La instalación de Pietrosanti no estará hasta finales de año

A. de Mingo
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La instalación de Pietrosanti no estará hasta finales de año - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Harán falta 90 metros cúbicos de barro cocido para dar forma al diseño -cuatro flores de lis unidas por la base- que el artista italiano instalará permanentemente en el patio de Santa Fe

El «jardín renacentista» del artista italiano Roberto Pietrosanti para el patio del antiguo convento de Santa Fe -instalación artística que se incorporará con carácter definitivo a la Colección Polo y que no pudo inaugurarse junto al resto por su especial complejidad estructural- no podrá ser presentado, previsiblemente, hasta finales de año. 
La renovación de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes (de la que depende la aprobación del proyecto) y las solicitudes de licencia municipal e informe de la Comisión Especial del Casco Histórico, así como los propios tiempos de la obra a partir de la licitación, serán pasos necesarios antes de que sea posible presentar esta reflexión acerca del terremoto que sufrió la ciudad italiana de L’Aquila en el año 2009.
Según el arquitecto José Ramón de la Cal, responsable de supervisar la instalación, que se desarrollará entre los frondosos limoneros y lavandas que ocupan este espacio, serán necesarios noventa metros cúbicos de fragmentos de terracota para dar forma al diseño propuesto por el italiano: cuatro flores de lis unidas por la base. «Estamos estudiando que sea posible levantar esta estructura sin que dé problemas», explicó el arquitecto, quien señaló que «obviamente, se hará con el pertinente control arqueológico y siguiendo la Ley de Patrimonio». El plazo de ejecución que prevé De la Cal para materializar el proyecto es de tres meses.
Roberto Pietrosanti -quien visitó detenidamente la Colección Polo y señaló que conoció al coleccionista a través de la historiadora norteamericana Barbara Rose- se remontó a la catástrofe de L’Aquila para explicar su propuesta: «El terremoto me provocó una profunda crisis interior y pensé en hacer un homenaje a mi ciudad. El resultado será un jardín a la italiana, pero no realizado a base de setos y plantas, sino de piedra». Más bien, de pedazos de barro cocido apilados en seco, algo que permitirá fundir en una sola propuesta los simbólicos fragmentos de la ciudad italiana con el material por excelencia del mudéjar toledano. «La idea de jardín renacentista es maravillosa: representa el dominio, el diseño del hombre sobre la naturaleza. Implica, en este caso, cómo con la suficiente sensibilidad podemos volver a construir belleza a partir de lo fracturado, de los materiales de desecho».
El concepto de «jardín renacentista» -aunque, en esta ocasión, sí ligado a las especies vegetales- ha sido retomado por el Consorcio de la Ciudad de Toledo en varias de sus intervenciones. En el convento de San Clemente, por ejemplo, la paisajista María Barceló realizó un guiño a tratados clásicos como la De Reaedificatoria de Alberti (1452) o la Hypnerotomachia Poliphili, de Francesco Colonna (1467), los cuales sentaron las bases de la unión entre arquitectura y naturaleza sobre la cual se asienta la jardinería moderna.

 

El espacio CORPO celebrará  su primer aniversario con una exposición dedicada al coleccionismo  en Castilla-La Mancha. El antiguo convento santiaguista de Santa Fe, que aloja el denominado espacio «CORPO» (Colección Roberto Polo, o, por otro nombre, Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha), abrió sus puertas a finales del pasado marzo. Sin embargo, sus responsables ya piensan en la celebración de su primer aniversario, que coincidirá con una exposición titulada «Espacios privados» y que se nutrirá de colecciones artísticas de Castilla-La Mancha. «Hemos encontrado un coleccionismo muy importante que estaba velado y que nadie conocía -es la opinión de Rafael Sierra, director artístico de la Colección Polo- en el ámbito religioso, de la nobleza y también empresarial».