Secretos a voces

Jaime Galán
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Los vecinos del Polígono volvieron a disfrutar de un recinto ferial lleno a reventar gracias a la música de Los Secretos. El grupo madrileño dio un toque ochentero a lasfiestas con su música de siempre

Secretos a voces - Foto: Yolanda Redondo

Se necesita poca improvisación encima del escenario cuando llevas más de 20 años haciendo música. El vínculo con el público se crea solo y de manera inmediata. Es el caso de Los Secretos en el barrio de Santa María de Benquerencia, los cuales consiguieron llenar la plaza de la calle Río Miño con alrededor de 3.000 personas. Su amplia experiencia en la música hizo que el ambiente allí presente tuviera representación de todas las edades, con especial hincapié en un sector veterano que volvió a revivir canciones significativas de su juventud. Al mando de la actuación estuvo Álvaro Urquijo con su guitarra, quien tuvo momentos para destacar las actuaciones de sus compañeros a lo largo de la noche y, también, de recordar a su hermano Enrique Urquijo, fallecido hace justo dos décadas, en un instante muy emotivo con la canción ‘Pero a tu lado’.
A la vez que sonaban sus obras más destacadas Los Secretos no desaprovecharon la oportunidad de mostrar un adelanto de su nuevo disco ‘Mi paraíso’, cuya fecha de salida está prevista para el próximo mes de septiembre. Sin embargo, en una noche tan emotiva Álvaro Urquijo no paró de tener menciones para sus amigos, donde entra en escena el mítico Joaquín Sabina, al que le pitaron los oídos en dos ocasiones en los instantes previos a tocar ‘Ojos de gata’ y ‘Por el Boulevard de los sueños rotos’. El cantante de Los Secretos mencionó que en el caso de la primera canción una estrofa comentada entre amigos sirvió para crear dos temas distintos  que causaron sensación en sus carreras profesionales. En el segundo caso, Urquijo recalcó que volvió a producirse una situación simular entre los dos artistas a los que los une una gran relación de amistad.  La noche siguió acumulado momentos de gran valor sentimental para ellos al tocar una obra que llevaban 36 años sin hacerlo o al representar la primera canción que cantaron los tres hermanos en su juventud, ‘Sobre un vidrio mojado’.
En la última parte del concierto el público disfrutó tanto de algunas de sus canciones más famosas como ‘Déjame’ o ‘La calle del olvido’ que ellos parecían no querer retirarse del escenario, pues no hicieron un “bis”, sino dos. Este término se conoce para el momento en el que los artistas se despiden y vuelven a saltar al escenario para satisfacer las peticiones de su público.  Un ambiente de fiesta que estuvo rodeado de stands de consumo instalados por los propios negocios hosteleros del barrio o por diversos partidos políticos de la ciudad, como el PSOE o Izquierda Unida. El ambiente fue idóneo, la música triunfó a ciencia exacta y Los Secretos compartieron sus más íntimos momentos musicales con los vecinos del barrio del Polígono. Una fiesta musical que no se guardó ningún secreto.