Titzina convoca en el Rojas a un espectador activo

C.M
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Titzina convoca en el Rojas a un espectador activo

La compañía -Diego Lorca y Pako Merino- relata encuentro entre dos mundos, entre dos concepciones. Entre un alcalde y un ingeniero. Entre Pizarro y Atahualpa

Remover. La saludable intención de Diego Lorca y Pako Merino -Titzina- se sube a las tablas del Rojas, mañana a las 20,00 horas, para propiciar la siempre recomendable reflexión en torno a una historia que parte del pasado y que enfrenta el conflicto presente. Lo hacen, estos autores, directores e intérpretes con la conciencia de ser transmisores de otra forma de hacer en la escena y de otra forma de tratar al espectador porque, optimistas, comprometen su trabajo pensando en un receptor activo y consecuente. Este pretensión los sitúa entre quienes, en el panorama escénico, hacen teatro desde el compromiso con la calidad y la libertad -deseo caro en estos tiempos- de poder ofrecer «muchos enfoques».
Con ‘La zanja’ contraponen «dos formas de entender el mundo» en torno al choque entre «dos culturas» reflejada en una tragicomedia sobre las relaciones entre España y América. Entre un ingeniero de minas que viaja a una población de Sudamérica a instalar una explotación minera de oro, y el alcalde de una población de ciudadanos a favor y en contra del proyecto. En otra época, entre el conquistador Pizarro y el jefe inca Atahualpa. Distintos tiempos pero las mismas situaciones, intereses y apetencias.
Al fin y al cabo, apunta Diego Lorca, son evidentes «las consecuencias de la acción de un hombre sobre otro, y las consecuencias sobre el colectivo» y, en ‘La zanja’ se rememora «cómo fue nuestro pasado, qué es lo que hemos heredado» a través de un ejercicio destinado a «escarbar nuestros orígenes, nuestros esqueletos».
Para la ocasión, y puesto que cada tres años matan la obra mantenida en cartel -«funcionamos con menús de temporada»- para «vivir siempre el presente, cuestionarnos y partir de cero», este dúo -gestado desde 2001 con la fundación de Titzina en Cerdanyola del Vallès (Barcelona)- traen a la ciudad un montaje teatral sustentado en la experiencia vivida en las muchas giras realizadas por Sudamérica, en la convivencia con las poblaciones locales y, como en ellos es esencial, en una labor de documentación extensa». De hecho, su proceso abarca el conocimiento de los relatos recogidos en las crónicas de la época y en el estado actual de las relaciones vinculadas a los recursos nacionales, a las compañías multinacionales, a los problemas de sobre explotación, a los accidentes mineros... Porque Diego Lorca y Pako Merino investigan, estudian, escriben interpretan y dirigen sus propios espectáculos.
Quizá por ello no defraudan y allí por donde paran generan opiniones y debates que quedan estampados, tras al función, en un libro que recoge las reflexiones de espectadores activos, implicados.
Esta forma de hacer en escena, indudablemente, conlleva el pago de algún que otro peaje que, a la vista de la respuesta de Lorca -«fórmulas como la nuestra deja más a la sociedad»- acaba siendo rentable porque se traduce en «una cultura freelance que llevamos casi 19 años cultivando», procedimiento que implica labores de gestión, administración, o transporte. Eso y que «tenemos que convencer para que vengan a vernos luchando, en ocasiones, contra la mayoría». Pero una vez vencida esa reticencia a cruzar el umbral del teatro, pocos abandonan esta suerte de club sabedor de que «el acto del placer no tiene que ser, necesariamente, inmediato».
En cuanto a la parte buena, que la tiene y es imprescindible», que «estamos contentos de ser creadores y puros actores», lo que «nos hace libres pudiendo escribir lo que queremos». Eso y que apenas necesitan presupuestos para anuncios y campañas de promoción.
La cita con Titzina, mañana a las 20,00 horas en el Teatro de Rojas.