Gálvez en 'fallas'

L.G.E.
-
Gálvez en ‘fallas’ - Foto: Yolanda Redondo

A última hora de la mañana de hoy han empezado a arder las primeras de las 160 hogueras de San Antón en Gálvez. Los vecinos se agrupanpara coger leña y preparar la comida para celebrar noche y día

Cuando llega la noche del 19 de marzo, las cámaras de los helicópteros que sobrevuelan Valencia captan imágenes de una ciudad que parece que arde, con muchos focos de llamas que reducen a cenizas sus fallas. Una imagen similar tiene que ser la que se obtenga la noche de San Antón en el pueblo de Gálvez, la ‘Valencia toledana’, en la que esta noche arderán 160 hogueras. A diferencia de las valencianas, las de Gálvez duran más. Las primeras empezaron a arder para la procesión de las 12:30 de esta mañana y aguantarán hasta la cena de mañana. Las calles han estado llenas de acopio de trastos, troncos y leña para que el fuego dure día y noche.
Antes y después de la procesión, seguían entrando al centro del pueblo furgonetas y remolques con más leña. «La semana pasada fueron los hombres a cogerlas al monte», comenta una vecina de la agrupación de la calle Botica. «No digas eso de que solo los hombres», le advierte uno de los vecinos, pero la mujer replica señalando el tamaño y el peso de algunos de los troncos traídos.
Sean hombres o mujeres, los vecinos de Gálvez tienen que ser muy bien avenidos gracias a San Antón. Se agrupan para coger leña y también para preparar comida para más de 24 horas. En la calle Botica tenían preparada comida para una treintena de vecinos: caldereta, callos, chuletas, mollejas, migas, arroz con liebre, paella. Los dulces que no faltan son las puches y la herradura de San Antón, que puede recordar algo al Roscón de Reyes. Y con toda esa comida y el calor del fuego están preparados para aguantar el frío e incluso la lluvia. Recuerdan años de nieve o calles hechas regueros. Pero los pueblos con fiestas de invierno son de gente resistente.
«Hemos hecho un cálculo aproximado y se queman entre  350.000 y 400.000 kilos de leña, que tela marinera», comenta el alcalde Manuel Fernández, «antes se quemaban muebles viejos, ahora salimos mucho al campo a por leña, pero también hay muchas lumbres, que como no la encuentran, la compran».
La imagen de San Antón, que salió en procesión antes de la bendición de los animales, lleva a su lado un guarrillo al que ayer le pusieron un lazo azul. El cerdo de San Antón está también en una pequeña estatua en lo alto de la puerta de entrada a la población.  «Es curioso porque tiene alas, pero si no las tuviera no podría haber subido», comenta el alcalde. Alas para volar sobre un  pueblo que arde una noche al año.

 Yolanda Redondo
- Foto: Yolanda Redondo
 Yolanda Redondo
- Foto: Yolanda Redondo