Dios en la cocina y los bodegones de Sánchez Coltán

J. Monroy
-

Luis Peñalver presenta en el Santa Cruz su último libro, Ventana a lo diáfano. Los bodegones de Sánchez Cotán

Dios en la cocina y los bodegones de Sánchez Coltán - Foto: Yolanda Redondo

Como profesor de Filosofía, Luis Peñalver Alhambra ha pasado por las aulas de los institutos Alfonso X y El Greco, y muchos toledanos lo conocen sobre todo por esa faceta. Desconoce la mayoría que Peñalver siempre se ha dedicado a la filosofía del arte y la estética.
Considera Peñalver que en las obras de arte, da igual que sea en un bodegón o Las Meninas, «expresan un pensamiento, que se expresa de manera figurativa, no con conceptos, sino con imágenes». Todo ello ha desembocado en su último estudio, Ventana lo diáfano. Los bodegones de Sánchez Cotán, libro que presentaba este jueves nada menos en el Santa Cruz, de la manos de la Asociación de Amigos del Museo, bajo la Inmaculada Concepción del Greco.
Precisamente, Peñalver ha querido con este libro, entre otras cosas, revelar una personalidad muy interesante de un pintor toledano y demostrar que en aquella época no solo existía El Greco en la ciudad. En los bodegones de Sánchez Cotán, explica en su obra, «hay todo un pensamiento barroco, que encontramos, por ejemplo, en Santa Teresa, que de alguna manera le lleva a buscar a dios entre los cacharros de la cocina; es como si en lo más insignificante, en lo más trivial, un melón, un pepino, de alguna manera se encontrase el reflejo visible de dios». La idea es que «quien comprende una cosa, por más pequeña que sea, es como si comprendiese el universo».
Sánchez Cotán, recordó el autor, es un pintor toledano, no muy conocido en la ciudad. Nació en Orgaz , pero se formó en Toledo. Pintó cuadros religiosos bastante convencionales, «pero los bodegones que nos ha dejado, que son seis o siete, son de una calidad extraordinaria».
Peñalver ya había hecho estudios sobre El Bosco en su tesis doctoral, o sobre Velázquez y Goya en sendos ensayos. Siempre le habían interesado los bodegones como tema pictórico, «especialmente estos bodegones de Sánchez Cotán, por esa belleza desnuda de esa fruta u hortaliza, que reposan en la ventana o que cuelgan y se recortan sobre el infinito». Allí ve una cierta mística.