El aventurero que descubrió Toledo

J.M.
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Miquel Silvestre, que protagoniza viajes por el mundo en moto para Televisión Española, ha pasado el confinamiento en Cazalegas y se ha fascinado con la Sierra de San Vicente

El aventurero que descubrió Toledo

Miquel Silvestre promocionaba la décima temporada del programa ‘Diario de un nómada’ en Televisión Española, una producción de 13 capítulos con sus aventuras por Kirguistan, Kazajistán, Rusia y Mongolia enlazados por la figura de Gengis Khan. Ya se había musculado años atrás con América, la Ruta de la Seda o la carretera de Pamir en Tayikistán. Pero el confinamiento lo atrapó junto a su familia en Cazalegas, a un palmo de Talavera. La relajación del encierro, semanas después de aquel histórico ya 14 de marzo, facilitó a este registrador de la propiedad conocer la tierra de su esposa. Y durante el mes de mayo, se deslizó por toda la provincia. «Me ha sorprendido mucho. Le decía a mi mujer: no sabes lo que tienes aquí», comentaba a este diario este hombre que ha conseguido vivir de escribir y de viajar.
Nacido en Denia en 1968, Miquel atrapa a los espectadores de Televisión Española desde hace cinco años con viajes en moto por rincones exóticos que alimentan la imaginación y la fascinación del público. Tanto, que ha encadenado diez temporadas deslizándose por el mundo. Pero el destino devolvió al aventurero durante el encierro forzado por el coronavirus a la provincia de Toledo, donde se casó y regresaba de vez en cuando para visitar Toledo y Talavera. Junto con su pareja, sus hijos y su suegra, Miquel anduvo abrigado durante el encierro y aprovechó para grabar los senderos de la Sierra de San Vicente y otros parajes de la provincia, que protagonizarán una producción futura.
Miquel se ganó el saludo de un grupo de ancianas de Castillo de Bayuela en su tercera visita al pueblo de la Sierra de San Vicente en el mes de mayo. Ya había corrido la voz por el pueblo de la presencia del motorista que ayudará, a buen seguro, a promocionar el municipio por España. Por ejemplo, ha reparado en la belleza de El Piélago y el campamento que corona esta parte de la provincia, con pueblos donde abundan los rollos jurisdiccionales.
«A solo 15 kilómetros (de Talavera) comienza el paraíso para montar en moto, decenas de carreteras comarcales estrechas y reviradas que suben desde la llana vega del río Tajo hasta los cerros de San Vicente sembrados de encinas y robledales. De esas carreteras salen afluentes, que son senderos sin asfaltar que dan paso a las fincas rústicas de por aquí. Uno de ellos es la llamada Senda Viriato o GR 63, camino que se supone seguía el caudillo lusitano en su lucha contra los romanos», publicó el pasado 17 de mayo en su blog ‘Un millón de piedras’.
El aventurero, que ha seguido incluso las recomendaciones de sus seguidores sobre los rincones más extraordinarios de la provincia, se ha aprendido todos los nombres de los pueblos por los que ha pasado manejando las dos ruedas, como el propio Castillo de Bayuela, El Real de San Vicente, Almendral de la Cañada o Pelahustán. También ha transitado por las Barrancas de Burujón o la iglesia de Santa María de Melque en San Martín de Montalbán. Y tiene pendiente Ciudad de Vascos o el castillo de Montalbán, donde no consiguió el permiso de rodaje. «Tengo un conflicto interno moral si no son muy conocidos. Me da pena darlos a conocer. Que no se masifiquen», explicó.
A la vuelta a la provincia, este motorista que asegura que España puede ser muy exótica, surcará a buen seguro los campos para fortalecer el espíritu intrépido.