'Guardes' con seguridad sanitaria e incertidumbre económica

J. Monroy
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El 1 de julio podrán abrir las guarderías privadas de la región y la mitad se aventurará a hacerlo, con grandes dudas económicas

‘Guardes’ con seguridad saniteria e incertidumbre económica - Foto: ï»VÁ­ctor Ballesteros

Después de tres meses y medio cerradas, las escuelas infantiles privadas y municipales de Castilla-La Mancha (las públicas ya han finalizado el curso) podrán abrir en julio, tratando de tener seguridad en lo sanitario y con incertidumbre en lo económico, muy pendientes de la decisión del Gobierno de poder prorrogar los ERTE.
La presidenta de la Asociación de Centros Privados de Educación Infantil de Castilla-La Mancha (ACEI), María Jesús Carrillo, explica que esta apertura va a llegar tras un periodo muy malo de más de tres meses cerrados (desde el 13 de marzo). Las ‘guarderías’ de la región son en su  mayoría empresas muy pequeñas y con contratos fijos. Los ERTE han sido una ayuda, «pero nos han ahogado completamente».
Carrillo reconoce la colaboración en este proceso de la Junta de Comunidades, que respaldó al sector en su decisión de no tener que abrir hasta finales de junio. Las escuelas infantiles no estaban preparadas, ni tenían protocolos, hubiera sido demasiado precipitado. Ahora, no obstante, entre la reducción de ratios en las aulas, menos demanda y un gasto mayor para adaptarse, «afrontamos el verano con ganas de trabajar, aproximadamente el cincuenta por ciento nos vamos a aventurar a abrir, pero va a ser muy complicado económicamente».
Se trata de 162 centros privados en toda Castilla-La Mancha, de los que 54 están en Toledo. El sector, confiesa Carrillo, ha estado muy dividido y con mucho miedo. Algunas empresas no se atreven a abrir en verano. Pero después de trabajar con la Consejería, la Asociación preparó un protocolo propio, más allá de los requisitos genéricos de Sanidad. Se trata de un protocolo muy detallado sobre la atención a los niños y proteger al personal, lo que da seguridad al sector de cara a la futura apertura en julio.
Dentro de ese protocolo tendrán que ver mucho los ratios. Estos centros privados ya los tenían en realidad muy pequeños. De cero a un año había ocho niños por aula y de uno a dos, trece. Ya tenían dos metros y medio por niño en cada aula, y un aula mínimo de treinta metros. Pero ahora Sanidad ha reducido los ratios al 75 por ciento, de forma que entre los más pequeños solo puede haber seis bebés, o diez niños de uno a dos años.  Además, serán aulas ‘burbuja’, sin contacto entre niños o profesionales, para que si hubiera un contagio se viera reducido a un aula.
Con un 25 por ciento menos de niños y el mismo personal, las escuelas infantiles se ven obligadas, por tanto, a subir el precio de su servicio en una cuarta parte al menos, «porque si no, no podemos abrir». Porque también hay que sumar el coste de productos higiénico-sanitarios, mascarillas, pantallas, el lavado de la ropa del personal en el centro de forma especial, cartelería, etc. Muchas empresas están haciendo tests al personal, que también está haciendo cursos antes de incorporarse.
A todo ello, habrá su sumar el problema de la poca demanda en general.
Ayudas. En este punto y con solo la mitad de las guarderías privadas de la región en la línea de salida el próximo día 1, Carrillo explica que va a ser muy importante la posible ampliación de los ERTE por parte del Gobierno de España, «porque no vamos a sacar a todo el personal del ERTE, no podemos, no tenemos demanda».
La presidenta de la patronal destaca que, más allá de los ERTE, hasta el momento las escuelas infantiles no han obtenido ninguna ayuda por parte de las administraciones. De hecho, al principio Consumo afirmó que estos centros eran como gimnasios, y no había que pagar si no se asistía. «Pero nosotros somos como un colegio, somos educación reglada, con lo que se podía haber pedido una pequeña cuantía, aunque fuera simbólica, para mantener las plazas, aunque estuvieran cerradas», apunta Carrillo. Pero cuando Consumo lo consideró, era demasiado tarde, y los padres habían considerado que no tenían que pagar.
Carrillo apuesta por ayudas como los ‘cheques guardería’ de otras comunidades autónomas, dinero para los padres que repercute en las escuelas infantiles. Porque a falta de ayudas, ve el futuro económico de las guarderías muy complicado. Su subsistencia, concluye, estará relacionada con los ERTE. También sería una ayuda que permita sobrevivir cualquier descarga fiscal.