«Lo que pasa en el último rincón del mundo nos afecta»

Hilario L. Muñoz
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Manuel Lorenzo, presidente de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo de Castilla-La Mancha, asegura que el «hambre en el mundo va a crecer y eso es igual a muerte y a inestabilidad»

"Lo que pasa en el último rincón del mundo nos afecta" - Foto: Rueda Villaverde

La coordinadora de ONGs de Cooperación al Desarrollo surgió en Ciudad Real en el año 1995 y desde junio cuenta con el ciudadrealeño Manuel Lorenzo como presidente. Lorenzo es el responsable en la provincia del Movimiento por la Paz, los Derechos y la Libertad (MPDL), una organización que cuenta con un programa de refugiados en la capital y también con otro de acogida humanitaria a personas que han llegado en situación irregular.


¿Qué implica ser presidente de la Coordinadora de las ONGD?
Implica la responsabilidad de estar al frente de una organización que aglutina a 40 organizaciones no gubernamentales de toda la región y supone un reto para seguir trabajando con el fin de mejorar el sistema y las políticas de cooperación al desarrollo que se realizan en Castilla-La Mancha. Desde la coordinadora hacemos un trabajo de apoyo e información con las entidades sociales y un trabajo de diálogo y concertación con la administración regional, haciendo un seguimiento a las políticas públicas en cooperación al desarrollo, ayuda humanitaria y educación para el desarrollo y velando porque esta política se mantenga y mejore.


La coordinadora de ONGD habla de defender que la cooperación sea considerada una política pública, con una estrategia definida y un presupuesto decente. ¿Cómo se logra esto?
La cooperación al desarrollo es un ejercicio solidario de los pueblos y países, de las sociedades y de las personas y entendemos que es necesaria en el marco de la lucha contra la pobreza. Esta situación debe estar planificada, presupuestada y con una proyección de futuro, sin que haya oscilaciones por cambios de políticas. Ahora mismo el estado español y otros 193 países aprobaron la agenda 2030 con los objetivos de desarrollo sostenible y esto debe estar canalizado y organizado para que tenga un impacto real en las personas. Si hoy estamos contando con una serie de fondos y programas y en un año se destruyen, volver a construir todo lo creado cuesta mucho trabajo.


¿Está en peligro esta inversión en desarrollo con el coronavirus?
No debe peligrar pero si nos remitimos a tiempos no muy pasados, con la crisis de 2008, uno de los sectores que sufrió los mayores recortes de políticas públicas fue la cooperación al desarrollo con casi un 70% de reducción de sus presupuestos y en Castilla-La Mancha con la supresión total. Actualmente, Castilla-La Mancha está a la cola de las comunidades autónomas en presupuesto destinado a cooperación al desarrollo. En esta situación no se trata de decir primero los de aquí y luego los de allí, o de enfrentar a los de aquí con los de allí; hay que tener una visión cortoplacista para emplear argumentos de este tipo para reducir o suprimir la cooperación al desarrollo. Vivimos en un planeta en el que todos somos uno y con esta situación de la pandemia nos damos cuenta de que si hay una persona que en el último rincón del mundo está contagiada al final el riesgo es para todos.


¿Cuál es el presupuesto actual en cooperación al desarrollo?
En el caso de Castilla-La Mancha, el presupuesto que se destina es el 0,03 por ciento del total de la Junta de Comunidades. Estamos muy lejos del 0,7 y de la media nacional, que es del 0,20, y también lejos de otras comunidades como el País Vasco o Navarra que están en un 0,40 o un 0,42.


¿Cómo se llega al 0,7 en Castilla-La Mancha? ¿Cree que va a costar más?
Debemos trabajar con una meta, el 0,7, que es casi una utopía a la que muy pocos países llegan. El compromiso adquirido por el Gobierno español en esta legislatura está establecido en alcanzar un 0,5 pero mucho nos tememos que con la situación actual no se llegue. En el caso de nuestra región, con un 0,03 por ciento del presupuesto, no sabemos hasta dónde se puede llegar ni tampoco hay un objetivo claro de hacia dónde vamos.


Se habla de un momento clave en la cooperación debido a la pandemia.
Si los países desarrollados hemos sufrido lo que hemos sufrido, en otros países además de la crisis sanitaria está todo el impacto socioeconómico que puede haber. A muchas personas probablemente no las va a matar el virus sino el hambre, el desempleo o la ausencia de oportunidades. Desde el ámbito de la cooperación lo primero son las personas y salvar vidas y, actualmente, en estos países donde pueda afectar más la pandemia hay que reforzar los sistemas sanitarios de atención primaria y de salud, sin olvidarnos de todo el impacto socioeconómico que va a haber después. Si todo sigue tal y como está previsto, el hambre en el mundo va a crecer y eso es igual a muerte y a sufrimiento pero también a inestabilidad política y social. Se trata de la base para todo tipo de extremismos y para el aumento de los flujos migratorios. Hay que tener en cuenta que lo que pasa en el último rincón del mundo nos afecta a nosotros también. Ahora más que nunca hay que ser solidarios y atender las urgencias.


¿Cómo se ha vivido la pandemia desde el punto de vista del MPDL, la organización que usted preside?
Nuestra organización trabaja en el ámbito de la acción social en España y la cooperación al desarrollo en países como Mali, Níger o de Centroamérica, donde está habiendo un impacto importante de la pandemia. Si aquí ha sido difícil encontrar mascarillas, atender a las personas en los hospitales, ha habido ausencia de respiradores y medios; vamos a imaginar la situación en otros países. En África el impacto a nivel sanitario no está siendo muy alto, por muchas razones, bien por la cuestión climática, son climas cálidos, o porque la población es muy joven o porque muchas de estas personas conviven con enfermedades de las que no se habla. Ahora nos hemos dado cuenta en los países desarrollados que somos vulnerables pero en nuestro entorno hay enfermedades crónicas y pandemias, como la malaria o el ébola, que matan a miles de personas al año pero parece que cómo no nos afectan no existen.


¿Ha afectado la paralización en cuanto a recursos al MPDL?
De momento ha habido algunas comunidades autónomas donde ha habido reducción del presupuesto en cooperación, como es Andalucía. En Castilla-La Mancha, de momento, hay un retraso en la salida de las convocatorias anuales previstas. Es algo comprensible en el contexto en el que estamos, pero nos preocupa que nuevamente la cooperación al desarrollo sea una de las víctimas de esta situación. Es verdad que estamos en un contexto complicado pero no podemos dejar tirados o a un lado a mucha gente que gracias al sistema de cooperación puede sobrevivir. En el caso del Ayuntamiento de Ciudad Real sí ha publicado ya y ha salido la convocatoria de cooperación al desarrollo año 2020.


¿Y en el trabajo real, en el día a día?
Durante el confinamiento hemos estado con la oficina abierta y trabajando porque somos considerados un servicio esencial y hemos estado prestando atención de otra manera. No ha habido atención directa a usuarios, sino que hemos sido nosotros los que nos hemos ido desplazando a sus viviendas para cubrir las necesidades básicas. Al finalizar el estado de alarma se han ido retomando las actividades habituales y todo el mundo que viene se le atiende con cita previa, para no acumular a muchas personas en la sede. Hemos reducido los grupos en las clases de español pasando de diez o doce personas, a grupos de dos, tres o cuatro. En cuanto al seguimiento sanitario no hemos tenido ningún contagio de nuestros usuarios, que han seguido las pautas que les hemos marcado bien y hemos coordinado todo con la Dirección Provincial de Sanidad, con unas tablas para indicar los dispositivos que tenemos y el número de personas. En los protocolos que hay con las llegadas por costa se hace una PCR porque si no no podemos acogerles, en nuestro recurso de acogida humanitaria, y cuando llegan a Ciudad Real, aunque tengan las pruebas y por protocolo interno, realizan una cuarentena de 14 días, en los dispositivos de acogida para evitar situaciones de riesgo.


¿De qué manera ha afectado la situación a la inmigración?
Ha habido un parón porque en este periodo de confinamiento se han cerrado fronteras y ha bajado mucho las llegadas a las costas y con procedencia de Marruecos la disminución ha sido grande. No olvidemos que la mayoría de la inmigración no viene por las costas sino por los aeropuertos y estos han estado cerrados.


¿Cómo han vivido la pandemia los refugiados que atiende MPDL en la capital?
La han vivido de una forma diferente a nosotros porque muchas de estas personas ya han vivido situaciones de riesgo o vienen de situaciones muy complicadas, de conflictos y persecuciones, en los que han visto vulnerados sus derechos. Lo han vivido de forma más suave que nosotros. Simplemente han estado en confinamiento y lo han llevado de la mejor posible.


¿Cómo se plantea el futuro tras la pandemia el MPDL?
Nuestro trabajo nos lo planteamos continuando con la misma línea de trabajo que tenemos y abriendo otras líneas de actuación porque todavía no conocemos el verdadero impacto que puede tener la pandemia. En España se ha ido amortiguando con medidas de las administraciones públicas, pero los índices de desigualdad y de pobreza van a subir y la vulnerabilidad de las personas va a ser mayor. En este periodo hemos atendido a muchas personas, no solo inmigrantes y refugiados, sino también conciudadanos que han acudido al área de trabajo y de mujer. Se vuelven a repetir en esta crisis determinados patrones de la anterior y quien se queda antes sin trabajo, sin recursos, son mujeres con cargas familiares. Por eso, estamos viendo que hay que sumar al trabajo, esta línea de atención a personas a nivel local.