Vega Baja como ejemplo de urbanismo cívico al servicio de la sociedad

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El nuevo POM es la oportunidad de gestar un proceso organizado de inteligencia colectiva en el que el paisaje y la arqueología avancen en paralelo con un programa de difusión

El Plan de Ordenación Municipal incluye la urbanización del suelo sobre el que ‘descansa’ el yacimiento arqueológico de Vega Baja, y este hecho denota el desinterés de los responsables políticos competentes en esta materia. Sin embargo, y apremiados por la necesidad de elaborar un nuevo documento destinado a fijar los designios urbanísticos -y por tanto económicos- de la ciudad, parece que la citada es una de las zonas protagonistas a revisar. Eso a pesar de que nadie parece dispuesto a enmedar con inteligencia los constantes errores cometidos en el lugar.

De hecho, los primeros informes redactados por el arquitecto municipal lejos de aportar soluciones reales se limitan a reflejar el estado durmiente de la cuestión y, cita, la necesidad de  resolver «la situación del gran vacío urbano que existe en la Vega Baja, poniendo en valor el Circo Romano y articulando los desarrollos coherentes en esta zona de la ciudad».

Una vez más, y ya son incontables las veces, se insta a «ordenar este territorio» aludiendo a que «pretender que todo este espacio se convierta en un  vacío de la ciudad supondría un error de futuro».

Esta máxima, que puede generar suspicacias miles tras la experiencia vivida, deja entrever la incomodidad que el ‘vacío’ genera entre algunos profesionales de la planificación urbana.

Ante esta situación, explícita en este informe, parece propicio recurrir a las ‘recetas urbanas’ cocinadas por un experto en la zona y en sus múltiples condicionantes. Profesor de arquitectura y urbanismo, José Ramón González de la Cal reclama «el vacío como símbolo alternativo de libertad y conquista cívica frente a la ciudad colmatada a golpe de actuaciones especulativas en beneficio de unos pocos».

Eso, claro está, abordando «sin timidez cuáles pueden ser los caminos a seguir en Vega Baja. Idear, proponer, imaginar y lanzar hacia delante» tornando en oportunidad lo que hoy es un inmenso vacío herido. Por ello, y puesto la ocasión  de la revisión del POM es inmejorable, se antoja más que razonable la inclusión de «un documento de planeamiento específico para Vega Baja» destinado a «reunificar y redefinir en un sólo perímetro la Fábrica de Armas, el Cristo de la Vega, el Circo Romano y el yacimiento» por ser, todo ellos, «parte de un conjunto cultural y paisajístico indisoluble».

Instando a desarrollar «actuaciones de pequeña escala y bajo coste, reversibles en caso de error», porque «sería una equivocación ponerse como meta la excavación de todo el yacimiento», el arquitecto apuesta por «elegir puntos concretos que tengan la capacidad de explicar todo el conjunto».

Siendo una buena solución «un parque arqueológico» que una ocio y cultura; eso sí, gestado «de forma secuenciada, sin prisas». Sería interesante, aprecia, «que el propio proceso de investigación arqueológica fuera el que diera forma al espacio» porque en esta zona paisaje y arqueología «deben avanzar en paralelo con un programa de difusión que haga partícipes a los ciudadanos».

Apreciando que «la política contemporánea necesita de un buen substrato cultural para hacer creíble y real el funcionamiento de la democracia», González de la Cal invita a la racionalidad -ausente en estos tiempos- hacedora de un plan que debería iniciarse con «la reunificación de la investigación arqueológica, la liberación de los suelos en conflicto con transferencias de aprovechamiento y la redefinición del ámbito cultural y paisajístico de Vega Baja».

Para ello se hace imprescindible la redacción de un plan con proyectos específicos en el que, entre otros aspectos, se contemple la «eliminación del vial Carlos III, la recuperación del circo» y, por ello, una redefinición de «la movilidad y los parkings disuasorios» instalados en una zona que debe abrir la ciudad al río.

No en vano, este espacio a reordenar cuenta, tras el desastre pasado, con todas las ventajas para ser ejemplo de cómo es posible democratizar el espacio público.