Los ribereños se quejan del parón en abastecimiento

L.G.E.
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El presidente de la Asociación de Municipios de Entrepeñas y Buendía dice que la «última excusa» es un trazado de la línea eléctrica y teme que este verano se repitan los problemas

Imagen de archivo de un camión cisterna rellenando el depósito de Chillarón en 2016. - Foto: Javier Pozo

Fue a finales del verano pasado cuando el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán anunció que las obras del proyecto de abastecimiento a los municipios ribereños de Entrepeñas y Buendía se resolverían en breve. Se lo dijo en una reunión a los representantes de la asociación en la que se agrupan las poblaciones de la cabecera del Tajo. Sin embargo, parece que de un año a esta parte no ha habido tal avance y los ribereños afrontan este verano con las mismas preocupaciones que los pasados.

«No se ha avanzado nada», asegura Francisco Pérez Torrecilla, «lo único que hacen es poner excusas para no terminarla, lo van aplazando año tras año». Él es alcalde de Sacedón, que tiene la pedanía de Córcoles que ya sufrió algún problema el pasado verano. Cuenta que la «última excusa es que tienen problemas con la línea eléctrica que no son capaces de solucionar». Cree que es una «estupidez», pues señala que si un trazado da problemas, habrá que intentarlo con otro. «Nos da la impresión a los ribereños que lo que están haciendo es alargándolo en el tiempo por si termina caducando», barrunta.

Con este panorama, teme que este verano se repitan los problemas de abastecimiento de otros, aunque hasta la fecha no tiene constancia de ningún caso. «Hay una serie de pueblos que están siempre pendientes», reconoció. Entre la lista de los afectados más habituales del verano está Chillarón «sobre todo», como apunta Pérez Torrecilla. Pero añade que también se han dado problemas en Alcocer, en una urbanización de Trillo, en una pedaína de Huete, en Buendía o Mantiel. «No somos conscientes de que haya ningún pueblo que esté pasnado malos momentos ahora mismo», aclara, «pero a lo largo de este verano, con la escasez de agua, hará que tengamos problemas otra vez».

Vaticina que no solo tendrán los «mismos problemas» que otros años, sino que puede que este verano sean más, porque la cabecera lleva arrastrando una primavera seca y un arranque de verano también con precipitaciones escasas, salvando alguna tormenta que otra. «Este año llovió menos», alerta.

 

«Se están dejando de recolectar productos de la huerta después de haberlos regado con el Tajo»

A pesar de que el verano es la época del año en la que menos llueve, los Municipios Ribereños temen que el Ministerio de Transición Ecológica apruebe otro trasvase para este mes de julio y que sea de 20 hectómetros cúbicos, que está al máximo de lo que se puede autorizar con el nivel de reservas que tienen actualmente los pantanos de cabecera.

Y eso que el presidente de la Asociación, Francisco Pérez Torrecilla, cuestiona que en el Levante necesiten esa agua del Tajo. Por un lado, porque asegura que en junio no se derivó ni un hectómetro de los veinte que se aprobaron. «Si no se ha trasvasado es porque no hace falta», concluye, «si estamos a primeros de julio y no se ha trasvasado ni una gota de lo del mes anterior es porque no hace falta, incluso con esta ola de calor que hemos pasado». Aunque no se haya derivado todavía, esa agua se podría enviar al Levante en fechas posteriores al mes al que se envió y por eso Pérez Torrecilla da por hecho que los regantes del trasvase pedirán agua también en julio.

Para más inri, añade que «se están dejando de recolectar miles de productos de la huerta murciana porque no son rentables después de haberlos regado con el agua de los embalses de Entrepeñas y Buendía». Para Pérez Torrecilla, es un síntoma de que hay casos de «sobreproducción» y que lo suyo es que el Estado ponga orden.

Mientras tanto, en los pueblos ribereños, afrontan con incertidumbre la temporada turística estival. «Mientras siga habiendo trasvase, preocupación siempre hay», señala. Y avisa de que si se siguen aprobando trasvases, los embalses acabarán el año hidrológico «en un estado lamentable».

 


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