionamiento de los espacios. Aun así, Polo está muy ilusionado con esta ampliación, que permitirá también ofrecer  al público buena parte  de sus colecciones que no  pueden mostrarse aún por falta de espacio a pesar de haber firmado con el Gobierno regional la cesión de más de 445 obras para Toledo y Cuenca en principio.
el proyecto anterior. Del edificio del Miradero se ha hablado bastante en los últimos años por su estado y sus múltiples posibilidades a la hora de ofrecer nuevos usos.
En una de las últimas propuestas el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, anunció la recuperación y apertura de la antigua biblioteca del Miradero como parte de la ampliación del Museo de Santa Cruz, una iniciativa que contaba con el respaldo del Ministerio de Cultura, Educación y Deportes, propietario del edificio que gestiona el Gobierno regional.
Este anuncio se ligó también en su momento con otro proyecto cultural importante y singular para crear ‘La Manzana del Greco’ gracias a la ampliación del Museo Nacional del pintor siempre que la Diputación cediera el Granero de San Juan, una iniciativa  a medio largo plazo que necesitaba reuniones, negociaciones y una buena inversión, ya que el medio millón de euros en los presupuestos estatales del año pasado se esfumó tras conocer la posible ampliación del Museo de Santa Cruz que tenía en mente el Gobierno regional.